Diario Vasco

Un horno crematorio que cumpla las normas medioambientales de la UE

El cementerio de Polloe se prepara para acometer una importante inversión en los próximos meses. El cambio del horno crematorio, junto con la instalación de unos filtros, es una «prioridad y una obligación» según la normativa medioambiental europea que entrará en vigor en 2019, señaló el concejal de Vía Púbicas y Medio Ambiente, Miguel Ángel Díez.

El horno de Polloe tiene ya casi 20 años de existencia y la nueva normativa exige unos límites para emisiones contaminantes que a día de hoy no cumple. La única forma de cumplirla sería la instalación de unos filtros que, sin el horno, rondan los 280.000 euros. Teniendo en cuenta la antigüedad del horno, los técnicos del departamento han entendido que lo más recomendable es cambiar también el horno, tal y como están haciendo todas las empresas del sector.

El Ayuntamiento no va a esperar a 2019 y ya se ha puesto en contacto con varios fabricantes del sector, que no abundan. La inversión rondaría los 400.000 o 450.000 euros. El gobierno municipal tendrá que sacar la obra a concurso público, trámites que iniciará en breve con la idea de acometer el cambio de horno a mediados de 2017, adelanta el edil del PSE.

Las ofertas que lleguen cuando se publiciten los pliegos deberán ser analizadas al detalle y en profundidad, no en vano se trata de una operación con un presupuesto importante. Además, hay que tener en cuenta que durante los trabajos de sustitución del horno, Polloe no podrá ofrecer este servicio a los usuarios, por lo que quienes opten por la cremación serán derivados a otros tanatorios.

La incineración es una opción cada vez más extendida entre las familias donostiarras. En 2013, de las 1.130 personas fallecidas en la ciudad se dio sepultura a 672, mientras que los familiares de las 458 restantes decidieron incinerar. En 2014, esta cifra se elevó hasta las 520 incineraciones y en 2015 apenas registró variación.