Diario Vasco

«Espero que me dejen poner una terraza, llevo 10 años de obras»

Iñaki lleva desde los 5 años en la taberna Elizalde, en esa esquina estratégica del barrio de Loiola que es la de la calle Aralar con Urbia, junto a las vías del Topo. El bar-restaurante lo regentaron sus padres, primero como almacén de vinos (1970), y ahora es él quien lleva las riendas. A pocos meses de que concluyan las obras de la nueva estación solo espera «que me dejen poner una terraza en el nuevo espacio que se generará bajo las vías, que me he chupado 10 años de obras, entre las de la calle Aralar y las del tren». Iñaki recuerda que la pelea del barrio por mejorar sus condiciones frente al paso del tren vienen de «hace 20 años» cuando la primera reivindicación era soterrar las vías. «Nos dijeron que era imposible por tener que llevar el Topo bajo el río... Si fuera en Bilbao, estaría ya hecho». La siguiente pelea fue por lograr el viaducto para mejorar las comunicaciones con Ciudad Jardín y el resto de la ciudad. Los parones y retrasos de la obra desquiciaron a los loiolatarras «hasta el punto de hacer manifestaciones». Ahora ya acarician los beneficios que reportará la nueva situación. «He tenido la hormigonera a un metro de la puerta del bar, la taladradora no sabes cómo movía la casa...» Ya solo espera que termine todo para poder colocar mesas y sillas en el nuevo espacio bajo las vías. «Y a ver cuándo hacen algo con Ciudad Jardín que es una vergüenza cómo está de abandonado. Las mujeres ni se atreven a pasar por la noche».