Diario Vasco

Alrededor de 10.000 personas visitaron el Ayuntamiento en los tres días de puertas abiertas

  • El objetivo era poner en valor y acercar a la ciudadanía un edificio emblemático y representativo de la evolución de Donostia a lo largo del siglo XX

«Quiero que imaginéis que estáis en un casino a comienzos de 1900», empezaba diciendo el guía. Sin duda dejarse llevar por la historia fue una de las claves para entender las diferentes fases por las que ha pasado lo que hoy es el Ayuntamiento de la ciudad. Y verse a uno mismo en un salón de juego de comienzos del siglo XX era un ejercicio fundamental, pese a estar frente a los 27 asientos que ocupa la corporación municipal en el recientemente renovado Salón de Plenos.

El equipo de gobierno llevaba meses estudiando la idea de abrir las puertas del edificio consistorial a la ciudadanía, incluyendo el paso por varias de sus estancias en las visitas guiadas para los turistas. Pero permitir el acceso a los visitantes, cuando muchos donostiarras no habían pisado jamás el Ayuntamiento, chirriaba un poco en ese planteamiento de puesta en valor de un edificio emblemático. La solución: celebrar tres jornadas de puertas abiertas.

Las expectativas eran altas y según indicaron ayer desde Alcaldía, se superaron. Alrededor de 10.000 personas, «la mayoría locales, aunque también hubo turistas», se acercaron a conocer el interior de esa construcción de finales del XIX que aparece de fondo en innumerables postales y fotografías. Se estima que tanto el viernes como el domingo asistieron unas 3.200 personas, mientras que las cifras con las que se cuentan apuntan que solo el sábado por la tarde unos 3.800 ciudadanos accedieron al interior del Ayuntamiento.

Se ofrecieron varias opciones. Por un lado, la entrada libre y gratuita, en la que el visitante recorría por su cuenta el Ayuntamiento y podía observar la evolución y la historia del edificio gracias a un folleto informativo, impreso en castellano, euskera, inglés y francés. Esta alternativa, que en las tres jornadas vivió su momento álgido hacia las seis y media de la tarde, permitía recorrer el Salón de Plenos y la Sala de Recepciones.

Y por otro, reservar plaza para las visitas guiadas, donde se hizo un repaso por lo que fue aquel Gran Casino, la prohibición del juego con la dictadura de Primo de Rivera, las cicatrices de la Guerra Civil que aún hoy perduran en la fachada o incluso la última restauración realizada hace unos meses en el Salón de Plenos y la Sala de Recepciones por el artista Víctor Goikoetxea. Fue solo una parte del anecdotario que estuvo acompañado por los móviles de los visitantes que no quisieron dejar un recoveco sin fotografiar.

De los diez tours que se realizaron con guía -cinco en euskera y cinco en castellano- todos completaron el cupo de 25 personas por grupo. Esta opción incluía además una visita al hall del Alcaldía y una explicación de las pinturas de Ignacio Ugarte.

Espectáculo improvisado

Hubo curiosidad e interés a partes iguales, pero bien es verdad que el espectáculo del jueves abrió el camino, haciendo que todas las miradas se centraran en el Ayuntamiento para disfrutar del encendido de la fachada con fuegos artificiales y el Orfeón Donostiarra poniendo la banda sonora a un momento que algunos ya bautizaron como «mejor que la inauguración de la Capitalidad».

La iniciativa gustó y mucho en su primer encendido, pero lo curioso fue que, por lo visto, se corrió la voz de que el show volvería a repetirse durante el puente, cada noche a las 20.15 horas. El rumor fue más que evidente cuando el viernes, más de 200 personas volvían a arremolinarse frente a las terrazas esperando a que llegara ese momento. «No estaba contemplado», confiesan desde Alcaldía, pero al ver a «tanta gente», de forma improvisada optaron por volver a proyectar el show lumínico del jueves, «pero condensado en cinco minutos». El sábado y el domingo se repitió la fotografía de ciudadanos mirando atentos a la fachada consistorial. Y, claro, el espectáculo volvió a ponerse en marcha.

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