Diario Vasco

Reanudan el derribo de villa Kanimar tras la instalación de un vallado de seguridad

Villa Kanimar, tras la reanudación de los trabajos de demolición ayer en Ondarreta.
Villa Kanimar, tras la reanudación de los trabajos de demolición ayer en Ondarreta. / MICHELENA
  • Urbanismo levanta la suspensión de las obras de demolición del inmueble, que había quedado en «estado de ruina física inminente»

Villa Kanimar, en Ondarreta, será pronto historia. El Ayuntamiento ha levantado la suspensión del derribo decretada la pasada semana y la sociedad promotora procedió ayer a reanudar el proceso, que se había detenido al 60% de su ejecución por «razones de seguridad» y por «prudencia» ante el recurso contra la operación admitido a trámite por un juzgado de San Sebastián.

El concejal de Urbanismo, Enrique Ramos, adoptó el pasado viernes una resolución que dejaba sin efecto la paralización provisional de las obras, aunque no ha sido hasta este lunes cuando un asesor jurídico del departamento ha estampado -en ausencia del delegado- su firma en la orden. Con el permiso del consistorio en la mano, los obreros volvieron al trabajo y calculan que habrán terminado en unos días porque la demolición de lo que queda en pie será manual para que no salten cascotes por el uso de la excavadora.

La condición para poder reanudar el derribo era la instalación «de forma inmediata» de un vallado de seguridad en torno a la parcela, requisito que la promotora cumplió hace días. La razón de esta medida no era otra que garantizar la «integridad de las personas y bienes», dado el «estado de ruina física inminente» en que había quedado el edificio tras los trabajos realizados hasta la paralización de la obra por parte del Ayuntamiento.

Según los informes técnicos aportados por la promotora tras la suspensión, Kanimar presenta «inestabilidad estructural» y puede suponer un «riesgo». Para entonces ya habían desaparecido, «prácticamente en su totalidad», la fachada principal y los muros de carga y pilares. La parte de la edificación restante está en una «situación comprometida» que pone «en peligro» la seguridad pública e integridad de las personas y bienes» que circunden la parcela, ya que en palabras del arquitecto responsable no se puede «garantizar» la estabilidad del inmueble al haber perdido «parte importante» de los elementos estructurales. El escrito se acompañaba de un informe que refleja el estado de la villa tras las horas de derribo transcurridas entre el inicio de los trabajos y la orden de paralización provisional decretada por Urbanismo. En las imágenes se aprecia cómo la fachada principal -que da a la calle Infanta Cristina- había desaparecido y, con ella, los muros de carga de mampostería que la formaban. Asimismo se habían eliminado ya gran parte de las cubiertas, quedando «al descubierto y sin sujeción alguna» el resto de cubiertas no derribadas en ese momento.

Grietas en los muros

Expuesta a inclemencias meteorológicas para las que no estaba «diseñada ni construida», advertía el informe, «cualquier exposición a rachas de viento o cualquier otro fenómeno» podía hacer peligrar la frágil estabilidad de la villa. También se denunciaba la aparición de grietas en el encuentro de la cubierta con los muros perimetrales y el «deterioro» del revestimiento de pizarra, material que puede «deslizarse en cualquier momento». Por todo ello, la promotora solicitaba el levantamiento de la suspensión y la reanudación del derribo.

Técnicos de Urbanismo visitaron la obra y constataron que el estado de la villa, ante lo que se instó a los responsables del proyecto a vallar la parcela y «tomar las medidas oportunas sobre la construcción para garantizar la seguridad en la vía pública». La arquitecta municipal informó a sus superiores de que, una vez colocado este cierre de protección, no existen «impedimentos» para continuar con el derribo y que, en cualquier caso, «con carácter de urgencia se debe proceder a la eliminación de los elementos sueltos con riesgo de desprendimiento», labores que arrancaron ayer mismo.

Kanimar fue proyectada en 1929 por el arquitecto Manuel Ignacio Galíndez y en el solar que ocupa se construirá un bloque de seis viviendas de diseño similar al que se levantará en la parcela del Chomin.