Diario Vasco

«El politereftalato de etileno le sienta bien a la birra de barril»

Un oiartzuarra y una moscovita entre 18 grifos. Oier y Zhenia, frente a la playa de Gros, cerca de Txarandaka y la gasolinera
Un oiartzuarra y una moscovita entre 18 grifos. Oier y Zhenia, frente a la playa de Gros, cerca de Txarandaka y la gasolinera / S. Santos
  • Oier Aristizabal, Eugenya Koroleva Ponme una Coffee Brain y unas tiras de queso

Oier, Juaristi de segundo apellido y originario de Oiartzun, trabajó como administrativo en la embajada de España en Moscú. Eugenya, llamada Zhenia por los suyos, es un delicada criatura moscovita licenciada en relaciones públicas artísticas y curtida en el mundo inmobiliario ruso. Tienen un hijo, Kliment. Cuando se vinieron a este país, cuando Zhenia fue superando la nostalgia, rompiendo la soledad ("sois tan demasiado tolerantes para todo...") abrieron esta magnífica locura que, como formato, triunfa allá en la ciudad de la Plaza Roja. En KañaBikaña la cerveza te la llevas en botella PET, dentro de bolsa kraft.

– Les habréis invitado a la inauguración oficial del local, supongo.

– ¿A quién? ¿Al diseñador de la imagen de nuestra cervecería a granel de Zurriola 36, Sergio P. Berasategi?

– No, hombre, que "Moriskette" asistirá al evento me lo imagino.

– Entonces te refieres al decorador que ha jugado con huecos, colores, murales, mostradores y espacios. ¿Estás pensando en Juan Álvarez Canal?

– Pues mira por donde, no. Estoy pensando en Iñaki, Pablo, Lonbera, Jon, Karlos y Fosy. Fueron los primeros KañaBikaña que conocí. Acaban de subir a Spotify el disco que grabaron en el 97 del XX.

– Ah, ¡ellos! Buen punk hardcore donostiarra. Primera actuación en el Bukowski, 1995. Se disolvieron en el 2000 pero siguen en la batalla. Vinieron, se presentaron, nos reímos porque todos nos llamemos KañaBikaña y si les cuadra, estarán en la inauguración oficial, que será cuando tengamos nuestro rincón gastronómico. Y si quieren, ellos, los primeros bikañas, tocarán.

– Me alegro. Oye, así entre nosotros tres, esto vuestro ¿de qué va?

– Pillamos la idea allí, en Moscú. Cerveza servida en cañero pero lista para llevar en botella PET, de plástico. Muchos grifos, muchas variedades y tres tamaños de recipiente: el de 33 que sería una caña generosa y alegre; el de medio litro y, claro está, el de litro. El sistema de los cañeros se llama Pegas y con él consigues que desaparezca de tu cerveza todo el aire, que es lo que mata a la buena birra. Además, la botella resiste muy bien al CO2. Es más, hasta la corona de espuma que dejamos sirve de perfecta barrera. Se pone el tapón, se etiqueta bien para que sepas qué y cuánto bebes y te la metemos en bolsa de papel kraft.

– ¡Siempre he querido beber así! Como en las pelis americanas; ir por la calle con la botella dentro de una bolsa de estraza.

– Mola, ¿verdad? Pues eso es KañaBikaña: una tienda (no somos bar ni taberna ni cervecería y no se puede consumir en el interior) de cerveza artesanal servida a granel.

– No pillo por qué en botella PET. ¿Por qué no llevarme la típica botella de cristal con esos logos tan... desmadrados que usan los cerveceros artesanales del XXI?

– Bueno, digamos que, primero, es otra forma de consumir. A cada cual, su rollo. Segundo, a muchos no les gusta la cerveza en lata o en botella, Hay quien dice que barril o nada. Y la nuestra es barril. Cerveza de y en barril conservada a cuatro grados . Directa a tu botella de politereftalato de etileno que la mantiene en su frescura (recíclala, por favor). Tú verás si te la tomas en la playa, si haces botellón, si te la llevas a casa... Tú verás cuándo, cómo, cuánto.

– Grifos, muchos grifos. ¿Cuántos?

– 18.

– Vuestra definición de artesanal.

– Cercana. Euskal Herria, Cataluña, España. También de las auténticas patrias europeas de la birra: Bélgica, Escocia. Alguna rareza: esa Ginie que recupera una cerveza sajona ligeramente salada pero hoy producida por gente danesa y estona. Hacemos catas a ciegas en la sociedad Bizardia de Oiartzun; tenemos amigos asesores como Ricardo de Bierbao. O Gorka, del Desy. Rechazamos, elegimos, pinchamos los cañeros e intentamos que los barriles roten en la carta.

– ¿Y eso de las tiras de queso?

– Otra historia moscovita...

– Contadla.

– Si te gusta beber cerveza a morro en bolsa de papel marrón imagínate si además, la acompañas con una tira de queso. Se llaman quesos deshebrados. Se elaboran estirándolos hasta formar hebras que se unen en trenza. Son originales de Rusia, pero también los hay en Armenia. Y en Siria.

– ¿Y los como tirando de la trenza?

– Exacto y masticas. La imagen es como si estuvieras comiendo regaliz pero ¡qué sabor! Y ya si lo unes a esos arenques ahumados que van tan bien con una birra tipo lambic...

– Eugenya, vamos a romper esquemas a la gente. A ti no te gusta el vodka, ¿verdad?

– Para nada. A la juventud rusa, a los chicos y chicas moscovitas el vodka nos parece una bebida de viejos, antigua. Cierto que se bebe mucho y que la hay desde a un euro hasta con lágrimas de oro, pero no es nuestra bebida. Nosotros bebemos cerveza.

– ¿Te habitúas a cómo somos aquí?

– Por amor a Oier, con él y Klim supero muchas sensaciones extrañas. ¡Qué bellos atardeceres! Pero, ¿por qué no sonreís cuando tocáis el acordeón?