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Villa Kanimar, en Ondarreta, tras la paralización del derribo por orden del Ayuntamiento. / A. M.

Advierten del «estado de ruina» de Kanimar tras ejecutarse más de la mitad del derribo

  • La promotora informa a Urbanismo de que «no se puede garantizar la estabilidad» de la villa

  • Solicita que se levante la suspensión de las obras de demolición para poder preservar «la seguridad pública e integridad» de personas, bienes y edificios colindantes

La sociedad promotora del derribo de la villa Kanimar de Ondarreta advirtió ayer al Ayuntamiento de los riesgos que puede acarrear la paralización de las obras tras ejecutarse «más de la mitad» del proceso de demolición.

En un escrito registrado a primera hora de la tarde en Ijentea, el arquitecto que dirige el proyecto explica al departamento de Urbanismo que ya «se ha derribado, prácticamente en su totalidad, la fachada principal y los elementos estructurales -muros de carga y pilares- de la edificación».

Como resultado de estas actuaciones, añade el responsable de la operación, la parte de la villa que aún sigue en pie ha quedado «en una situación comprometida que pone en peligro la seguridad pública e integridad de las personas y bienes que circunden la parcela, ya que no se puede garantizar la estabilidad estructural del inmueble al haber perdido parte importante de los elementos estructurales».

El escrito se acompaña de un informe que refleja el estado actual de la villa tras las horas de derribo transcurridas entre el inicio de los trabajos y la orden de paralización provisional decretada por el concejal Enrique Ramos. En las imágenes se aprecia cómo la fachada principal -que da a la calle Infanta Cristina- ha desaparecido y, con ella, los muros de carga de mampostería que la formaban. Asimismo se han eliminado gran parte de las cubiertas, quedando «al descubierto y sin sujeción alguna» el resto de cubiertas no derribadas.

En el documento se demuestra que parte de las vigas de cubierta «han perdido su apoyo», lo que deja la casa en una situación de «inestabilidad estructural», pero no son estos los únicos focos de riesgo que señala el arquitecto.

Grietas y otros síntomas

«La cubierta presenta una exposición a las inclemencias meteorológicas para las que no está diseñada ni construida», añade el informe, con el aviso de que «cualquier exposición a rachas de viento o cualquier otro fenómeno podría hacer peligrar la escasa estabilidad actual» de la villa.

A juicio del arquitecto responsable, la aparición de grietas en el encuentro de la cubierta con los muros perimetrales «hace intuir un posible deslizamiento» de la cubierta hacia el exterior de la edificación, con el peligro que ello supone. Además, especifica que la «pérdida generalizada» de estabilidad de la cubierta ha provocado un «deterioro» del revestimiento de pizarra, material que «está suelto en muchas partes» de la cubierta, pudiendo deslizarse «en cualquier momento».

Estas pruebas llevan al profesional a indicar que «el edificio presenta estado de ruina física inminente, estado que supone un peligro para cualquier persona que pudiera acceder al inmueble así como para los viandantes y las edificaciones y bienes colindantes». Ante este diagnóstico de la situación, solicita a Urbanismo en nombre de la promotora que declare la «ruina física inminente» de Kanimar, acuerde el «levantamiento de la suspensión» de las obras de demolición y ordene su «inmediato derribo al no tratarse de un edificio catalogado o protegido».

El delegado del PSE Ramos decidió el lunes paralizar de manera temporal el proceso «por prudencia», ya que existían «dudas» respecto al vallado de seguridad instalado. El delegado de Urbanismo también tuvo en cuenta que el asunto está en los tribunales tras aceptar la Fiscalía de Gipuzkoa el recurso de la asociación Áncora contra el derribo.