Remo | Liga ACT

El «pack» made in Enbata

Bersaitz Azkue y Gorka Aranberri, con la bandera conquistada en Zarautz tras desembarcar en Getaria. / O.O.G.
Bersaitz Azkue y Gorka Aranberri, con la bandera conquistada en Zarautz tras desembarcar en Getaria. / O.O.G.

Gorka Aranberri y Bersaitz Azkue han coincidido en su Zarautz natal, Urdaibai y Orio

OSKAR ORTIZ DE GUINEA SAN SEBASTIÁN.

Joserra Mendizabal recuerda «con mucho cariño» a Bersaitz Azkue y Gorka Aranberri, dos de los tres zarauztarras de la San Nikolas -el tercero es el ankeko Jon Albizu- que el domingo ganaron la Bandera de Zarautz. Para los dos deportistas, el hoy director técnico de Donostiarra fue su primer entrenador en una trainera, la Enbata. «Son dos grandes chavales y como remeros ya llevan años demostrando su categoría», afirma Mendi.

Azkue y Aranberri han ganado las dos últimas ediciones de las Zarauzko Estropadak, con Urdaibai y con Orio. Pero no olvidan el 17 de agosto de 2008. Ese día Castro realizó el estratosférico 19:19.69 que borró el récord que 25 años antes estableció San Pedro en Zarautz. La Enbata fue segunda, tras batir a Hondarribia y Orio en la segunda tanda, y acabó tercera por detrás de Castro y Urdaibai tras el cómputo de las dos jornadas. La tripulación zarauztarra estalló de júbilo. «¡Uff! Es que ser segundos con Zarautz nos supo igual que ganar estos dos años», sostienen Aranberri y Azkue. Un año antes habían participado en la única victoria de Zarautz en la ACT (Zumaia) y el Campeonato de Gipuzkoa.

Fue la era dorada de la Enbata, con Mendi al mando. El donostiarra rememora el inicio de ambos. «Cuando llegué a Zarautz a finales de 2002, entrenábamos en un pabellón destartalado en Orio y había un chaval que sabía hasta dónde estaba la última llave fija». Aquel salsero de 15 años resultó ser Gorka Aranberri. «Los remeros iban a entrenar en dos furgonetas y Gorka siempre se las arreglaba para meterse en ellas».

Joserra Mendizabal recuerda la «intuición» de Gorka con las olas y el «físico» de Bersaitz

En pretemporada ejerció de patrón en bateles y trainerillas y luego Mendi le hizo debutar con 16 años en la trainera, en la que Andoni Ostolaza era el otro patrón. «Subirle a la popa fue más una inercia que mérito mío», apunta el técnico. «A un buen alumno se le enseña fácil y ya tenía esa virtud para intuir la ola». Gorka debía ir con un chaleco salvavidas por ser cadete. «El día que cumplió los 17 estaba feliz por quitarse el chaleco». Años después, se acordó de Mendi en la dedicatoria de La Concha. «No olvidaré el detallazo».

Ni Bersaitz recuerda su propio inicio. «¿2004, 2005?». «Por ahí», conviene Gorka. «Era el típico remero -subraya Mendi- que todo entrenador quiere. Yo no tenía claro que fuera a estar todo el año y hablé con él, porque tiene unas cualidades físicas impresionantes: es ligero con un gran ergómetro, con una capacidad de sufrimiento brutal, humilde y siempre constructivo. Una gozada».

Como detalle de esa modestia, Mendi resalta que «cuando le dije que iba a remar en la trainerilla, me dijo de entrada que no. Le daba apuro porque no se consideraba al nivel de otros remeros». Mendi tiene fresco aquel equipo con el que ganaron la liguilla y los títulos de Gipuzkoa y Euskadi: Gabi Larrinaga, Ekhi Illarramendi, Jose Mari Intxausti, Hegoi Intxauspe, Azkue, Aitor Jauregi y Aranberri. «En la mar Gorka nos daba ventaja sobre otros equipos».

En 2009, Mendi cambió la batuta de Zarautz por la de Donostiarra. «En 2010 tú te fuiste a Urdabai», le puntualiza Aranberri a Azkue. Un año después se reencontraron en la Bou Bizkaia, donde el patrón ejerció hasta 2016. «En 2012 yo no remé, luego estuve tres años en Portugalete y en 2015 fui a Urdaibai», detalla Azkue. Tras dos años en Bermeo, acompañaron a Jon Salsamendi a Orio. «Somos un pack», bromean. «Para ir a Bermeo compartimos muchas horas de coche, y eso une. Son muchas horas juntos. Ahora en Orio es un lujo poder entrenar al lado de casa», dado que viven en Zarautz. «Bersaitz tiene hijos y la familia, las parejas, lo agradecen», dice Gorka.

El domingo fueron profetas en casa con «mucho sufrimiento». Aranberri recuerda la ola que les llegó con el banderazo inicial: «Nos echó para atrás y nos costó reaccionar». «Sabíamos que teníamos ventaja, pero no salimos bien y lo acusamos. Si hacíamos nuestra regata, pensábamos aguantar la ventaja pero cuando a mitad de regata nos dijeron que Hondarribia nos llevaba más de diez segundos... Intentamos no perder la cabeza», señala Azkue. «El patrón siempre tiene la cabeza más fría porque el remero va a doscientas pulsaciones. Pero supimos aguantar. Al final sabíamos que necesitábamos una ola, y llegó», añade Aranberri.

Reconocen que el sábado la renta de Orio «no fue normal» pero concluyen que el domingo «hicimos una buena regata. Tuvimos el problema de la salida y en el segundo largo se sale Hondarribia. Pero en el tercero vamos a la par y en el último remontamos a Urdaibai». Son argumentos para ir «ilusionados» a La Concha.

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