Diario Vasco

Radiografía de la arena de Ondarreta

La playa de Ondarreta, sembrada de piedras. La proliferación de estos elementos ha provocado en verano continuas molestias a los bañistas.
La playa de Ondarreta, sembrada de piedras. La proliferación de estos elementos ha provocado en verano continuas molestias a los bañistas. / USOZ
  • Un estudio geológico de Aranzadi permitirá conocer la profundidad y extensión de las piedras

  • Se realizará entre el 14 y el 18 de noviembre, con las mareas vivas, y consistirá en 30 catas de un metro cuadrado repartidas por la playa

El Ayuntamiento ha declarado la guerra a las piedras de Ondarreta y no ceja en su empeño de encontrar la manera de acabar con el problema de una vez por todas. El gobierno municipal ha aceptado una propuesta de Aranzadi para que los expertos de la sociedad de ciencias realicen un estudio geológico de la playa. Esto permitirá conocer con mayor exactitud qué se esconde bajo la arena y cómo evitar que escombros y cascotes afloren a la superficie y fastidien a los bañistas el próximo verano. El socialista Ernesto Gasco confía en que, con las conclusiones en la mano, Medio Ambiente autorice al fin la retirada mecánica de las piedras.

Desde Aranzadi aconsejan acometer el estudio geológico por medio de catas, en concreto calicatas, por ser una metodología de muestreo «directo y relativamente barata», según se explica en el informe aprobado por el consistorio. Para el análisis se fijarán 30 puntos de sondeo hasta una profundidad de 6 metros en la parte alta de la playa y de 1,5 metros en la orilla.

La sección mínima para una adecuada inspección de las paredes es de casi un metro cuadrado y en las prospecciones se utilizará una retroexcavadora con cazo cribador centrífugo, además de la pala común. La ventaja del cazo cribador, como su nombre indica, es que sirve para separar mediante centrifugado los materiales más finos (arena) de los más gruesos (cascotes). Una vez analizada la muestra in situ, gracias a esta técnica se podrán separar los cascotes de la arena húmeda para determinar su peso.

Desde Aranzadi subrayan que en la operación únicamente se retirarán los áridos identificados como «material de relleno de origen antrópico» -por la actividad humana- para su traslado y pesado. Los bolos y gravas de origen natural, que forman parte del sustrato de la playa, una vez analizados se depositarán de nuevo en la zona más profunda de la zanja, antes de reintroducir la arena anteriormente extraída. De esta manera, se podrán evacuar todos aquellos materiales de origen antrópico contrastado (se estima que en torno a 50 toneladas para 30 calicatas) a una planta de revalorización de Astigarraga para su posterior pesado y reutilización como material reciclado.

Las fechas más propicias para abordar el trabajo de campo quedan determinadas por el ciclo lunar. Aranzadi advierte de que en lo que queda de 2016 las mejores bajamares con máximas de mareas vivas se sitúan en la semana del 14 al 18 de noviembre, que es cuando se abordará el proceso. Las siguientes fechas con bajamares activas se prolongarían hasta marzo de 2017, lo que a juicio de la sociedad de ciencias generaría «graves inconvenientes» para la redacción del informe y solicitar autorización para el empleo de maquinaria el próximo verano, como es voluntad del gobierno municipal.

Los beneficios del estudio geológico no acaban aquí. Además de la geolocalización mediante GPS de los puntos de sondeo se realizará un «levantamiento topográfico de la playa emergida», lo que permitirá determinar el volumen de arena presente en el arenal y calcular el ratio de material antrópico/arena existente en la playa.

El análisis de los resultados permitirá asimismo estimar el volumen y la masa de escombros actuales de la playa, así como su distribución en extensión y profundidad. Una vez conocidos los resultados se podrá evaluar cuáles pueden ser las soluciones a adoptar para enfrentarse al problema.

Aranzadi ya aseguró en 2013 que la mayor parte de las piedras de Ondarreta son de origen antrópico y que, casi en su totalidad, corresponden a escombros generados por diversas actividades humanas a lo largo de los últimos 140 años.

«Manual o mecánica»

En aquel informe, los expertos recomendaban su retirada «manual o mecánica», opción esta segunda que no cuenta con el visto bueno del Servicio Territorial de Costas de Gipuzkoa. El organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente apuesta por un aporte externo de arena, intervención que Aranzadi califica de «inadmisible» y que también rechaza la fundación Azti.

Ante la negativa de Costas a autorizar el uso de máquinas, el departamento de Playas del Ayuntamiento optó por una retirada manual de «áridos gruesos» que al mismo tiempo ha servido para conocer mejor su composición y procedencia. El grupo de operarios que participó sacó de la arena 250 toneladas de escombro. Según los datos provisionales, un tercio era hormigón de diferentes clases.

Pero para resolver definitivamente el problema, desde Aranzadi insisten en que habría que actuar con despedregadoras y retirar todos los cascotes situados hasta 40 centímetros de profundidad antes de que afloren. Y son las conclusiones del estudio geológico de noviembre -que estarían redactadas antes de final de año- las que deberían empujar a Costas a conceder el permiso para introducir las máquinas.

Tras la retirada manual de cascotes de este pasado verano, existe la posibilidad de que el Servicio Territorial de Costas de Gipuzkoa ordene tapar con arena los huecos dejados por los escombros extraídos. Aranzadi no estima «necesario» recurrir de momento a trasvases porque la propia dinámica del litoral está haciendo esa labor «a la perfección», pero si desde las autoridades estatales lo requieren se podría disponer del excedente de arena de la zona alta de la playa, entre el Pico del Loro y el club Tintín. También recuerdan que, en un «caso hipotético extremo», existe un gran bancal sumergido al abrigo de Santa Clara. Cualquier cosa antes que traer la arena de fuera.

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