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La San Nikolas obra el milagro

La tripulación aguilucha se dirige a sus delegados y aficionados tras conquistar su primera victoria en la Liga Eusko Label casi dos años después de la anterior. / JORDI ALEMANY

Los aguiluchos hacen una regata muy solvente para batir a Tirán, que ganó la primera tanda, Urdaibai y Hondarribia. Orio se reencuentra con el triunfo en Portugalete, dos años después de su último éxito en la ACT

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

El obispo Nicolás, un turco de Patara, vivió en el siglo IV y murió anciano. Muy viejo para la época. Durante sus 75 u 80 años de vida obró muchos milagros. Uno de los más populares es el que hizo siendo aún joven, cuando se apiadó de un caballero caído en desgracia. Para sobrevivir, obligó a prostituirse a sus tres hijas, castas y lozanas según la leyenda. Para evitar la vejación, una noche, el obispo deslizó por la chimenea del hogar unas monedas de oro que irían a caer dentro de unas medias que las jóvenes tenían tendidas. Este es el origen de la tradición de colgar unas medias para recibir regalos en Navidad. El popular San Nicolás o Santa Claus. Otra versión afirma que el oro cayó en la habitación del hidalgo, pero el resultado es similar.

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Aquel obispo murió en Bari como San Nicolás de Bari, patrón de Orio, donde también creyeron tener a su Papa Noel cuando el pasado otoño ficharon a Jon Salsamendi, el entrenador que venía de ganar las tres últimas ediciones de la Bandera de La Concha y la última Liga ACT con el color azul de Urdaibai. Desde que regresó a casa, el técnico oriotarra aseguró que no prometía milagros, sino trabajo. Recordó que partían con 23 segundos de retraso respecto a Urdaibai y Hondarribia, y recortarlos para la segunda jornada de la nueva temporada parecía todo un prodigio. Milagro o no, el sol amarillo volvió a salir ayer y el vuelo aguilucho tocó de nuevo el cielo de la ACT dos años después de su anterior victoria, el 8 de agosto de 2015 en la Bandeira Concello de Moaña.

Siete remeros repiten en las dos últimas banderas de Orio

Orio dedicó el triunfo a José Luis Gozategi, fallecido en junio, y estiró un día más las fiestas de San Pedro. A las siete de la tarde, la afición recibió al equipo ganador ayer, formado por Jon Albizu, Iñigo Mujika, Paul Galdiz, Jon Agirrezabala, Oier Aizpurua, Ibon Arruti (babor), Josu Indo, Unai Etxeberria, Iñaki Elorza, Alexander Esteban, Xabier Arregi, Bersaitz Azkue (estribor), Endika Alberdi (proel) y Gorka Aranberri. De la tripulación que logró el último triunfo en 2015, siguen en el club Indo, Mujika, Agirrezabala, Arruti, Etxeberria, Elorza y Alberdi. Los siete bogaron ayer. Curioso.

Tuvo que ser en Portugalete, donde su club de remo se llama San Nicolás y se viste de amarillo, donde Orio lograra su primera bandera del año en la Liga Eusko Label. Fue un triunfo labrado la víspera en Bilbao, cuando bogó en la peor tanda pero las centésimas les permitieron finalizar cuartos y no sextos, y acceder así a la tanda de honor en la Bandera Ayuntamiento de Sestao.

En ella se midieron con Kaiku, Hondarribia y Urdaibai, calles uno, dos y tres, respectivamente. Cuando el delegado de Orio, Iñaki Arostegi, salió del sorteo con la bola cuatro, no parecía la mejor, pero la pleamar igualó bastante el campo y el aire tampoco fue decisivo.

San Pedro y Ondarroa, durante su bonito pulso. Debajo, Hondarribia y Urdaibai, tras Orio en la ciaboga, y la Erreka de San Juan, en plena maniobra. / Jordi Alemany

Quizá no fuera el mejor andén, pero sí tenía un par de tramos para sacar provecho, y en esos dos instantes los oriotarras encontraron oro en sus medias. Arruinaron así a Urdabai y Hondarribia, pero también, y sobre todo, a Tirán, que por la calle uno marcó el mejor registro en la primera tanda y solo Orio evitó que la campanada gallega se oyera en Moaña.

