Un exdiputado de Innovación que aplaude el proyecto

José Ramón Guridi sufrió un ictus en 2010 e introdujo un «cambio de rumbo» en su vida que «repercute en los demás»

C. T. SAN SEBASTIÁN.

José Ramón Guridi, diputado de Innovacion y Sociedad del Conocimiento en la pasada legislatura, apoya el proyecto de 21 días sin quejas. A finales de 2010 sufrió un ictus que le hizo reconsiderar la forma en que enfocaba su vida. «He colocado como prioridad clave mi salud y mi bienestar y pienso que no estoy siendo egoísta con este planteamiento: cuanto mejor me encuentre yo física y emocionalmente, más podré aportar a quienes se relacionan conmigo y a la sociedad en general».

Agradece enormemente la atención recibida en el el Hospital Donostia y en su ambulatorio para superar la enfermedad. Está muy orgulloso del nivel de la atención que ofrece Osakidetza. Y apuesta, con el fin de lograr una vida sana, por la incoporación de terapias complementarias. «Lo que me da pena es que nuestra Comunidad Autónoma no sea pionera en la incorporación de estas terapias complementarias y esté siendo adelantada y superada en esta cuestión por otras comunidades autónomas cuyo sistema sanitario tiene hasta la fecha una calidad muy inferior».

A Guridi le salvaron la vida en Osakidetza. Después han sido otras las disciplinas que han abierto su horizonte vital. «El yoga que practico desde hace años y las meditaciones asociadas me han servido y me sirven para reducir el estrés», relata. «Las habilidades emocionales y lo que aprendí en un curso de PNL (Programación Neuro Lingüística) hace un año, en relación con la comunicación, me sirven para practicar el autocontrol mental tanto para mis pensamientos como para mis acciones».

Y ha habido más. «El curso de reiki recibido en los últimos meses me permite aplicármelo personalmente y, debidamente combinado con meditaciones, me ha servido para eliminar los fuertes dolores causados por la ciática, después de haberlo intentado con numerosos analgésicos que no me generaban ningún efecto».

Desde su nuevo horizonte se suma a la iniciativa de un mundo sin quejas. «Mi buen amigo y profesor de yoga Juanjo Lertxundi me presentó hace unas semanas su proyecto, en el que no dudé en comprometerme. Vivimos llenos de quejas en un mundo lleno de quejas. Nos quejamos continuamente de lo malos que son los demás. Esta actitud nos genera malestar, aunque no seamos conscientes, y nos puede traer enfermedades. Es posible y muy saludable 'cambiar el chip'».

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