Diario Vasco

A debate el futuro del Palacio Miramar

El Palacio Miramar y sus jardines volcados sobre la bahía de la Concha esperan a resolver su destino futuro.
El Palacio Miramar y sus jardines volcados sobre la bahía de la Concha esperan a resolver su destino futuro. / ARIZMENDI
  • El Ayuntamiento empieza a reflexionar sin propuestas claras aunque con algunas ideas, entre las que no faltan las museísticas, hoteleras o como sede de eventos

  • La salida de Musikene deja la incógnita de qué uso se le dará a este Monumento Histórico-Artístico

Es uno de los iconos de la ciudad y busca uso principal para sus dependencias. El Palacio de Miramar se queda ocioso con la marcha de Musikene por lo que el Ayuntamiento ha comenzado a debatirse qué hacer con esta singular construcción, propiedad municipal desde 1972 pero gestionada por un consorcio junto a la Diputación y el Gobierno Vasco. El PP lleva una moción al Pleno para que el consistorio se ponga las pilas y despeje en los próximos meses las incógnitas. El debate no ha hecho más que empezar.

¿Qué hacemos con el Palacio de Miramar? La pregunta es sencilla, pero llevará meses o años contestarla. El palacio y sus jardines ocupan una superficie de 34.136 m2 junto a la bahía de La Concha. El proyecto es del arquitecto inglés Selden Wornum por encargo de la Reina María Cristina que compró el solar para construir una Real Casa de Campo para pasar en ella los periodos estivales, algo que hizo durante 41 años. El edificio se construyó entre 1889 y 1893 bajo la dirección del arquitecto municipal José Goicoa. Los jardines fueron diseñados por Pierre Ducasse. «La fachada combina piedra arenisca de Igeldo con ladrillo rojo de Valladolid», la escalinata y las bases de las pilastras son de «mármol rosa de Txoritokieta y gris de Markina», el hierro de la estructura del edificio es de fundiciones bilbaínas, «los herrajes se realizaron en Eibar y las carpinterías se hicieron en Orio y Vitoria», según explican Lola Horcajo y Juan José Fernández Beobide en su reciente publicación 'Villas de San Sebastián'. En 1928 la Reina María Cristina pasó su último verano en el Palacio de Miramar (falleció el año siguiente). En 1972 Don Juan de Borbón vendió Miramar al Ayuntamiento por 102 millones de pesetas. En 1980 el Ayuntamiento, con Jesús María Alkain de alcalde, aprobó convertir el edificio en un Museo de la Regencia y de Bellas Artes, algo que nunca se llevaría a efecto. En 1985 se constituyó el Consorcio Palacio de Miramar, la entidad que gestiona el edificio con la participación del Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno Vasco. En 1986 se realizó la rehabilitación del Pabellón del Príncipe y de la Casa de Oficios, la zona que se utiliza como sede de los cursos de verano de la UPV. En 2001 se efectuaron importantes obras de remodelación, que vaciaron la planta primera y segunda del edificio para acoger las aulas del Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene), una institución que se acaba de trasladar definitivamente a su nueva sede en el barrio de Venta Berri. En la actualidad, estas dependencias también acogen la sede guipuzcoana de Eusko Ikaskuntza y diferentes eventos, jornadas y actividades festivas.

En el presupuesto de este año del consorcio Palacio Miramar, la Diputación y el Ayuntamiento aportan 60.000 euros y el Gobierno Vasco 50.000 euros. Además el Ayuntamiento ha tenido que realizar una aportación extraordinaria de 26.376 euros para afrontar el déficit.

Con la marcha de Musikene, el debate sobre el futuro del Palacio de Miramar se ha vuelto a poner sobre la mesa. El Palacio y el Parque tienen la máxima protección urbanística en el PEPPUC -grado A- al ser un Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional por el Real Decreto 265/1984, de 17 de julio.

«Propuesta consensuada»

El PP lleva una moción al Pleno de este mes para que las instituciones que conforman el consorcio «estudien las diferentes opciones y alcancen una propuesta consensuada» para dotar a este equipamiento de «un destino acorde a sus características». Fuentes del gobierno municipal señalaron que se está realizando esta reflexión, pero aún no hay nada decidido. «El Palacio es un icono de la ciudad y hay que tratarlo con mucho cuidado y respeto». El gobierno municipal sí reconoció que ya se hacen gestiones para trasladar la sede de Eusko Ikaskuntza a otro lugar.

Desde el grupo municipal del PP apuntan que entre los posibles usos que el gobierno municipal baraja está el de hotel, algo no confirmado por el ejecutivo PNV-PSE, aunque sí existe la preocupación por encontrar una actividad que permita costear el mantenimiento de la parcela. La portavoz del PP, Miren Albistur, señaló que «hay que ponerse manos a la obra. Nosotros no tenemos una propuesta concreta, pero creemos que el Palacio puede acoger diferentes usos». Un museo sobre cómo la ciudad se convirtió en la capital del veraneo podría ser compatible con otros usos como los cursos de verano o las bodas. «Es ridículo que hoy no se puedan celebrar bodas en este lugar y solo se puedan hacer en el Ayuntamiento», señaló el concejal popular José Luis Arrúe.

El grupo Irabazi llevará una enmienda a la moción para que se estudie la posibilidad de que en una parte del palacio se puedan celebrar «ceremonias civiles para despedir a seres queridos mediante un acto laico». La portavoz de EH Bildu, Amaia Almirall, cree que además de ceremonias civiles, Miramar podría servir de sede del Conservatorio Profesional de Música Francisco Escudero, ubicado en el edificio de Easo y con una gran necesidad de espacio. Esta operación permitiría dar continuidad a los usos musicales del Palacio de Miramar tras la marcha de Musikene y pondría en manos del Ayuntamiento el hueco que dejara el conservatorio en Easo para destinarlo a la reordenación de dependencias municipales en ciernes.