El comienzo de la regata cumplió el guion esperado. Crecida aún por el subidón de la víspera en Bilbao, la Bou Bizkaia impuso su potencia para tomar ventaja ya en el primer minuto. Joseba Fernández introdujo seis cambios ayer -Hondarribia, cuatro; y Orio, tres- y montó al joven patrón Eneko Bilbao para cumplir con el cupo de tres canteranos.

En los largos impares, los patrones tendieron a buscar el centro de la ría, donde coincidieron Urdaibai y Hondarribia. Los vizcaínos llegaron por delante a la ciaboga, pero lo hicieron tan pasados que ambos botes salieron a la par. Orio viró casi tres segundos después, pero habían salvado con nota la complicación del primer largo.

En el segundo, Urdaibai y Hondarribia siguieron a la par y pronto, en poco más de dos minutos, llegó el primer aviso de la San Nikolas. Pegada a Las Arenas, la proa amarilla se alineó con las de Urdaibai y Hondarribia. Kaiku, por el otro extremo, se dejaba ya dos botes. Pero a la altura del Puente Colgante, Orio lanzó las redes que tanto tiempo llevaba recogidas. Era el momento de exprimir su calle, y así se plantó en la ciaboga con tres segundos a favor. Por vía interna, Salsamendi transmitió a su patrón, Gorka Aranberri, la referencia que le faltaba para negociar la victoria: «Dos segundos mejor que Tirán».

«¡Bandera!»

En el tercer largo tocaba de nuevo remangarse por la calle cuatro, pero el GPS no menguaba. Aranberri arengó a su tropa: «¡Ataca y nos vamos!». Al minuto de salir de la ciaboga, el zarauztarra volvió a espolearles: «¡Bandera!». La palabra mágica que Irakoitz Etxeberria no pudo articular el año pasado. Urdaibai iba a un solo segundo, pero los oriotarras empezaban a sentirse vencedores.

Minuto y medio después, de nuevo el grito que habían olvidado en la San Nikolas. «¡Bandera!». Urdaibai se dejaba ya tres segundos, los mismos que Tirán. Hondarribia, cuatro. Y quedaba ciabogar hacia el tramo en el que volver a extraer unas pepitas de oro de la ría jarrillera.

A 35-36 paladas, Orio ató la bandera. A mitad de largo, Hondarribia cedía cinco segundos buscando el muelle de la Canilla. Por el otro extremo, la Bou Bizkaia se dejaba ocho, montada en la ubera de Orio. Pero desde el Puente Colgante, la calle cuatro fue una autopista por la que los txos superaron a Hondarribia.

La segunda tanda, con lastre

San Juan ganó la segunda tanda, pero no paso del octavo puesto. Los de Juan Mari Etxabe no han tenido fortuna este fin de semana. Las centésimas les costaron dos puntos en Bilbao, lo que les mandó a la segunda tanda ayer, que, como el sábado, resultó la más penalizada por las condiciones. Además, Ares les restó otro punto por 46 centésimas. En dos días se ven a seis puntos de la tanda de honor. El saldo positivo son los cuatro remeros a los que han dado la alternativa en la ACT: Jon Urresti y Meltxor Amunarriz el sábado y Beñat Urbizu y Aritz Rial, ayer.

Por la calle dos, San Juan manejó la tanda con cierta holgura, aunque al final San Pedro le recortó unos segundos de nuevo en el tramo final de la calle cuatro. Ahí también se metió Ondarroa, para superar a Zierbena. Los galipos introdujeron seis cambios y la operación no les salió bien. La clasificación no hizo justicia tampoco con la actuación de la Libia, que contó con cinco de sus incorporaciones este año. Los morados parecen carburar, aunque la pelea por la permanencia sale igualadísima tras el primer fin de semana.

Solo Astillero, colista los dos días, se ha descolgado a siete puntos en posición de descenso. El buen final de Ares y Cabo con el último empujón de la marea, les dio unos puntos que saben a gloria. Aunque no tanta como a Orio su bandera.

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