Remo

«No sé cómo no le rompí una costilla a Gorka con el abrazo»

Salsamendi y Aranberri se abrazan en La Concha. /JOSÉ MARI LÓPEZ
Salsamendi y Aranberri se abrazan en La Concha. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Instantes después de ganar La Concha, llegó el abrazo entre Salsamendi y Aranberri cuya fotografía acompaña estas líneas. «No sé cómo no le rompí una costilla a Gorka», observa el entrenador. Acostumbrados a tantas victorias, la de La Concha fue «especial» por las connotaciones personales que conmovían a Salsamendi. Pero también Aranberri lo percibió diferente a sus éxitos en Bermeo. «Había tantas ganas en Orio de vencer, tanta necesidad... Remeros de casa que desde niños habían soñado con eso». Para entonces, el entrenador ya percibía el cariño del pueblo. «Me gusta hablar con los jubilados en la plaza. Y me decían que pasara lo que pasara en La Concha, el año ya estaba hecho». Ahora, la afición aguilucha suspira por una continuidad.

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