Diario Vasco

Las tasas e impuestos locales subirán un 1,7% y permitirán recaudar 2 millones más

La corporación aprobó ayer los impuestos y tasas que pagarán los donostiarras el año que viene.
La corporación aprobó ayer los impuestos y tasas que pagarán los donostiarras el año que viene. / LUSA
  • El gobierno municipal justifica un incremento «razonable» de la presión fiscal por el aumento del PIB, el mantenimiento de la calidad de los servicios, y la disminución del fondo foral presupuestado

  • El Pleno del Ayuntamiento aprobó las ordenanzas fiscales para el año que viene

La presión fiscal municipal subirá el año que viene un 1,7% para los donostiarras. El Pleno aprobó ayer las ordenanzas fiscales de 2017 que permitirán al Ayuntamiento recaudar 2 millones de euros más que este año. El gobierno municipal justificó la subida en la necesidad de mantener la calidad de los servicios públicos, en el incremento del PIB de la ciudad y en los menores ingresos respecto a lo presupuestado que recibirán de la Diputación por la disminución de la recaudación foral. El PP propuso una congelación general de impuestos y tasas en una situación de inflación negativa, Irabazi se sumó a esta tesis porque muchos donostiarras no han salido aún de la crisis y EH Bildu abogó, sin éxito, por un reparto diferente de la subida fiscal.

Los donostiarras pagarán el año que viene, de media, un 1,5% más de IBI y de impuesto de plusvalías, un 1% más de OTA, grúa, impuesto de Circulación e IAE, un 8% más de tasa de basuras y un 3% más de saneamiento. El suministro de agua y una decena más de tasas se congelarán. La corporación municipal aprobó ayer en el Pleno del Ayuntamiento las ordenanzas fiscales para 2017 tras una tramitación que se ha prolongado durante casi dos meses. Con esta presión fiscal el gobierno municipal prevé ingresar el año que viene 133.428.000 euros, unos dos millones de euros más que este año. El delegado de Hacienda, Jaime Dominguez-Macaya (PNV), argumentó la «razonabilidad» de este aumento en que, si bien la subida se produce en un contexto de inflación negativa -el IPC es el índice que se usa tradicionalmente para diseñar la subida de impuestos-, hay que tener en cuenta también «la riqueza que los donostiarras tenemos» (PIB) y que, según las diferentes fuentes económicas que citó, subirá este año entre el 2,4 y el 3,1%. El responsable económico municipal introdujo dos factores más para explicar el incremento de la presión fiscal: La necesidad de mantener la calidad de los servicios públicos y la reducción de las aportaciones del fondo foral de financiación municipal respecto a las presupuestadas por una menor recaudación de la Diputación. Dominguez-Macaya indicó que este déficit foral oscilará a finales de año entre 1,5 y 1,7 millones de euros, con lo que la mayor recaudación municipal por impuestos y tasas compensará una menor transferencia de fondos de la Diputación al Ayuntamiento.

El delegado de Hacienda explicó que con la revisión del valor catastral de las viviendas realizada por la Diputación, que en San Sebastián subirá un 10% de media, el gobierno municipal ha bajado los tipos del IBI y del impuesto de Plusvalías para que el incremento de la recaudación se quede en un 1,5%. Justificó los fuertes incrementos en las tasas de basura (8%) y saneamiento (3%) por los desbocados déficits de estos servicios -30 y 22%, respectivamente- y explicó que el gobierno municipal ha aceptado una decena de propuestas de la oposición, entre ellas el aprobar incrementos que oscilan entre el 0,5 y el 3% en los diferentes epígrafes del impuesto de Circulación (pactado con EH Bildu) o moderar la subida del impuesto de Plusvalías por el incremento del valor catastral mediante una reducción d elos tipos (a impulso de una propuesta del PP).

La herencia recibida

El concejal de EH Bildu, Josu Ruiz, argumentó que sus 11 enmiendas iban destinadas a garantizar unos servicios públicos de calidad con un reparto diferente de los costes de financiación: «Haciendo que quien más tiene más pague y reduciendo la presión fiscal a las familias». No prosperaron sus propuestas de subir el IBI solo un 0,5% pero aumentando del 25 al 50% el recargo a la vivienda vacía; ni la de pasar del 1 al 2% el incremento del IAE; o la de aplicar incrementos diferentes a la zona roja de la OTA respecto a la tasa para las zonas verde y azul. El gobierno culpó a la herencia recibida de Bildu la subida de un 8% de la tasa de la basura. Josu Ruiz replicó que esta tasa ha tenido subidas de dos dígitos muchos años antes de que la coalición gobernara la ciudad «cuando no existía el transporte de residuos a Meruelo (Cantabria)».

La portavoz del PP, Miren Albistur, rechazó la subida fiscal del gobierno municipal «en un momento en el que el IPC es negativo» y los ingresos del Ayuntamiento «están superando las previsiones de recaudación presupuestadas en casi todos los impuestos». Puso ejemplos de recibos del IBI en varios barrios y consideró incomprensible que se proponga recaudar un 1,5% más. «El Ayuntamiento tienen dinero, el problema es de gestión». Consideró que «no es de recibo» que el gobierno apruebe nuevos aumentos de la tasa de basura a la par que reconoce que no servirán para disminuir el déficit. «Ya va siendo hora de que no pidan tanto dinero a los donostiarras. Igual hay que ajustar algunos gastos en esta casa».

La portavoz de Irabazi, Amaia Martin, rechazó la subida de la presión fiscal porque «los sueldos en Euskadi han bajado desde 2008 entre un 5 y un 25%». Reprochó al gobierno municipal que no haya hecho un esfuerzo por buscar «nuevas fuentes de financiación» y defendió sus propuestas para pasar el recargo en el IBI a las viviendas vacías de un 25 a un 100%.

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