Diario Vasco

La mesa sigue mal orientada

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Miren Millet, directora del Planetario del Museo de la Ciencia Eureka! de Kutxa, ante la mesa informativa de la plaza de Gipuzkoa. / USOZ

  • El ingeniero donostiarra José María Otamendi, amante de la astronomía y un 'Stephen Hawking' local, regaló a la ciudad varias instalaciones como esta de la plaza Gipuzkoa

  • El tablero con información sobre el sol en Donostia en solsticios y equinoccios no está bien colocada

La velocidad diurna de San Sebastián es de 20 kilómetros por minuto. Lo dejó escrito el ingeniero José Otamendi (San Sebastián, 1885- Madrid, 1959), en la mesa con datos horarios y solares, además de demográficos, que regaló a la ciudad. «La tierra gira sobre su eje, de Occidente a Oriente, recorriendo 360º en 24 horas», dejó escrito Otamendi sobre la tabla de mármol. «15º, en una hora y 1º, en 4 minutos. Luego, los pueblos situados al Oriente de San Sebastián tendrán horas avanzadas, y retrasadas los que se hayan a Occidente».

El 'tablero geográfico', además de otras informaciones, cuenta con una gran esfera central donde están señalados los puntos de la ciudad por donde sale y se pone el sol en los solsticios y los equinoccios. No busquen ustedes el sol por el lugar al que apunta la mesa ya que se encuentra mal orientada. «Toda la información del círculo apunta al lugar por donde sale y se mete el sol en los solsticios (21 de junio y 21 de diciembre) y en los equinoccios (21 de marzo y 21 de septiembre) visto desde San Sebastián», explica Miren Millet, directora del Planetario del Museo de la Ciencia Eureka!

«La mesa informa de que en los equinoccios el sol sale por el Este (el Este real, no el que indica la mesa, que está mal colocada) y se mete por el Oeste. Se ve también que en el solsticio de verano el sol sale mucho más al Norte y se mete más al Oeste. Y en el de invierno, sale más al Sur y se mete al Sureste. Toda esta información está bien representada en la mesa pero ahora no es útil porque la mesa está mal orientada».

Esta situación lleva tiempo enfadando a tres donostiarras aficionados a la navegación: Antxon Araluce, Mariano Ciriquiain y José Mari Benavides. El tema, que ya había sido denunciado por algún otro ciudadano en una carta a este periódico, estalló hace un tiempo, cuando en un paseo los navegantes se encontraron a unos turistas discutiendo por una dirección, con un plano de la ciudad sobre el tablero geográfico. Después de realizar sus propias mediciones llegaron a la conclusión de que la mesa tiene un error de colocación «de 117º en la circunferencia que representa el horizonte», explican. «Habría que girar la tabla esos 117º en el sentido de las agujas del reloj».

Con la intención de subsanar este error se dirigieron por escrito al Ayuntamiento. Pero desde esta institución les han respondido que el 'norte' de la mesa es el edificio de la Diputación, todo un jarro de agua fría para estos navegantes.

Las casas no dejan ver el sol

«El plano de la plaza de Gipuzkoa está correctamente orientado, en paralelo al edificio de la Diputación», responde en un escrito Juan Ortíz de Zárate, director del servicio de Mantenimiento del Ayuntamiento de San Sebastián. «El hecho de que el Norte del plano no coincida con el Norte geográfico se considera irrelevante, ya que desde el punto en el que se encuentra la mesa no se observa otra cosa que las casas que rodean la plaza. En el caso de orientarla al Norte geográfico, la mesa quedaría torcida respecto a las fachadas de las casas y a la configuración del resto de la plaza. Se considera mucho peor solución la propuesta por el solicitante que la orientación actual del plano. Además, se corre el peligro de que, al soltar la mesa, esta pueda resultar deteriorada. Por todo ello, se considera que la mesa debe permanecer con la orientación actual».

