Diario Vasco

Una tasa para no morir de éxito

El paseo de La Concha, abarrotado de público. La imagen se repite en los principales puntos de interés turístico de la ciudad.
El paseo de La Concha, abarrotado de público. La imagen se repite en los principales puntos de interés turístico de la ciudad. / SARA SANTOS
  • Donostia podría recaudar más de 1,4 millones al año gracias al impuesto sobre el turismo

  • Un estudio de Fomento toma como referencia el modelo catalán y fija en 2,25 euros el precio a pagar por persona y día en hoteles de 4 y 5 estrellas y en 0,65 para el resto de alojamientos de la ciudad

El boom turístico vivido de los últimos años ha llevado al Ayuntamiento a plantearse fórmulas para que la ciudad y sus habitantes no se vean perjudicados. La llegada masiva de visitantes eleva la factura de servicios básicos como la limpieza, el mantenimiento urbano, el alumbrado, el tráfico, las playas, la gestión de los residuos o la seguridad, lo que obliga a reflexionar sobre cómo gestionar el tirón de Donostia sin morir en el intento. Porque los recursos que genera el turista cubren hoteles, taxis, restaurantes y demás negocios terciarios, pero no alcanzan al uso intensivo de los servicios municipales.

Una de las medidas anunciadas es la posible implantación de una tasa turística, que permitiría recaudar un mínimo de 1,4 millones de euros al año, según un estudio realizado por la Sociedad de Fomento que será analizado en próximas fechas por los miembros de la entidad. El informe, que toma como referencia el modelo catalán, fija en 2,25 euros el precio a pagar por persona y día en hoteles de cuatro y cinco estrellas y de 0,65 euros en el resto de alojamientos.

Un impuesto no tan nuevo

El terreno del debate sobre la tasa turística no es virgen, sino que ya existen múltiples ejemplos en diferentes partes del mundo. En EE UU, por ejemplo, se aplica un doble tributo con un objetivo similar. El primero de ellos, de unos 15 dólares, se cobra cuando el visitante entra al país. El segundo se aplica en la pernoctación turística y, en el caso de Nueva York, oscila entre 0,5 y 2 dólares en función del establecimiento, más un 5,8% de la facturación. En Francia existe una tasa fija que afecta a todos los municipios turísticos y que varía entre 0,15 y 1,07 euros, según la categoría del hotel. En París, este impuesto tiene una larga trayectoria ya que se aplica desde 1994, con valores entre 0,20 y 1,05 euros por persona y día. En Italia, algunas ciudades de marcado carácter turístico aplican la denominada 'tassa di soggiorno'. Así, Roma cobra desde 2010 un impuesto de entre 3 y 5 euros por noche. Un año más tarde, Venecia y Florencia aprobaron la implantación en sus respectivos municipios de este nuevo tributo local que en estos destinos oscila entre 1 y 5 euros, en base a las estrellas del alojamiento y con reducciones en temporada baja. Alemania, por su parte, aplica un tributo a los turistas que grava con un 5% su estancia. Este impuesto, de reciente creación, ha sido adoptado hasta la fecha por ciudades como Hamburgo, Colonia o Berlín. La tasa no solo afecta a las pernoctaciones en hoteles, sino también en pensiones, casa de huéspedes, albergues y campings. Esta fórmula levantó en su origen una fuerte oposición por parte del sector y la Cámara de Comercio, que denunciaban la reducción de presupuesto del turista y los cambios de conducta en el gasto durante su estancia. Una medida similar se aplica en muchas otras capitales europeas como Londres, Amsterdam o Viena, así como en destinos turísticos del sur del Mediterráneo como Marruecos o Túnez.

La experiencia catalana

En España, Baleares fue la primera región que gravó las pernoctaciones turísticas bajo la llamada 'ecotasa', que tuvo vigencia entre 2002 y 2003 y recaudó en ese periodo 96 millones de euros, según se recoge en el informe de Fomento. Este verano, el gobierno de las islas vuelve a gravar a los turistas después de 13 años con un precio de entre 0,50 y 2 euros por noche, con lo que prevé recaudar hasta 70 millones anuales. Pero es el impuesto que se creó en 2012 en Cataluña el que sirve de base para el estudio sobre su posible aplicación en la capital guipuzcoana. Con una estimación de ingresos del orden de 50 millones al año, la tasa turística catalana nació con el objetivo de consolidar y potenciar la comunidad como destino de primer orden y de referencia estatal, europea y mundial. El gravamen se aplica a hoteles, apartamentos turísticos, campings, casas rurales, albergues, cruceros «o cualquier otro establecimiento o equipamiento que se establezca por ley». Quedan exentos del pago las pernoctaciones subvencionada por programas sociales de cualquier administración pública dentro de la UE y los menores de 16 años.

