Diario Vasco

El Urumea alcanza el cauce previsto para impedir inundaciones

Ya solo queda un pequeño volumen de tierras por sacar del cauce del Urumea en Martutene.
Ya solo queda un pequeño volumen de tierras por sacar del cauce del Urumea en Martutene.
  • En 10 días finalizará en Martutene la extracción de las tierras que habían quedado en el lecho ensanchado del río

En 10 días se habrá certificado el final de las inundaciones en Martutene. La consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, visitó ayer

las obras de la primera fase del proyecto para la defensa ante las crecidas del Urumea y anunció que el día 15 el cauce del río alcanzará la capacidad hidráulica proyectada tras haberse doblado su sección hasta los 50 metros de anchura.

Oregi estuvo acompañada en su visita por el viceconsejero Iosu Madariaga y el director general de la Agencia Vasca del Agua-URA, Iñigo Ansola. La primera fase del proyecto llega a su final: además de ampliarse la anchura del río, se ha procedido a retirar y sustituir los viejos puentes y pasarelas que por su diseño dificultaban el libre transcurrir de las aguas altas. Queda pendiente la antigua conducción de agua potable de Aguas del Añarbe, que será demolida en los próximos meses. El conjunto de la actuación incrementa significativamente la seguridad de las personas ante los episodios de crecidas en el Urumea.

«Tanto el tanque de tormentas como los colectores que interceptan la red de drenaje están ya construidos y se está trabajando en su interconexión. En la conducción de abastecimiento de Añarbe el tubo que discurre por debajo del lecho ya está acometido. Las mejoras hidráulicas de la fase I concluirán en su mayoría antes de Navidad y las obras de urbanización, acabados y conexiones finalizarán en marzo», precisó Oregi.

La consejera recordó que «las inundaciones son el riesgo natural más importante en Euskadi. Nuestras cuencas son pequeñas y tienen un gran desnivel, además llueve mucho y a veces con mucha intensidad. Como consecuencia de todo ello, en ocasiones, los ríos tienen reacciones violentas», explicó. Estas crecidas, prosiguió la consejera, «son algo natural y no supondrían ningún problema si no fuera porque el agua y las personas reclaman para sí el mismo territorio».

Respetar las zonas inundables

Oregi reclamó a los diferentes responsables institucionales que tengan en cuenta «la realidad fluvial a la hora de gestionar el territorio urbano, ya que convivimos con los ríos y hemos de adaptarnos a la recurrencia natural de sus crecidas, por lo que es necesario respetar las zonas inundables donde las crecidas se expanden».

Si cumplimos estas reglas «lograremos seguridad para personas e infraestructuras, dejaremos de dar la espalda a un espacio de gran valor ecosistémico, y evitaremos tener que invertir y alterar los ríos en la defensa ante inundaciones de nuevos entornos urbanos», concluyó la consejera. «No se trata de ver hasta dónde nos metemos en el río; se trata de que respetemos el espacio del río, de integrar la tozuda recurrencia natural del río en nuestro uso del territorio».

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