Diario Vasco

«No recuerdo si le di un golpe, le arrebaté el arma, apunté y apreté el gatillo»

  • El acusado de intentar matar a una policía local de San Sebastián asegura en el juicio que padece una esquizofrenia paranoide

El acusado de intentar matar a una policía local de San Sebastián en los calabozos de la comisaría tras arrebatarle el arma, que estaba descargada, ha dicho este miércoles que no recuerda lo ocurrido, que padece una esquizofrenia paranoide y que en ese momento no estaba medicado porque vivía en la calle.

"No recuerdo si le di un golpe, si le arrebaté el arma, si le apunté y apreté el gatillo. No lo sé, sinceramente no lo recuerdo", ha asegurado el acusado en el juicio que se ha celebrado por esta causa en la Audiencia de Gipuzkoa.

Este hombre, que tiene antecedentes policiales y penales, se enfrenta a una petición de ocho años y medio de cárcel por parte del fiscal y a diez por parte de la acusación particular, que le imputan un delito de atentado en grado de tentativa por unos hechos ocurridos durante el mediodía del 25 de junio de 2014.

La víctima, que es quien ejerce la acusación particular, ha declarado visiblemente afectada, prácticamente entre sollozos, mediante videoconferencia desde otra sala de la Audiencia.

Ha relatado que el acusado se encontraba desde primera hora de la mañana en los calabozos y que había estado durmiendo hasta las doce, en que le despertó para trasladarlo a los juzgados, por lo que siguió el protocolo establecido sobre el uso de armas para esos casos, es decir, sacó el cargador con las balas de la suya y lo guardó en un bolsillo con cremallera en el lado opuesto del pantalón.

La policía, que es además diplomada en Enfermería, ha declarado que observó que el acusado estaba desorientado, hiperventilando y que miró directamente al arma, lo que le hizo sospechar que podía dar problemas y por ello se dirigió a un teléfono para informar a otros compañeros.

Cuando la agente estaba al teléfono en el pasillo, el encausado, que salía con otro policía de los servicios, se fue directo hacia ella, le propinó un codazo en el estómago y le arrebató el arma, con el que la golpeó y apuntó en la cabeza mientras apretaba el gatillo repetidamente, todo ello mientras varios policías forcejeaban con el agresor hasta que consiguieron reducirlo.

La víctima ha afirmado que, al oírle decir a sus compañeros que no había balas, hizo "el gesto" de preparar el arma levantando el percutor, con lo que habría podido disparar de haber habido munición en la recámara, afirmación que no coincide con la del acusado, quien ha recalcado que no montó la pistola y que sigue sin saber "cómo se hace".

Al día siguiente del suceso y pese a que había sufrido un ataque de ansiedad, la agente decidió ir a trabajar porque quería enfrentarse a la situación, pero ha destacado que con el paso del tiempo fue sintiéndose cada vez peor, hasta el punto de tener que coger una baja en el mes de diciembre que se prolongó durante año y medio.

«Ese día no me mataron, pero me quitaron la vida»

Sin embargo, ha explicado que la situación se ha agravado hasta un cuadro de estrés postraumático crónico, que le ha llevado a solicitar la incapacidad total para el trabajo habitual. "Ese día no me mataron, pero me quitaron la vida", ha subrayado.

En el caso de que sea condenado, el tribunal deberá decidir si el acusado cumple la pena en prisión o lo hace en un centro psiquiátrico, como han recomendado dos psicólogas que le han atendido en diferentes periodos y que opinan que un ingreso carcelario agravaría la esquizofrenia paranoide que se le diagnosticó en 1999.

El procesado, que tras el suceso, permaneció varios meses ingresado en el hospital psiquiátrico San Juan de Dios, ha entregado ya a la víctima los 10.918 euros en concepto de indemnización que solicitaba el fiscal, quien ha pedido que se le aplique la atenuante de alteración psíquica.

La acusación particular ha reclamado, por su parte, una indemnización de 31.668 euros por los 546 días en que la víctima ha estado de baja (ahora está de vacaciones a la espera de la resolución sobre su petición de incapacidad), así como 75.000 por las secuelas que sufre.

El abogado de la defensa ha solicitado la absolución de su representado y, alternativamente, si es condenado, que cumpla la pena en "un establecimiento adecuado" para ello.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate