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Donostia, testigo de la investidura

El rey Felipe VI saluda a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ante el cuadro de La Concha.
El rey Felipe VI saluda a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ante el cuadro de La Concha. / DÍAZ/EFE
  • Un cuadro de la bahía de La Concha pintado en 1786 destaca en la Sala de Audiencias del Palacio de la Zarzuela

Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Mariano Rajoy... Todos los líderes políticos que ha recibido el rey Felipe VI en los contactos mantenidos en los últimos meses para proponer un candidato a la investidura han tenido un testigo común: un cuadro de San Sebastián pintado por Luis Paret en 1786 dentro de una serie que le fue encargada por Carlos III sobre los puertos del litoral cantábrico. El político entra en la sala y espera al monarca o es Felipe VI quien recibe al político. Cuando ambos se dan la mano en televisión se oyen los disparos de las cámaras de los fotógrafos, y al fondo, siempre presente, aparece la obra de este artista barroco coetáneo de Francisco de Goya, quizás la más fotografiada y filmada de todas cuantas rodean la actividad oficial del Rey.

El cuadro es propiedad del Patrimonio Nacional y su presencia desde hace años en la Sala de Audiencias del Palacio de la Zarzuela se debe a una decisión del padre del Rey, Juan Carlos I, quien durante su reinado eligió este óleo, y una vista del Puerto de Pasajes del mismo autor, para decorar esta dependencia. Anteriormente, la obra estuvo en el Palacio Real de Madrid y la historiadora María Castilla Albisu apunta la hipótesis de que quizás don Juan Carlos añoraba la vista de la bahía de La Concha desde el Palacio de Miramar, donde estudió en su infancia, y decidió llevar a esta sala la pintura de Paret.

El 4 de julio de 1786, el rey Carlos III ordenó a este artista que «pasando por los puertos del Océano, pintase las vistas de ellos». Durante seis años pintó quince vistas diferentes.

A Luis Paret y Alcázar (Madrid 1746-1799), pintor especializado en paisajes, se le considera el mejor intérprete de la corriente barroca del rococó en España. Fue mimado por la realeza en parte de su vida, desterrado a Puerto Rico en otra por su complicidad con el infante Luis, recalaría posteriormente en Bilbao, donde se casaría. Eclipsada su obra por la de Goya, ahora es considerado uno de los grandes de su época. Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde en 1780 sería nombrado académico.

El cuadro de San Sebastián fue expuesto en el Museo San Telmo en 1964 dentro de una muestra organizada por el Patrimonio Nacional en colaboración con el Ayuntamiento. La imagen es una vista de la bahía desde Miraconcha y se estima que el autor realizó el trabajo en el estudio, en base a apuntes tomados al natural. Es una obra de gran riqueza de matices en el que el autor logró trasladar al lienzo los efectos lumínicos y cromáticos de un atardecer. En la parte baja del lienzo hay una gran variedad de personajes que reflejan la dualidad de la sociedad del momento. Por un lado aparecen escenas frívolas de damas y caballeros paseando a caballo, compartiendo espacio con personas que cuidan el ganado. En estos once meses han tenido múltiples ocasiones de verlo en televisión. A partir de ahora, fíjense en las audiencias del Rey. Al fondo de un apretón de manos aparecerá La Concha.

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