Diario Vasco

Los vecinos de Altza se debaten entre utilizar el autobús o el nuevo Metro

Viajeros esperan la llegada del autobús.
Viajeros esperan la llegada del autobús. / E.V.
  • Las escaleras mecánicas no llegan hasta la calle porque de lo contrario «no se cumplirían las medidas de seguridad en caso de emergencia», apunta el director de ETS

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Los vecinos de Altza tienen el corazón dividido, porque la construcción del tramo Herrera-Altza y su puesta en marcha no ha dejado indiferente a nadie. Desde comentarios favorables por la rapidez con la que el usuario llega a su destino, hasta lamentos de un sector más crítico que se justifica en la falta de hábito de utilizar este tipo de transporte público y la «pérdida de tiempo».

Viernes. 10.00 de la mañana. Las escaleras que bajan a la estación no presentan el ajetreo que uno puede imaginar en una parada de Metro. Está prácticamente vacía. Un usuario acaba de bajarse de su vagón y sube por las escaleras mecánicas, mientras que Ramón, un vecino del barrio, llega a la zona previa a pasar su ticket, después de haber paseado por el luminoso corredor. «No pienso esperar quince minutos al topo», reprocha. Se da media vuelta y pulsa el botón para coger el ascensor y dirigirse hacia la parada de autobús. «Me parece una pérdida de tiempo estar quince minutos esperando al siguiente topo, cuando tengo autobuses pasando cada cinco minutos que me llevan al centro», lamenta. «El día que no haya que cambiarse de vagón ganará en practicidad para el usuario, hasta entonces ganas tiempo cogiendo el bus o bajando a la estación de Herrera, como hacía antes», apunta.

En la nueva estación, varios carteles advierten a los pasajeros de los cambios que debe realizar. Para hacer el recorrido Altza-Hendaia y viceversa, los pasajeros deben cambiar de tren y andén en Herrera. Igualmente ocurre para quienes quieran realizar el recorrido de ida o vuelta entre Altza y Lasarte-Oria, ya que deberán estar atentos al cambio de tren y andén en Amara.

Otro servicio está a punto de llegar y se aprecia cómo media docena de peatones se deslizan por las escaleras mecánicas dispuestos a no dejar escapar este Metro. Cristina confiesa que a ella le resulta útil. «Suelo ir al Antiguo, y aunque tenga que hacer el cambio, sigo tardando menos tiempo que si fuera en autobús» dice la joven al tiempo que añade que «los días de lluvia prefiero esperar a cubierto en un lugar cerrado, en vez de bajo una marquesina mojándome si sopla el viento».

Mientras tanto, media docena de futuros viajeros de Dbus se amontonan en la parada del paseo de Altza, una de las más concurridas del barrio. Apelan a «una falta de hábito» su preferencia por el «autobús de toda la vida» y porque saben «que llegues a la hora que llegues a la parada como mucho tienes que esperar cinco minutos».

Una estación accesible

Otra de las cuestiones que se debaten y se comentan a pie de calle, pero también en los plenos municipales es la accesibilidad de la nueva estación. Cuenta con dos cañones de acceso que desembocan en el paseo Bertsolari Txirrita -junto al ambulatorio- y en Santa Bárbara, y un ascensor con el que se puede llegar hasta el cruce del paseo de Larratxo con Félix Iranzo.

No obstante, el hecho de que las escaleras mecánicas de las bocas no lleguen hasta la calle ha sido una de las críticas recurrentes desde su inauguración el pasado 12 de septiembre. Según informó el director general de Euskal Trenbide Sarea (ETS), José Luis Sabas Olabarria, los accesos a las estaciones de Metro deben «ajustarse a las características físicas de cada boca». En el caso de Altza, tanto la entrada por el ambulatorio como por Santa Bárbara «son de tipo balaustrada y no llevan cubierta». «En el primer caso debido a la pendiente existente, y, en el segundo, a la proximidad del primer piso de una vivienda», expuso.

A esta cuestión añadió que el motivo por el cual las escaleras mecánicas no llegan a la calle es porque está supeditada a la anchura de las bocas, «que es de 3,60 metros». «Las condiciones de evacuación ante una emergencia exigen que tiene que quedar espacio para un mínimo de seis carriles, que sí se da en el tramo de salida a pie, pero que sería inferior en el supuesto de que las escaleras mecánicas llegaran hasta el exterior». En este sentido, la delegada de Movilidad, Pilar Arana, arrojó la misma explicación durante el Pleno celebrado el jueves como respuesta a la moción presentada por el grupo popular.

Asimismo, la edil jeltzale apuntó que la construcción del ascensor «permite la utilización del servicio por parte de todas las personas con movilidad reducida lo que hace que la accesibilidad a la nueva estación esté asegurada». Sabas Olabarria añadió que «es el elemento más difícil de encajar en una estación de Metro».

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