Diario Vasco

Un jardín japonés para la amistad

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El alcalde japonés, Masaharu Kaji, y el primer edil donostiarra Eneko Goia, durante la inauguración oficial del jardín. / I. A.

  • Una delegación de Marugame asistió a la inauguración, en el colegio mayor Olarain

El jardín japonés, ubicado en el colegio mayor Olarain, vivió ayer una de sus jornadas más emotivas. Una delegación de Marugame, ciudad hermanada con Donostia desde hace tres décadas, llegó el viernes con el fin de estrechar aún más los lazos con la capital guipuzcoana.

Un primer recorrido por los lugares más emblemáticos, desde el Monte Igueldo hasta el Aquarium, sirvió a la comitiva nipona presidida por el alcalde la localidad, Masaharu Kaji, para conocer más a fondo San Sebastián. No obstante, la inauguración del jardín japonés al que acudieron ayer al mediodía estuvo ambientada con una dosis extra de emotividad por ser un homenaje a la relación de «amistad» que surgió entre ciudadanos de San Sebastián y Marugame en 1985 y que dio sus frutos en 1990 con un hermanamiento ya solidificado.

El jardín de la amistad, como también lo llama su impulsor, Paco Marín, contiene elementos de la tradición artística vasca, como el acero corten de la verja, y elementos japoneses representados a través del estanque, el bonsai, los cerezos e incluso, una casa de té. Con esta combinación de culturas como telón de fondo, una amplia representación nipona acudió ayer al colegio mayor Olarain, donde esperaba una delegación municipal presidida por el alcalde, Eneko Goia.

El regidor donostiarra mostró su compromiso por mantener «esta relación que comenzó hace 31 años» y tuvo unas palabras de agradecimiento hacia Xabier Albistur y Gregorio Ordoñez, ante la presencia de su viuda, Ana Iribar, por «el impulso que dieron al proyecto». Su homólogo japonés, por su parte, señaló que «en Marugame tenéis un pueblo hermano».

Paco Marín se sumó a los agradecimientos e incluyó en la lista al sacerdote guipuzcoano Justo Segura, misionero en Japón y parte fundamental del inicio de este proyecto. Segura, que también tomó la palabra, indicó que a sus 85 años, «esta será mi última visita a Donostia». Como muestra de agradecimiento a todos ellos se les hizo entrega de una réplica de la fuente que posa en el jardín japonés, un espacio que además cuenta con cuatro cerezos que han sido plantados en honor a las cuatro madres japonesas -que ayer asistieron al acto- que han sido el «núcleo activo» de la amistad entre las dos localidades. Tras la entrega de obsequios, los dos regidores cortaron la cinta, inaugurando de forma oficial el «jardín de la amistad».

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