Todo apunta a que para una mentalidad científica como la de José Otamendi, esta circunstancia no fuera irrelevante. La bóveda celeste con sus constelaciones, en el interior del templete que también regaló a la ciudad de San Sebastián, está bien orientada al Norte. «La información de la bóveda del templete es muy útil», explica Millet. «Son indicaciones que se usan también hoy en día cuando quieres explicar a alguien lo que hay en el cielo. A partir de las estrellas y constelaciones que mejor se ven, que son más brillantes, vas localizando las demás. Las explicaciones de la columna sirven para localizar las estrellas que se ven un 1 de agosto, en una noche estrellada, en el cielo de San Sebastián, a partir de la Osa Mayor, que es la más fácil de ver».

Así el texto de Otamendi empieza con la frase «Si una noche estrellada dirigimos nuestra mirada a la Polar...». Y relata que «elevando la vista se ve a la estrella Vega junto a nuestro zenit y en las alturas del cielo las constelaciones de la Lira, Hércules, el Boyero, el Dragón, el Cisne y la Flecha». «Al Norte se verá la Osa Menor y Mayor. Perseo, elevándose sobre el horizonte, y a su derecha y más alto, Casiopea y Cefeo. Al Este, el Acuario se eleva, así como también Pegaso y Andrómeda. Al Oeste, Arturo empieza a bajar. Virgo y León se ocultan».

Al mirar al cielo, Otamendi nunca se olvidaba de San Sebastián. «Bajo la bóveda está la tierra, que tiene una banderita que señala San Sebastián», explica Millet. «El cielo que está dibujado es el del 1 de agosto en San Sebastián, a las 9 y media de la noche. Eso sería así cualquier año».

Pero hay un matiz, sostiene Millet. «He comprobado, sin embargo, que en realidad el cielo corresponde a las 11.30 de la noche. No quiere decir que esté mal. Seguramente Otamendi puso el cielo en el tiempo universal. Y hay una diferencia de dos horas entre el tiempo universal y el tiempo local».

Millet añade que la representación es de gran riqueza. «Las estrellas están más brillantes, lógicamente», afirma. «Lo ideal para ver el cielo así es venir un 1 de agosto», afirma. «La estrella polar se ve al Norte y para ver las constelaciones del Norte, la Osa Mayor o la Osa Menor, tienes que mirar como se indica en la bóveda. Hacia el Sur veremos el Cisne, la Flecha o el Delfín».

El cañoncito con reloj solar que regaló Otamendi a la ciudad está en el Aquarium.

El cañoncito con reloj solar que regaló Otamendi a la ciudad está en el Aquarium. / USOZ

Recuperar el legado

A Miren Millet le gustaría que, además de corregir la orientación de la mesa, se hiciera algún acto en homenaje a Otamendi. Se podría recuperar para ello el cañoncito original, con reloj solar, el tercer regalo del ingeniero a la ciudad. Actualmente, se encuentra en el Aquarium después de que un ciudadano lo encontrara en un anticuario de Logroño. «Estaría bien, en la medida de lo posible, colocar este cañoncito en la plaza, en un lugar bien protegido. Es un pequeño cañón que tiene un reloj de sol y a las doce, hora solar, lanzaba una pequeña salva. Estaría bien aunque fuera algún día, en alguna ocasión especial, sacarlo y hacer una pequeña demostración».

Sería una visita o actividad más, de las muchas que se organizan en Donostia. «Lo ideal sería hacer el reconocimiento el 1 de agosto, el momento que él describe en la columna de la plaza de Gipuzkoa», explica Millet. «Estaría bien que el cañoncito se disparara ese día a las doce. Y a la noche, mirar la bóveda del templete y mirar el cielo». Sería una forma de 'acordarse' de lo que hay en el cielo en una noche estrellada. «La gente estaría encantada y el evento no resultaría caro».

Más datos sobre las investigaciones de Otamendi pueden encontrarse en su propio libro 'Cosas de San Sebastián', publicado en 1907. Recoge varios de los artículos que publicó sobre distintos fenómenos celestes, «guiado por mis aficiones a los estudios de astronomía y meteorología», escribe en el prólogo.

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