Diario Vasco

Un nuevo ascensor y bidegorri para Larratxo

El elevador partirá desde el encuentro del paseo Larratxo con Leosiñeta.
El elevador partirá desde el encuentro del paseo Larratxo con Leosiñeta. / A.M.
  • Su construcción será la condición necesaria para habilitar un itinerario ciclista por el interior del barrio

  • El proyecto cuenta con una partida de 1,5 millones de euros en los Presupuestos de 2017

Es difícil ver algún ciclista por Altza. Pero haberlos, haylos. No hay más que darse un paseo por este intrincado barrio construido en cuesta para comprender la situación. Su falta de conexión con la red urbana de bidegorris, su complicada orografía y su larga lista de prioridades han postergado las propuestas para habilitar una ruta por la que los vecinos puedan circular en bici y conectar con el mapa municipal de bidegorris. Pero parece que el momento ha llegado. El año que viene se acometerá una actuación previa con la que se pretende resolver la accesibilidad desde la parte baja de Larratxo hasta el Casco de Altza: un nuevo ascensor alcanzará la calle Larraundi. Esta actuación será la condición para hacer realidad un itinerario ciclista por el conjunto del barrio, según explicó la concejala de Movilidad, Pilar Arana (PNV).

El gobierno municipal presentará el próximo lunes los Presupuestos 2017, un documento que tiene previsto aprobar inicialmente en la Junta de Gobierno del martes para iniciar una dilatada tramitación que desembocará en su aprobación definitiva el 20 de diciembre. En este documento se incluye una partida de 1.550.000 euros para construir un nuevo ascensor en Larratxo. En la actualidad esta parte de Altza cuenta con un doble ascensor que comunica, primero, el paseo de Larratxo 35 con Bertsolari Txirrita 14 y un segundo elevador que llega hasta el paseo de Larratxo 54. Entre ambos sistemas, construidos hace 10 años, se salva una diferencia de cota de 36 metros. De forma complementaria, se habilitó también hace una década un triple tramo de escaleras mecánicas para salvar 21 metros de desnivel entre Bertsolari Txirrita y Leosiñeta.

Con el tercer ascensor que prevé el Departamento de Movilidad se salvarán otros casi 30 metros de desnivel entre el cruce del paseo Larratxo y Leosiñeta (donde llegan las escaleras mecánicas y cerca de donde desembarca el segundo elevador) y la calle Larraundi, en la parte alta del barrio. Mediante este nuevo elevador, por tanto, se resolverá la accesibilidad desde la parte baja de Larratxo hasta el Casco de Altza (cementerio).

El Departamento de Movilidad consideraba que esta intervención era un requisito para poder planificar una ruta ciclable en uno de los barrios de más complicada orografía de la ciudad. Altza no solo está muy lejos del Centro sino que su urbanismo hace difícil poder trazar un bidegorri. Con el tercer ascensor en marcha los vecinos, tanto los viandantes como los ciclistas, se pueden plantear una movilidad interna más cómoda y sencilla.

Hay un factor añadido que alimenta la expectativa de disponer en el barrio de una movilidad ciclista a medio plazo. La red de bidegorris ha llegado ya hasta la plaza San Luis de Herrera, que está relativamente cerca de Larratxo. Además, la nueva zona de aparcamiento y de canchas deportivas habilitada junto al vial de Peruene dispone de un acceso con bidegorri, lo que podría constituir el punto de enlace del futuro trazado ciclista de Altza con el bidegorri de Txaparrene-Arrobi que conduce hasta Gros.

Zonas 30

De momento, se desconoce por dónde discurrirá ese futuro trazado ciclista por el interior de Altza, aunque lo previsible es que en su mayor parte se realice mediante zonas 30 señalizadas en las calzadas, de la misma forma que han ido creciendo los itinerarios ciclistas en barrios como Gros o el Antiguo. Es además la forma en que se ampliarán los kilómetros de bidegorri de la ciudad a futuro. Los ciclistas, cada vez más, tenderán a circular por las calzadas conforme estas se transformen en vías de tránsito más calmado.

Tanto el Departamento de Movilidad dirigido por Pilar Arana como los colectivos de apoyo a la bicicleta abogan por esta política de separar progresivamente a los ciclistas de los peatones y aproximar las bicis a las las vías por donde circulan el resto de los vehículos: las calzadas.

Claro que para ello hay que transformar las carreteras en sendas seguras donde no exista una gran diferencia de velocidad entre la circulación de las bicicletas y los vehículos a motor. Para que los ciclistas usen las calzadas deben sentir que estas son seguras y ello exige reducir la velocidad. Este objetivo no se pueden conseguir en todas las calles, pero sí se puede lograr en las vías secundarias, de un solo carril, como las que pueblan el interior de Altza.

Llevar el Metro a este barrio pareció una quimera durante décadas pero ya se ha hecho realidad. El sueño ciclista también parece hoy más cercano.

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