Más de 1.200 usuarios utilizan la biblioteca de la playa de La Concha en su primer mes

Niños en la Eguzkiteka. / Unanue

Eguzkiteka ha prestado en este periodo más de 300 libros

GARAZI REZABALBilbao

Las novelas 'Amaren eskuak', 'La brigada de Anne Capestan' o 'La guerra no tiene rostro de mujer' son algunos de los libros que lucen en las estanterías de Eguzkiteka, la biblioteca de la playa de La Concha que acaba de cumplir su primer mes de vida. Pero Hodei, Maddi y Mara prefieren los cómics «con muchos dibujos».

Cada uno ha escogido su libro del día y lo están devorando en el espacio de la biblioteca de La Concha habilitado para los más txikis. «El cómic de los minions es mi favorito, son muy graciosos. ¡Mira, mira lo que están haciendo!», comenta entre risas Hodei, quien en diciembre cumplirá 8 años. Mientras tanto, Maddi, de 7 años, está absorta en su lectura y Mara, su hermana pequeña de 3 años, pide por favor a su amigo Hodei que le lea el cuento que ha elegido. «Me encanta venir a esta biblio. Hodei me suele leer casi cada día el cuento que elijo porque aún no se me da muy bien hacerlo a mi sola», confiesa Mara.

Estos tres jovencitos son habituales de Eguzkiteka y forman parte de los más de 1.200 usuarios que se han acercado a este nuevo espacio de lectura. Sol o lluvia, nunca está vacío este rincón donde reinan las letras. «Siempre hay mucha gente aunque haga malo», asegura uno de los auxiliares de la biblioteca de La Concha. «Si el día sale nublado, los usuarios se quedan en Eguzkiteka a disfrutar de la lectura. Si hace día de playa, se llevan la lectura a la toalla», explica su colega. Y es que esta biblioteca permite sacar los libros de su morada para disfrutar de ellos a pie de playa. Para poder realizar esta acción el usuario lo único que debe hacer es rellenar un formulario y devolverlo antes del cierre del servicio, las 19:30 horas. Además, Eguzkiteka posibilita reservar el ejemplar que el lector desee para el día siguiente.

Para toda la familia

«Estoy encantada con esta iniciativa, te permite bajar a La Concha sin libro para luego escoger el que más te apetezca», asegura Mari Carmen. «Tenemos aquí un toldo, y siempre me acerco a la biblioteca a por una novelita que no pesa, muchas veces ya reservada, para disfrutar de ella en la arena», explica la abuela que añade: «Mis nietos siempre me acompañan, es un espacio para toda la familia». Y no se equivoca, en cuanto a edades, el porcentaje de público infantil y adulto es similar.

«Haga bueno o malo me acerco casi cada día a disfrutar de los distintos periódicos y revistas»

«Tenemos una hoja de reclamaciones y en ella, por ahora, solo han aplaudido la iniciativa»

Su marido, Tomás, también es un usuario asiduo de estas estanterías. Pero, a diferencia de su mujer, el donostiarra se decanta más por la prensa y las revistas, productos estrella de esta biblioteca. «Haga bueno o malo me acerco casi cada día a disfrutar de los distintos periódicos y revistas que ofrece Eguzkiteka», dice Tomás. «Es un lugar que me recuerda a mi juventud, cuando venía a bailar a la discoteca con mi entonces novia. Me alegra que ofrezcan un servicio de esta naturaleza en el hueco de las dos rampas, hasta ahora estaba bastante descuidado. Todos los cambios, si son para bien, son bienvenidos» explica el abuelo.

Los datos que se han ido recogiendo desde el 7 de julio revelan que son los donostiarras quienes más disfrutan de este servicio, y les siguen los turistas, un tercio de los que se han acercado a este lugar. Los que menos la han utilizado son los guipuzcoanos de otras localidades.

«Tenemos prensa internacional, por ejemplo el 'Sudouest', una oferta que atrae a muchos turistas», explica uno de los auxiliares, quien recuerda «a una pareja de americanos que venía cada día a leer 'The New York Times' o a una familia irlandesa que se acercaba cada día al cuentacuentos en euskera tras haber escuchado la existencia de este servicio por la información facilitada por megafonía de La Concha».

Para los más pequeños

La biblioteca de 60 m2 cuenta con una amplia parte de lectura para adultos y una estantería central con cómics, y también dispone de un espacio destinado a los más txikis. Aquí los niños tienen sillas y mesas pequeñas además de un césped artificial para disfrutar de la lectura a su gusto. Asimismo, cada tarde a las 17 horas tiene lugar una sesión de cuentacuentos guiada por Lur Korta. Se estima que en el último mes ha habido una asistencia media de 15-20 niños a esta actividad.

Donostiakultura hace una valoración «muy buena». Los auxiliares están muy contentos y dicen con orgullo: «Tenemos una hoja de reclamaciones y en ella, por ahora, solo han aplaudido la iniciativa».

Habrá que ver si esté proyecto piloto, que permanecerá abierto hasta el 31 de agosto, llega a convertirse en un servicio de verano en las tres playas de San Sebastián. Hodei, Maddi y Mara lo tienen claro: «Queremos que Eguzkiteka esté cada verano en La Concha».

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