El destino del dinero

La pregunta más repetida cuando se habla de la implantación de la tasa turística en Donostia es a qué se va a destinar la recaudación. En Cataluña, por ejemplo, los recursos generados alimentan un fondo para el fomento del turismo que surge como «mecanismo estable de financiación» de las políticas turísticas. Este capítulo comprende acciones de promoción, impulso del turismo sostenible, responsable y de calidad, la protección, conservación y mejora de los recursos turísticos y el desarrollo de productos e infraestructuras relacionados con el turismo. Este fondo es gestionado por una comisión de doce miembros, entre los que hay responsables de la Generalitat y de los ayuntamientos y representantes del sector privado. La ciudad de Barcelona, con 14 millones de pernoctaciones, es crítica con el reparto de los ingresos, ya que el impacto en términos impositivos asciende a 24 millones de euros pero solo 8 retornan a las arcas municipales.

Ordenanza municipal

La Sociedad de Fomento constata en su informe que no existe un modelo único de tasa turística y concluye que, tras analizar las experiencias en marcha en EE UU, Europa y Cataluña, se decantaría por un tributo local -desarrollado por una ordenanza que colgaría de la ley vasca- que, tomando como referencia la fórmula catalana, gravase con 2,25 euros a los hoteles de cuatro y cinco estrellas y con 0,65 euros a los demás establecimientos. Con estas cifras y teniendo en cuenta la oferta de alojamiento de Donostia, la recaudación ascendería a más de 1,4 millones. Si, por el contrario, el impuesto a crear fuera de naturaleza foral, habría que negociar con la Diputación el porcentaje que se le asignará a la capital del territorio sobre el monto total recaudado, un reparto que Fomento apuesta por calcular en función de variables como el número de alojamientos con respecto a otro municipios, la categoría de los mismos y su tasa de ocupación. No hay que olvidar que el peso de los establecimientos turísticos donostiarras en comparación con el resto del territorio (46%) «marca la diferencia» con otras regiones en las que las camas están más repartidas. El estudio añade dos datos «significativos» en la incidencia de una potencial tasa turística: el 57% de la ocupación en el territorio foral se registra en la ciudad y los establecimientos de categoría superior se localizan mayoritariamente aquí.

También los apartamentos

En este borrador no se incluyen los campings ni los apartamentos turísticos, actividad esta última de reciente explosión sobre la que no existe un control numérico. En cualquier caso, el Ayuntamiento calcula en unas 300.000 las pernoctaciones anuales en este tipo de alojamiento. De este modo, al resultado final de ingresos posibles habría que sumarle un 20% adicional, lo que eleva la cuenta a unos 1,7 millones de euros. Si además se actualiza el IPC -el informe está realizado con datos de 2013-, el resultado sería incluso más abultado. Y las previsiones de crecimiento del sector son halagüeñas, pues a la imagen proyectada por Donostia como destino de calidad se añaden las catorce nuevas licencias hoteleras aprobadas -muchas de ellas ya en construcción-, lo que permitirá multiplicar las camas ofertadas en todas las categorías. Entretanto, este pasado verano se ha vuelto a batir el récord histórico de entradas de viajeros y pernoctaciones.

La Ley de Turismo

Sea como fuere, la implantación de la tasa turística dependerá del Parlamento Vasco, que acaba de dotarse de una nueva ley vasca en la que se regulan aspectos como los pisos particulares que se alquilan a turistas pero no un asunto como el del impuesto sobre las pernoctaciones. El Gobierno Vasco no se cierra al debate y se apunta incluso al órgano en el que se podría abordar cualquier discusión, que sería la Mesa Sectorial de Turismo, donde se garantiza la participación interinstitucional y la del propio sector. Hoteleros y hosteleros ya advirtieron en agosto de que no era el mejor momento para abrir este debate y abogan por abordar la propuesta lanzada por el Ayuntamiento dentro de un tiempo y desde una perspectiva sosegada.