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Luis Zorzano, profesor de yoga y coordinador de Oscus en Donostia, en la sede del centro.
Luis Zorzano, profesor de yoga y coordinador de Oscus en Donostia, en la sede del centro. / JUANTXO LUSA

Nuevas matrículas e igual solidaridad

  • La Fundación Sopeña, Oscus, ofrece variedad de cursos y asesoramiento en su sede en General Etxagüe

Oscus cambia de nombre, aunque después de cien años de presencia en San Sebastián costará un poco acostumbrarse. «Se ha decidido cambiar de nombre porque la Fundación Dolores Sopeña de la que depende tiene sedes en numerosos países, entre ellos bastantes de Sudamérica», explica Luis Zorzano, coordinador y profesor de yoga en el centro. «El nombre de Oscus coincide allí con el de alguna empresa u organización. Y para evitar confusiones y para resaltar el nombre de nuestra fundadora, Dolores Sopeña, la dirección de la fundación quiere que este sea el nombre oficial».

Asumen que después de cien años en Donosti, Oscus no desaparecerá. «Pero aparecerá con el nombre de Dolores Sopeña». La Fundación está presente en 13 ciudades españolas, 8 ciudades en Latinoamérica y en Italia, en Roma. La Fundación Sopeña, siguiendo el ejemplo de su fundadora Dolores Sopeña, ha tenido y mantiene una clara vocación de expansión internacional.

La religiosa Dolores Sopeña nació en Vélez Rubio (Almería) en 1848. A Gipuzkoa llegó siguiendo la estela de San Ignacio de Loiola. «Nosotros celebramos el centenario de Oscus en Donostia en 2014», explica Luis Zorzano.

En la Fundación Sopeña apuestan por los valores. «En nuestros estatutos se reivindica el favorecer la promoción integral a jóvenes y adultos, ofreciendo acciones formativas, culturales y sociales», explica el coordinador. «También buscamos con nuestras acciones fomentar las relaciones fraternas, la solidaridad y el crecimiento personal continuo, según rezan nuestros principios. Buscamos colaborar en la transformación de una sociedad más justa y solidaria, al estilo de lo que planteaba en su vida Dolores Sopeña».

Pretenden ser reconocidos en Gipuzkoa como una entidad eficaz en la formación integral de jóvenes y adultos. «Nos consideramos una familia abierta a todos», dicen. «Y tratamos de contribuir a crear una sociedad más justa y más solidaria».

Valores que se potencian a través de los cursos de la Fundación Sopeña son los de solidaridad, al abrir cauces de ayuda mutua; los de promoción, para favorecer que cada persona saque lo mejor de sí misma, y también los de fraternidad y respeto. «Acogemos a todos en su diversidad», afirman.

Cursos muy variados

Los cursos que se ofrecen en Oscus Fundación Sopeña en San Sebastián, con sede en la calle General Etxagüe 15, son variados. «Desde los de crecimiento personal y cultura general, a otros más específicos y con carácter fotrmativo», explican sus responsables. «Buscamos la formación integral de personas. Los precios son puramente de cubrir gastos» .

Cuentan con 27 voluntarios titulados que dan las clases y no cobran nada por esta labor. «Prácticamente lo que ingresamos lo dedicamos a pagar la luz y otros gastos corrientes, además de a la persona asalariada que se ocupa de la oficina y a la persona que viene a limpiar unas pocas horas», aclara Zorzano..

La tarea de dirección y gestion general del centro también se hace de forma voluntaria en Oscus.

Los cursos pueden tener un valor profesional, pero siempre sin excesivos gastos de matrícula, aclaran. El año pasado tuvieron 280 alumnos.

De octubre a mayo

Las clases empiezan en octibre y terminan, generalmente, en mayo. Estos días de septiembre se realizan las matrículas en el centro para el curso 2016-17.

Oscus Fundación Sopeña cuenta además con un servicio jurídico de asistencia a inmigrantes y también un servicio de medicación a cargo de abogadas especializadas. «También gestionamos un banco de alimentos, con la idea de ser un centro de acogida a personas con dificultades», aclaran.

Las puertas están abiertas a todo el mundo en Oscus y el alumnado es variado pero «mantenemos nuestro espíritu de centro de acogida donde se dan oportunidades», aseguran sus rectores.

Hay, entre otros muchos, cursos de técnicas de atención a personas con dependencia, de cuidar al cuidador, cultura general, bailes latinos, cocina, dibujo y pintura y de idiomas como español, euskera, francés o inglés en diferentes niveles. Despiertan mucho interés los de psicología y conocimiento personal y mindfulness. También el de yoga, que se enfoca precisamente a vivir el momento presente.

Se mantienen y potencian los cursos que tienen éxito y se ponen en marcha nuevos, según la demanda de la sociedad. «Siempre buscamos adaptarnos a los tiempos y a las necesidades de la gente».

Es lo que hizo la religiosa andaluza María Dolores Rodríguez Sopeña, «que vino a Gipuzkoa influenciada por el espíritu de Ignacio de Loyola», explica Josean Pinedo, director de Oscus. «María Dolores y religiosas de su compañía, las Damas Catequistas, que ayudaban a la educación de las familias obreras, llegaron a Loiola en 1905».

En 1929 estas religiosas empezaron con sus clases en Donostia. Dejaron el centro hace 16 años, cediéndolo a una serie de voluntarios, entre ellos Pinedo. «Los voluntarios hicimos un proyecto y ellas nos ceden el local a condición de que respetemos la misión, el carisma con el que lo fundaron».

Los tiempos son difíciles. Oscus cuenta con una pequeña subveción de Ayuntamiento, Diputación y Kutxa. «El proyecto no es muy costoso porque se basa en el trabajo voluntario. Salvo puestos como el de la secretaria, y gastos fijos como el de limpieza y otros , los que trabajamos no cobramos. Sin voluntarios mantenerlo sería impensable».

Piensan en ayudar. «Cuando es necesario ofrecemos un marco de colaboración familiar y social».