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Joseba Fernández: «Si no ganamos títulos, no se podrá decir que mi método es bueno»

Joseba Fernández, en Bermeo, donde cumple su primera campaña al frente de Urdaibai./MAIKA SALGUERO
Joseba Fernández, en Bermeo, donde cumple su primera campaña al frente de Urdaibai. / MAIKA SALGUERO
Joseba Fernández, entrenador y remero de Bermeo

«Es una suerte tener una plantilla comprometida, algo que no es fácil en un club como Urdaibai», asegura

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Tras la vorágine inicial para acoplarse al club que venía de ganar Liga y Concha, Joseba Fernández (Pasai Donibane, 1974) se siente «cómodo» aunque no esté adaptado «al 100%». Se le ha hinchado la vena por lo que ha rodeado al Campeonato de España, pero está donde quería: «Peleando banderas».

- ¿Qué balance hace hasta ahora?

- Muy positivo, porque quitando la regata de Getxo, en todas hemos luchado por la victoria. Aún tenemos cosas que pulir como equipo nuevo que somos, y trabajaremos para limar esas cosas y mejorar. Por ahora se están cumpliendo los objetivos.

- Pese a cambiar el técnico y medio equipo, el peaje en la clasificación de la Liga no ha sido alto.

- Una de las bases en la que se cimienta el método es ser regulares. No seremos un equipo de grandes reacciones repentinas en regatas, pero sí muy constantes. En cada palada intentamos imponer un ritmo muy alto y de mantenerlo hasta el final sin altibajos. Eso nos hace ser regulares. Pero es verdad que por el desconocimiento de la plantilla por mi parte y de mi forma de trabajar por el equipo, se podía generar cierta desconfianza o dudas de cómo íbamos a funcionar. Pero tengo la suerte de contar con una plantilla seria y comprometida que se enfada si no gana. No siempre en un equipo de la filosofía de Urdaibai puedes juntar gente de ese corte.

- Salsamendi afirmó en Euskadi Irratia que quizá a Hondarribia y Urdaibai les faltaba un puntito para llegar al nivel de 2016.

- Puede ser. Nosotros hemos sido conservadores en cuanto al tema físico con la esperanza de seguir una línea ascendente. No siempre aciertas. Puedo estar de acuerdo con Jon, pero el año está siendo especial. Comparando con otros años, ha habido muchas regatas de mar revuelta, de ritmos bajos porque el campo de regatas impedía imponer ritmos altos, lo que limitaba más a los equipos. Si vas a la regata de Donostia y hay calma chicha y puedes ir a 37 paladas, es un trabajo que tienes hecho dentro del cuerpo. Sin embargo, la regata es de 33, 34 o incluso 35 paladas. Aunque haya habido muchas regatas en julio, no son ritmos que te den un punto físico alto para las siguientes citas. Están siendo regatas más técnicas: A Coruña, Donostia, Campeonato de Euskadi... Getxo fue quizás la que más nos ha dejado remar y coger ritmo. La mayoría no han sido de sufrir físicamente, sino mentalmente para hacer andar el bote técnicamente. Eso tiene que ver con que los equipos no estén tan cerca del 100% como otros años.

- ¿Preveía una lucha tan reñida con Hondarribia y Orio?

- En cierto modo sí. De entrada, Hondarribia era el gran favorito y tenía la esperanza de poder pelear con ellos. Quizá no esperaba un Orio tan cerca, aunque sí que asomara en momentos puntuales. Es verdad que julio ha sido muy revuelto, ha habido diferencias de tandas y alguna victoria podía haber cambiado de color, como Ares, que pudo caer de nuestro lado. Kaiku está algo más abajo. Luego veo un salto mayor que otros años y el domingo se pudo ver cuando Zierbena montó su mejor equipo y barrió en su tanda.

- ¿Mira los resultados de San Juan?

- Llevo el rosa muy dentro y sí que lo miro, pero no demasiado.

- Remeros como Mañas y Unanue resaltaron la importancia de ganar en Zierbena para la confianza. ¿Tanto pesan cuatro regatas sin vencer?

