Diario Vasco

21 días sin quejas

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Juanjo Lertxundi, informático que dejó su trabajo en una empresa del sector para fundar Gausartu y dar clases de yoga. / JUANJO AYGÜES

  • Propone usar una pulsera que hay que cambiar de mano y contar desde cero cuando se verbaliza un lamento en lugar de buscar una solución

  • El responsable del centro Gausartu de Donostia lanza el reto, porque «al cambiar el modo de ver las cosas, éstas cambiarán»

21 días sin quejas. Es el reto que lanza para Gipuzkoa y el País Vasco Juanjo Lertxundi, responsable del centro Gausartu, ubicado en la calle Peña y Goñi número 3. «Estamos acostumbrados a quejarnos», dice. «Las quejas, los juicios y los chismorreos envenenan nuestras mentes y nuestro mundo. Se trata de cambiar la forma de ver las cosas y así las cosas cambiarán de forma».

Informático que estudió formación profesional en Ingeniería Industrial, dejó hace 4 años su trabajo en una empresa informática de Donostia. Desde 2005 es profesor de yoga y da clase, además de en el centro Gausartu, en Aia, Usurbil y Altzo. Forma en yoga y meditación a los pacientes del Centro Psiquiátrico de Usurbil.

Propone un cambio. «Quejarnos se ha convertido en una pandemia que sólo nos hace sentir peor. Cuando criticamos, nos quejamos o juzgamos, estamos emitiendo una energía discordante. Esta energía, por una cuestión de atracción, nos será devuelta pero multiplicada. Ello alimenta aquello de lo que nos quejamos y se convierte así en algo más grande».

Hay energía positiva y negativa, sostiene Lertxundi. «Con la queja te conectas con campos de energía que te debilitan y te hacen vulnerable a enfermedades, conflictos y carencias». Se trata de modificar el punto de vista y buscar motivos de gratitud. «Es la forma de conectarse a campos de energía positiva, en niveles donde crece el poder personal». Propone mantener una observación especial de los pensamientos y las palabras. «Cada vez que te descubras quejándote, expresa un agradecimiento a la vida, al trabajo o a la salud», recomienda.

Estar 21 días sin quejas, sin críticas y sin chismes mejora el estado de ánimo, lleva a unas relaciones más favorables y a la armonía, dice.

El juego

Como ayuda para lograr estar 21 días sin quejas, Juanjo Lertxundi propone un juego. Ofrece una pulsera morada con la leyenda 'Un mundo sin quejas', que regala a aquellos que asisten a sus charlas y también la vende, a 3 euros, en el centro Gausartu. La pulsera se coloca en una de de las dos muñeca de quien desea dejar de quejarse. «El reto consiste en mantenerla en la misma muñeca durante 21 días», explica. «La cuestión es que cuando te das cuenta de que has emitido alguna queja, juicio o chisme, debes cambiar la pulsera de muñeca y comenzar de nuevo la cuenta de 21 días»,

Cambiar un hábito

Este plazo de tres semanas no está elegido al azar. «Los científicos dicen que lleva 21 días crear un nuevo hábito. Nos costará 21 días dejar la costumbre de la queja y formar el nuevo hábito de la gratitud. Se trata de probar».

Pensar una queja, aunque esté en el origen del lamento verbal, no cuenta en el juego. «Pensar una queja o crítica y no decirla, por suerte no cuenta en este reto. Sólo las palabras que salen de tu boca son las que hay que tener en consideración en este juego».

El juego puede hacerse con cualquier otro objeto que sirva de 'anclaje', una estrategia utilizada en PNL (Programación Neuro Lingüística). Ha empezado a recoger testimonios de quienes se han puesto la pulsera o se han lanzado al reto con sus medios. «Las personas que lo han logrado reconocen que el reto no es para nada fácil. Pero animaré a la gente diciendo que después de las tres semanas, o más, que tardas en lograr la meta, dejas incluso de criticar con la mente».