Diario Vasco

Aiete ya tiene colegio público

Nuevo colegio público de Aiete, con entrada por la calle Arostegi y la plaza Hiru Damatxo y una característica fachada de colores.
Nuevo colegio público de Aiete, con entrada por la calle Arostegi y la plaza Hiru Damatxo y una característica fachada de colores. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • La construcción del edificio de cuatro plantas junto a la plaza Hiru Damatxo ha durado catorce meses y ha tenido un coste de 3,44 millones de euros

  • El nuevo centro abre hoy sus puertas con 140 alumnos de 4 a 12 años, aunque tiene capacidad para 250

Hoy es un día que los vecinos de Aiete recordarán durante mucho tiempo. Hoy, 7 de septiembre de 2016, abre sus puertas el nuevo colegio público, un edificio de 2.553 metros cuadrados que dará servicio a uno de los barrios más diseminados de la ciudad y pondrá fin a los problemas e incomodidades que hasta ahora sufrían los padres, madres y niños que lo habitan.

Catorce meses de obras y una inversión por parte del Gobierno Vasco de 3,44 millones de euros han resultado en un moderno y racional bloque de cuatro plantas -baja más tres- y un patio con porche de más de 2.000 metros cuadrados.

Un total de 140 alumnos de Infantil y Primaria, de entre 4 y 12 años, estrenarán esta mañana el centro, enclavado entre la plaza Hiru Damatxo y la calle Arostegi, donde se localiza la entrada principal. En realidad tiene capacidad para 225 estudiantes, pero los responsables territoriales de Educación han optado por la amplitud de espacios tras años de provisionalidad y apreturas en Azkaratenea o, en el peor de los casos, el exilio escolar a otros barrios.

La primera jornada será de bienvenida, presentación y toma de contacto para los nuevos usuarios de pupitres y aulas. Como el viernes es festivo, el curso no se pondrá serio hasta el lunes. Los mayores accederán por arriba, mientras que los más pequeños entrarán directamente por el patio, que está en la parte de abajo. No es lo habitual en equipamientos destinados a menores -que no suelen superar las dos alturas-, pero es que el edificio se levanta en una parcela con un desnivel de doce metros, todo un reto para Mikel Garbizu, arquitecto que ha desarrollado el proyecto.

Un reto y, a la vez, una oportunidad, según explicó ayer la arquitecta Carmen Marco durante la visita que realizó DV a las instalaciones junto a la delegada territorial de Educación de Gipuzkoa, Gema González de Txabarri, y su responsable de Centros, Nekane Agirre.

Aprovechando la altura del terreno y su orientación, se han colocado amplios ventanales que permiten captar al máximo la luz del sol, de manera que todo el edificio disfruta de iluminación natural durante buena parte del día. El muro de contención del talud sirve además para delimitar el patio y en una de sus esquinas se ha pintado un frontón, solución que carga de sentido el refrán hacer de la necesidad virtud.

Distribución por niveles

Ya en el interior, en la planta baja -de 704 metros cuadrados- se encuentran el área de comedor con office, los vestuarios del personal, un almacén y el cuarto de basuras, con salida directa al exterior. En el ala este se hallan los transformadores eléctricos y la sala de calderas de gas, mientras que al oeste está el gimnasio, complementado por los aseos -que a su vez dan al patio- y vestuarios y el almacén de material deportivo. Aquí también hay una conserjería, como en la entrada superior, de modo que ambos accesos están permanentemente bajo control.

En la planta primera, con una superficie de 616,07 metros cuadrados -como la segunda y la tercera-, se organizan, además del eje de comunicación vertical -escalera protegida y ascensor adaptado-, cinco aulas, la sala de informática, un aula para pequeños grupos, un bloque de aseos dobles con módulos adaptados y dos almacenes. Esta planta dispone de un área de juegos descubierta para los txikis de la escuela.

En la planta segunda hay otras cuatro aulas -con ordenadores y pizarra digital interactiva para Primaria-, el aula de idiomas, dos salas para pequeños grupos, un bloque de aseos dobles con módulos adaptados, otro almacén y un cuarto para climatizadoras dotado de vestíbulo de independencia.

La tercera y última planta, a la misma cota que la calle Arostegi, sirve de acceso superior al edificio. Aquí se enclavan servicios como el área de secretaría, los despachos de dirección y jefe de estudios y sala de visitas para los padres. Junto a la sala de profesores hay más aseos, un aula multiusos que puede dividirse en dos gracias a un panel móvil, biblioteca y una pequeña aula de recursos, así como un bloque de baños dobles para alumnos. En la zona oeste de este nivel y con acceso directo desde el exterior se ubica el local para la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA). En el tejado se han instalado varias placas fotovoltaicas que producirán electricidad para cubrir un porcentaje del consumo.

Las obras comenzaron en enero de 2015 y no han estado exentas de dificultades. Al situarse sobre un lecho de roca, la cimentación se resolvió mediante micropilotes 'in situ'. La estructura del edificio descansa en pilares y vigas de hormigón armado, con forjados a base de prelosas de hormigón armado.

El colegio se ha rematado con dos tipos de fachada. La trasera y las dos laterales la conforman paneles prefabricados de hormigón arquitectónico abujardado en color claro. La cara sur, la que da al patio, es la más característica, con acabado de chapa ondulada y lacada en diferentes tonos de azul y verde .

Entre el ir y venir de obreros, técnicos, limpiadores y demás gremios, los responsables y el profesorado del centro ultimaban ayer el traslado y las tareas pendientes para que el nuevo colegio público de Aiete ofrezca el mejor servicio posible a las familias del barrio, que ven cumplida así una histórica demanda.