Diario Vasco

Reabierto al tráfico el nuevo puente de Martutene tras 10 meses de construcción

Los primeros vehículos atravesaron el nuevo puente, con obras aún por rematar.
Los primeros vehículos atravesaron el nuevo puente, con obras aún por rematar. / A. M.
  • En los próximos dos meses está prevista la retirada de las tierras que han quedado en el cauce ensanchado del río

Eran las 09.45 horas de la mañana cuando los primeros vehículos empezaron a pasar tímidamente por el nuevo puente de Martutene. El vallado se había retirado, pero los conductores dudaban de si adentrarse en el nuevo paso lleno de obreros trabajando. «¿Ya se puede pasar?» era la pregunta más repetida desde el interior de los turismos a esa hora de la mañana. En las próximas semanas y meses los operarios rematarán tanto esta obra como los trabajos que se vienen realizando en los márgenes del Urumea dentro de la primera fase del plan para prevenir las inundaciones.

Los vecinos de Martutene empezaron ayer a comprobar in situ las dimensiones y características del nuevo puente, un paso al que se le ha doblado la anchura (de 25 metros se ha pasado a 50) y se ha subido tres metros la cota. También ha aumentado sustancialmente su anchura, dado que la nueva plataforma cuenta con aceras en ambos lados, bidegorri y dos carriles de circulación. Cuando se retiren las tierras que han quedado en el viejo cauce, donde antaño había villas y casas que ya fueron derribadas, la impresión será aún más impactante.

Los pocos coches que se atrevían a cruzar la nueva estructura dejaban vía libre en la calzada para que circularan por ella los ciclistas, ante los trabajos que aún faltan por hacer para completar el bidegorri. Los viandantes tampoco se creían que podían pasar al ver tanto operario colocando baldosas en las nuevas aceras y muchos de ellos utilizaban la pasarela de El Pilar y el camino de Okendotegi (por la margen izquierda del río), como han venido haciendo en los últimos diez meses, para dirigirse hacia Loiola. Unos vecinos no comprendían la gran altura que tiene el nuevo puente y el cambio de rasante que incorpora, otros le sacaban pegas a la 'chicane' que deben hacer ahora los conductores para dirigirse al paseo de Martutene, y los residentes en las inmediaciones, como la casa de Apostolado número 2, se quejaban del gran espacio que ha requerido el desembarco de las aceras del nuevo puente y criticaban el gran 'mordisco' que les han dado a los jardines rodean el edificio. «Nos hemos quedado con la casa hundida respecto al puente y con menos jardín», protestaba un vecino. La altura que ha cogido el puente no es un capricho de los ingenieros, viene determinada por la cota del tanque de tormentas, de los muros de encauzamiento y de los estribos en los que se apoya el tablero, calculados -según nos precisaron desde la obra- para resistir las avenidas de agua en los próximos 500 años.

La vecina que nos permitió hacer la fotografía desde su balcón nos confesó que estaba deseando que acabaran las obras porque «llevo no sé cuánto tiempo con las personas bajadas para que no se me llene de polvo la casa». Aún le quedan obras y de movimientos alrededor del puente. En los próximos dos meses los trabajos en el lecho del río serán intensos para retirar la tierra que ha quedado en el nuevo cauce (antes margen derecha del río). Los operarios deben, además, empalmar varias conducciones y retirar las canalizaciones de telefonía y electricidad que hoy cruzan el río sobre una estructura metálica pegada al nuevo puente. Para finalizar la primera fase de las obras, en la margen izquierda se ejecuta un micropilotaje para completar el muro de encauzamiento de esta ribera, una obra que está previsto que continúe hacia el polígono 27 en lo que será la segunda fase del plan que debe aprobar el Gobierno Vasco. Donostibus recuperó ayer los servicios y las paradas de las líneas 26, 41 y B4 y habilitó dos nuevos puntos de subida y bajada de viajeros en Tranbía 1 y campo de fútbol.