Diario Vasco

El frontón descubierto de Amara Viejo desaparece

Imagen del frontón descubierto de Amara Viejo y la construcción del nuevo San Bartolomé.
Imagen del frontón descubierto de Amara Viejo y la construcción del nuevo San Bartolomé. / USOZ
  • El derribo crea una brecha entre los que defienden la integración de la zona en el nuevo entorno y los que lo entienden como la «pérdida» de un recinto histórico y de uso público

La reordenación de San Bartolomé con nuevas edificaciones y plazas ha ido avanzando, ganando terreno, hasta que se ha topado con un muro más sólido de lo previsto. El frontón descubierto de Amara Viejo, situado en la calle Arroka, será derribado en cuestión de dos meses, aunque no precisamente con el voto favorable de todos sus vecinos.

Esta intervención que lleva meses gestándose ha supuesto una brecha entre aquellos residentes que apoyan su demolición y la consiguiente creación de un gran espacio abierto y más amplio, integrado en el nuevo planeamiento urbano, y los que lo consideran «innecesario» porque el espacio además de utilizarse como un recinto deportivo se ha convertido en núcleo de actividades de todo tipo y para todas las edades.

El equipo de gobierno llevará a la Junta de Gobierno Local de la próxima semana la aprobación del proyecto de urbanización, donde está incluido el derribo del frontón. Pero antes de que el documento se apruebe, el delegado de Urbanismo, Enrique Ramos, se reunió ayer con casi una decena de vecinos, residentes en los portales más próximos, para exponer la fotografía final de un barrio que se encuentra inmerso en pleno proceso de renovación.

Los vecinos que asistieron al encuentro mostraron su preocupación por la falta de un acceso rodado en condiciones a los portales 3 y 5 de la calle Arroka -que será incluido en el proyecto-; por la rebaja al máximo posible de la pendiente que discurre por la nueva calle Estella/Lizarra; el murete y la eliminación del frontón.

El edil socialista expuso que «nos han pedido que la altura de cota del vial se baje lo máximo posible, pero tiene una altura de cinco metros que va incrementando hasta los doce y no puede caer en picado», confesó al tiempo que matizó que «se intentará no superar el 6%». Para ello, se construirá un talud verde que salve las dos alturas y «un murete» de ochenta centímetros de alto que discurrirá desde la calle Arroka hasta Estella/Lizarra.

Estas modificaciones serán incluidas en el proyecto de urbanización que será aprobado la próxima semana y que, una vez vencido el periodo de alegaciones, se procederá a la demolición del frontón, que Ramos estima que se podrá ejecutar a comienzos de 2017».

Iniciativas populares

Sin embargo, el colectivo que se opone al derribo del frontón defiende que el uso del recinto va más allá de lo estrictamente deportivo, ya que suele utilizarse, según explicaron, como punto de encuentro para actividades e iniciativas del barrio. «Es una plaza pública y no existen motivos para que lo echen abajo», sostuvieron.

Para Ramos, la intervención no tiene lugar a dudas: «Si se quiere un espacio abierto, se mantendrá sin incluir ninguna otra ocupación, pero el frontón será derribado». El edil hizo hincapié en que el recinto actual «desentona» y alegó que el barrio «ya cuentan con un espacio similar cubierto» en la calle Amara. Además, subrayó que desde un punto de vista de «visibilidad y seguridad de género, la zona va a ganar muchísimo porque tal y como está ahora es un entorno bastante oscuro».

Desde el colectivo que defiende la preservación del espacio tal y como se encuentra reprocharon no haber tenido información directa de una actuación que «no estaba prevista» en el proyecto y que se incluyó en septiembre «sin que recibiéramos ninguna información al respecto». Para tratar de frenar una intervención que a todas luces parece irreversible, la asociación Amara Bai se reunirá el miércoles por la tarde.

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