Diario Vasco

Los autobuses articulados no pasan por la chicane trazada tras el puente de Martutene

La doble curva que deben trazar los vehículos en el acceso al nuevo puente de Martutene.
La doble curva que deben trazar los vehículos en el acceso al nuevo puente de Martutene. / A. M.
  • Se ha tenido que colocar un semáforo provisional que regule el paso alternativo de vehículos hasta que se ejecute el diseño definitivo

  • Ya han comenzado las obras para modificar el trazado, que durarán entre dos y tres semanas

Los vecinos tienen en su boca la palabra «chapuza». La doble curva trazada tras el nuevo puente de Martutene es tan cerrada que los vehículos articulados de Donostibus no pueden circular por ella sin invadir el carril de sentido contrario, con lo que los conductores se negaron a transitar mientras no se hicieran cambios para arreglar el problema. De momento, se ha colocado un semáforo provisional para regular un paso alternativo, lo que está ralentizando la circulación por este punto, mientras se ejecutan las obras de rectificación del trazado.

El puente de Martutene se reabrió al tráfico el lunes, tras diez meses de cierre para la sustitución del viejo paso por uno nuevo, acorde con el ensanchamiento del cauce del Urumea. Estas obras se enmarcan en la primera fase de los trabajos incluidos en el Plan de Prevención de las Inundaciones, que se terminarán de ejecutar a principios del año que viene.

El puente es una pieza clave de estos trabajos ya que se consideraba uno de los principales obstáculos hidráulicos del río Urumea. Sus dimensiones se han doblado tanto a lo ancho como a lo largo -la sección del Urumea ha pasado de tener 25 metros a rozar los 50 metros-, y su cota ha subido tres metros, con lo que el nuevo paso ha modificado sustancialmente la ordenación urbanística de la zona. Las nuevas dimensiones del puente, sobre todo su altura, hacían por ejemplo imposible para los conductores acceder a los garajes del Callejón del Cura, según explicaron desde la obra. De esta forma, el nuevo puente no continua su trazado por el paseo de Martutene sino que tras superar Manuel-Enea y la parcela del Trinkete desde el inicio de Tranbia Bidea traza una doble curva, lo que se conoce popularmente como una chicane, para volver al paseo de Martutene.

URA ha tenido que realizar este diseño porque Urbanismo fue sensible a una demanda firmada por 700 vecinos para que el tráfico, tras la construcción del nuevo puente, no discurriera por la peatonal calle Tranvía, una vía que se desarrolla por el interior del barrio y que pasa junto al parque Marie Curie, una zona de estancia muy apreciada en el barrio. El Ayuntamiento optó por una solución alternativa para evitar esta afección y encargó el diseño de esta chicane a los redactores del Plan Especial de Sarrueta que, según explicó el concejal Enrique Ramos, aseguraron que con el trazado de la doble curva diseñado había espacio suficiente para el paso de cualquier vehículo.

La prueba del algodón

La prueba del algodón fue el test que realizaron hace dos semanas los conductores de Donostibus para comprobar si sus vehículos pasaban efectivamente sin problemas por esta doble curva. El resultado fue negativo. Los autobuses articulados, que esta compañía utiliza en Martutene los fines de semana, no pueden trazar la doble curva sin invadir el carril del sentido contrario, con lo que los chóferes advirtieron que por allí no circularían si no se introducía algún cambio. La decisión adoptada fue, por un lado, modificar el trazado de la curva (las obras han empezado ya y podrían prolongarse dos o tres semanas) y, entre tanto, colocar un semáforo provisional que regule el paso alternativo de los dos sentidos de circulación, lo que ralentiza el tránsito de vehículos por este punto.

Numerosos vecinos han denunciado en los últimos días, tras la apertura al tráfico del puente, «la chapuza» que han hecho con este trazado. «Nadie entiende por qué han hecho algo tan complicado. Ni para qué mantienen Villa Oyón sin ningún uso ahí en medio, una casa cochambrosa que está condicionando el urbanismo de todo un barrio. O por qué el puente no lo han trazado en la misma dirección que el paseo de Martutene para evitar tener que hacer esa curva. ¿Había alguna vila que no querían tirar? Parece de Mortadelo y Filemón», comentó un vecino.