- El hecho de que tras ganar Liga y Concha haya habido un cambio de ciclo, es algo nuevo para mí y los remeros que siguen. Jon (Salsamendi) tenía una forma de llevar las cosas y yo otra distinta, lo que lleva siempre a una comparativa. Mientras no iguales los resultados o al menos ganes, vas a tener todas las de perder. Si no revalidamos títulos, no se podrá decir que los dos métodos son buenos. Y claro, tras cuatro regatas sin ganar, con el runrún de que en popare no acertamos, y el buen hacer de Hondarribia el sábado y que nosotros tampoco acertamos; el domingo se juntaban muchas cosas. Pero en Zierbena respondimos al rival, al que ganamos de popare, lo que nos llenó de moral para el parón. Lo que pasa es que este equipo si no gana se enfada. Y bueno, a la quinta volvimos a ganar, además empopando bien, y estamos tranquilos otra vez.

«Es una suerte tener una plantilla comprometida, algo que no es fácil en un club como Urdaibai»

«En 13 años entrenando, mis botes siempre han empopado y no dudé de que Bermeo lo haría»

- ¿Le preocupaba el runrún del popare? ¿Era un problema real?

- Mira, tengo dos pensamientos. Uno, que llevo trece años de entrenador y en Pedreña, Castro y San Juan, empopábamos de cine. Y llego a Urdaibai y por primera vez no lo hacemos. Es verdad que en el Campeonato de Bizkaia Kaiku nos metió 25 segundos de popare, algo exagerado; que ganamos en A Coruña dando una exhibición de brankas y perdiendo en popare; que en Donostia perdimos la ventaja aun yendo bien en popare... Es cierto que llegué a modificar el bote para volver a dejarlo como estaba, pero nunca dudé de que mi método funcionaría. Y sucede otra cosa: no por ser Urdaibai vamos a ganar; los demás trabajan para lo mismo. Lo que pasa es que la gente se fija más en Urdaibai que en San Juan. Y opina. Y oyes que 'la última ola salva a Urdaibai', pues es verdad, pero ganamos. En una entrevista me dijeron que fue un triunfo agridulce. ¡Cómo va a ser agridulce mi primer Campeonato de Euskadi en 25 años! Claro que hemos tenido errores, pero ¡que los demás también reman!

- ¿Hay algo que le satisfaga más?

- Saber que estoy haciendo las cosas bien y que tengo a mi lado gente comprometida y dispuesta para trabajar, algo que no es fácil en un equipo como Urdaibai. No se trata de fichar remeros buenos y ya está, sino acertar con gente sana que viene a acoplarse y a hacer mejor al compañero. Acertar ahí me hace feliz.

- Supongo que se habrá dicho alguna vez 'dónde me he metido'.

- Claro que ha habido esos momentos. La presión aquí no la siento ni por el club, ni por el pueblo, ni por la prensa... La presión es nuestra por la exigencia de estar a la altura del reto. Y eso es duro. Y si al hecho de preparar entrenamientos, de gestionar el grupo, de sacar partido a todo... le sumas el hecho de que no vives en Bermeo, de colocar a los niños, de que encaje todo con tu mujer, que también pasa las de Caín...

- (Hace una pausa y continúa).

- Y lo paso mal si pienso que igual no llego a todo, a no darme cuenta de un mal gesto de alguien o de algo con lo que mejorar el rendimiento. Por eso creo que aún no estoy adaptado al 100%. Espero se me entienda lo que voy a decir: he llegado a entender por qué Jon dejó Bermeo estando tan bien, ganando títulos con un equipo que creía en él. Pero al final, con tres niños como tiene Jon, esta situación de idas y venidas es dura y el sacrificio que supone lo sabes tú y tu mujer. Es cierto que nos pagan, pero hay que pasar por esto cuatro años como estuvo él. Porque hay que ir de San Juan a Bermeo, coger la trainera, llevarla a Bilbao, entrenar, vuelta a Bermeo y luego a San Juan. Y al día siguiente, otra vez. Hay que saber organizarse y pelear con uno mismo para tirar hacia adelante. Pero al margen de eso, estoy encantado en Bermeo y con el trato humano del club.

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