Remo

Zarautz, así pasen 40 ediciones más

El patrón y directivo de Zarautz Gaizka Garmendia, el alcalde, Xabier Txurruka, el vicepresidente del club, Garikoitz Iruretagoiena junto a sus hijos, el concejal Ixidor Larrañaga y Xabier Zubiri, de la ACT.
El patrón y directivo de Zarautz Gaizka Garmendia, el alcalde, Xabier Txurruka, el vicepresidente del club, Garikoitz Iruretagoiena junto a sus hijos, el concejal Ixidor Larrañaga y Xabier Zubiri, de la ACT. / ACT

Olas de un metro se suman a la efeméride de la cita más especial de la ACT. La tradicional referencia para La Concha vuelve a estar llena de alicientes, con Hondarribia y Orio listos para poner fin a la racha triunfal de Urdaibai

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Cualquier parecido con la actualidad sería mera coincidencia. Mucho ha cambiado el remo y también la Bandera de Zarautz, desde que aquel 20 de agosto de 1976 vio la luz con el entonces sorprendente triunfo de Astillero, trainera hoy con el agua al cuello en la Liga Eusko Label, que vive su fin de semana más especial.

La única regata de la ACT que se disputa a doble jornada cumple su 40ª edición -no se disputó ni en 1986, por un conflicto federativo, ni en 1987, porque albergó el Campeonato de Euskadi-. Nació cuando ni existía Zarautz Arraun Elkartea. En sus dos primeras ediciones solo tuvo dos tandas de cinco traineras y hasta 1990 no se disputó a doble jornada. Pero pronto adquirió el 'xarma' que le dieron el paso del tiempo, sus premios, su organización, su ubicación en el calendario, tan cerca siempre de La Concha...

Las Zarauzko Estropadak han dado páginas memorables. El primer gran triunfo de Lasarte-Michelín con Antonio Oliden (1977). La era de dominio vizcaíno con Kaiku -con Korta también- y sobre todo Santurtzi, fulminada por el primer gran golpe de Zumaia (1982). Zarautz siempre se ha asociado a Orio. Era la cita en la que la San Nikolas ya engranaba tras aparcar el banco móvil, pero el primer éxito del líder del palmarés se demoró hasta 1983...

Y así pasó el tiempo, entre la bronca de 'Luxia' Olasagasti a su tripulación tras ganar en Zarautz la primera de las tres victorias en 24 horas de la Telmo Deun invicta en 1984. Para entonces, la cita zarauztarra ya lucía galones. Pronto vinieron los duelos San Pedro-San Juan -grabados a fuego en 1990, cuando ambos botes chocaron y Juan Mari Lujanbio acabó en el agua-, a los que se sumarían Orio y Donibaneko. Así llegó el histórico récord de la Libia en 1992 (19:24.21), a quien casi levanta la bandera La Navarra.

Los quince años de dominio morado, rosa y amarillo dieron paso a la modernidad, con el éxito de Astillero (2003). Pero la plusmarca sanpedrotarra perduró hasta que Castro, al fin, se llevó la prima de 6.000 euros con su 19:19.69 en 2008, aún vigente aunque el campo se haya llevado 150 metros mar adentro. Segundos el domingo y terceros en la regata, casi estaba más exultante Enbata, siempre añorada en su cita desde que dejó la ACT.

Alicientes arriba y abajo

Desde el tercer y último triunfo de Castro (2009), solo Kaiku, Orio, Hondarribia y Urdaibai se han alternado en el palmarés. Las cuatro se miden hoy en la tercera tanda. Como apuntan las matemáticas y asumen sus protagonistas, la Ama Guadalupekoa no tiene margen de error para poder derrocar a Urdaibai al frente de la Liga Eusko Label. «Sería una pena recortar dos o tres puntos y no ganar la bandera», apuntaba ayer en estas páginas Gonzalo Carrión. El proel hondarribiarra hacía alusión a Orio, que sin opción para cazar la Liga puede seleccionar cada tiro.

Por el medio de la tabla, Zierbena se ha asentado como alternativa de poder en la quinta plaza. San Juan parece haber subido el peldaño que pretendía. Tirán es algo intermitente y Ondarroa podría permitirse el lujo de colgar la bandera y su año sería igualmente fantástico.

Por debajo, San Pedro tiene cuatro regatas para recortar seis puntos a la Antiguako Ama y así acceder a las dos últimas citas del verano. Mayor es la agonía de Astillero, a doce puntos de la debacle. La San José XV precisa sacar un milagro de la mar, que tendrá viento del nordeste (12 km/h) y olas de un metro pasado. «No permitirán grandes danzadas, pero sí marcar diferencias a quien acierte», señala Gaizka Garmendia, que algo conoce su campo.

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