Remo

Los dos remos en los que se apoya Javier Puertas, su mujer y su amigo Olasagasti

Los dos remos en los que se apoya Javier Puertas, su mujer y su amigo Olasagasti

IÑIGO PUERTAORIO.

Javier Puertas volvió a competir en el lago de Bled (Eslovenia), donde ganó el oro del Campeonato del Mundo con el ‘ocho’ hace 38 años, junto a los oriotarras Andoni Elizalde, Dionisio Redondo y Pedro Olasagasti. «Fernando Climent, que fue presidente de la Federación Española, también tenía ficha de Orio y entrenaba con nosotros. El otro guipuzcoano era Patxi Goikoetxea, de Hondarribia». Esta vez acabó decimosexto de 117. «Hay una diferencia terrible en competir con el skiff que has entrenado o con uno que alquilé una hora antes. Las medidas no son iguales. Creo que hubiera hecho mínimo cinco o seis segundos menos». Quedó tercero en la serie de la que salió el campeón. Hay que recordar que en la categoría de veteranos participan los mayores de 35 años.

«Fue una gran experiencia. Volvimos al mismo hotel donde estuvimos. Entonces había militares haciendo guardia. Era la Yugoslavia comunista. Los recuerdos son la leche. Cada diez años nos juntamos para recordarlo». No estuvo solo en la aventura, «mi amigo Joxemari Olasagasti siempre va conmigo. Es un fenómeno. Me ayuda con todo y solo me tengo que preocupar de remar. Me ha acompañado a todos los campeonatos». La otra persona que tiene siempre en mente es su mujer. «Me aguanta y me lo ha dado todo. Es la que más me ha ayudado. Se merece que lo diga», recalca con voz quebrada.

Vuelta y remontada

El vuelo a casa coincidió con la segunda jornada de la Bandera de La Concha. «Nos enteramos del sorteo de calles antes de coger el avión y lo dábamos por imposible. Al llegar a Loiu los teléfonos estaban llenos de mensajes». Aunque fuese en diferido, disfrutó de la gesta de Orio. «Fue una pasada. La forma de remar, de no perder la cabeza. Si te vuelves loco pierdes la remada. Salieron bien pero la vuelta fue un escándalo. Los ankekos y todo el bote estuvieron centrados. El patrón tuvo que sujetarles. Con la ola encima hay que dejar que el bote corra y si estás en un agujero entre olas no merece tanto tirar».

La mar estaba peor para las chicas. «Hay mucho auge y lo cogen con ganas. Se preparan igual que los chicos. Tenían la mar peor. En la ciaboga, Orio tuvo el detalle de no arruinar la regata a San Juan».

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