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Los siete supervivientes de Orio

Alberdi, Indo, Agirrezabala, Mujika, Arruti, Etxeberria y Elorza, ayer en Orio.
Alberdi, Indo, Agirrezabala, Mujika, Arruti, Etxeberria y Elorza, ayer en Orio. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Indo, Alberdi, Etxeberria, Alberdi, Elorza, Mujika y Agirrezabala, ganaron en Moaña y Portugalete; Arregi y Galdiz se estrenan Media San Nikolas repitió en sus dos últimos triunfos en la Liga Eusko Label

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Entre el triunfo de Orio en la Bandera Illa do Samartolameu-Concello de Moaña logrado el 8 de agosto de 2015 y el del domingo en Portugalete en la Bandera de Sestao, median casi dos años de incómoda sequía. Bien es cierto que las temporadas de traineras se reducen a apenas el trimestre de verano, pero la San Nikolas llevaba 692 largos días de tensa espera hasta volver a tocar la gloria. «No somos más que nadie, pero el nombre de Orio pesa y el año pasado se nos hizo muy duro», apunta el ankeko de estribor Josu Indo. El kontra-ankeko Unai Etxeberria, opina que «casi dos años sin ganar es mucho tiempo». «Había muchas ganas», coincide Iñigo Mujika, kontra-ankeko de babor.

En total, siete remeros aguiluchos bogaron en las dos últimas victorias de la San Nikolas en la ACT. Los tres citados más Jon Agirrezabala, Ibon Arruti, Iñaki Elorza y Endika Alberdi. De la plantilla de 2015 que dirigía Igor Makazaga, siguen otros dos remeros: Odei Arrizabalaga y Xabier Arregi, más Iñaki Errasti, remero y técnico de Orio B. El aiarra Arregi y el vizcaíno Paul Galdiz fueron los únicos que el domingo alcanzaron su primera bandera ACT.

Las alineaciones

Moaña, 8 de agosto de 2015
Josu Indo, Iñigo Mujika, Jon Agirrezabala, Mikel Azkarate, Ibon Arruti, Miguel Ángel Millares (babor), Unai Etxeberria, Iñaki Elorza, Haritz Etxebeste, Anartz Larrea, Alain Osanbela, Endika Alberdi (estribor), Urko Redondo (proel) e Irakoitz Etxeberria (patrón).
Portugalete, 2 de julio de 2017
Jon Albizu, Iñigo Mujika, Paul Galdiz, Jon Agirrezabala, Oier Aizpurua, Ibon Arruti (babor); Josu Indo, Unai Etxeberria, Iñaki Elorza, Alexander Esteban, Xabier Arregi, Bersaitz Azkue (estribor), Endika Alberdi (proel) y Gorka Aranberri (patrón).

El domingo dejó varios fotogramas del melodrama vivido en Orio. Nada más cruzar la meta, los remeros dieron rienda suelta al alborozo. Con el corazón aún a doscientas vueltas, expulsaron la «rabia contenida» a través de muchos gritos y alguna lágrima. Mujika apunta los «saltitos» que un patrón tan laureado como Gorka Aranberri «iba dando en los últimos metros gritando '¡bandera! ¡bandera! ¡bandera!'». Y ninguno olvida el recibimiento posterior en el pueblo. La Herriko Plaza estaba «repleta, señal de la ilusión que el triunfo despertó en el pueblo», opina Ibon Huegun. El presidente aguilucho repite el mensaje de cautela que el entrenador, Jon Salsamendi, lanzó tras la regata. «Debemos tener los pies en el suelo. Pese a la victoria, el objetivo sigue siendo el mismo: estar en la tanda de honor y si se da otra oportunidad de ganar una bandera, intentar aprovecharla». «Hondarribia y Urdaibai siguen siendo los favoritos», convienen los remeros.

En Portugalete recogieron el guante que les lanzó la calle cuatro. «En el calentamiento vimos que la corriente tiraba para abajo, así que pensamos que la mejor calle era la uno», indica Indo. Pero «en la segunda tanda vimos que la cuatro concedía dos momentos para atacar, y nos salió bien», subraya Etxeberria.

Con el ácido láctico amenazante, cada uno vivió la regata a su modo. Mujika comenzó a pensar en la victoria en el tercer largo, cuando «Gorka (Aranberri) nos empezó a gritar 'bandera, bandera'». Etxeberria solo lo vio claro «en las dos o tres últimas paladas, porque Gorka nos repetía que Tirán iba a dos segundos». «Yo solo quería llegar a meta y que no nos pillaran», concluye Indo a modo de «liberación».

Los fantasmas del pasado

Atrás queda «un 2016 muy duro, porque no nos salía nada y sufres al ver que entrenas duro pero no rindes. Este año hemos tenido bastantes caras nuevas y ha ayudado a partir de cero», explica Indo. No era fácil limpiar la mente. De hecho, el sábado revivieron «algún fantasma del pasado», señala Mujika. Acabaron con la sensación haber hecho «una buena regata, al nivel de la del domingo», dice Etxeberria, pero «algo pasó en esa tanda», afirman para justificar los 27 segundos perdidos.

Aunque la pretemporada fue «buena», el sábado se llevaron un varapalo. «Era la primera regata, y al verte otra vez tan lejos te preguntas si el resto del verano será así». Sin embargo, Salsamendi les quitó esa duda de un plumazo. «Nos dijo que no perdiéramos energía haciendo cábalas, que descansáramos y que el balance lo haríamos el domingo». El resultado no pudo ser mejor.

El primer triunfo lo celebraron «como se merecía», pero desde ayer ya preparan la regata del sábado en casa. «El domingo la afición ya soñaba con repetir, pero no hay que olvidar que si no hacemos las cosas bien, podemos ser sextos o séptimos. La Liga está muy igualada».

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