Remo

Makazaga: «Debemos ir a la ACT con humildad, porque somos los últimos en llegar»

Igor Makazaga, durante uno de los últimos entrenamientos de la temporada. / MICHELENA
Igor Makazaga, entrenador de Donostiarra

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Igor Makazaga mantuvo ayer una reunión con sus remeros, que han firmado un año histórico para Donostiarra. Trece triunfos de quince posibles en la Liga ARC-1 y el ansiado ascenso a la ACT, con la guinda de la buena actuación en los campeonatos y la Bandera de La Concha es su bagaje.

- ¿Qué poso le ha dejado el año?

- Ha sido un año redondo, sin ningún pero. Todo ha salido a pedir de boca porque el nivel de exigencia que nos habíamos puesto era alto. Como equipo hemos entrado muy bien en esos niveles de autoexigencia que te hacen tener una dinámica fuerte, y ha dado sus frutos. Desde fuera igual ha parecido fácil por las victorias de la Liga, pero para nosotros cada lunes era un lunes para trabajar en el que pasábamos página a lo hecho el fin de semana.

- ¿Se siente satisfecho o más bien liberado por haber logrado lo que casi se daba como una obligación?

- Nos planteamos ir semana a semana porque entendíamos que era importante disfrutar de cada momento, pero todos teníamos el punto de mira en el último fin de semana. Cuando llegó, se nos notaba que nos lo jugábamos todo. Y, luego, entre el domingo y el lunes, tuvimos una mezcla de alegría y liberación.

- El sábado de Bermeo fueron segundos, lo que valía para ascender, pero parecía que habían perdido...

- Lo que pasó es que ningún parte acertó y nos encontramos con unas condiciones de mar que no esperábamos. De forma sorprendente, tras un aguacero al mediodía la mar quedó en calma y apenas hubo algo de viento de tierra. Nada que ver con el viento del noroeste y las olas de dos metros que se anunciaban. Pensábamos que la regata de Bermeo sería determinante y queríamos aprovechar unas condiciones de mar en las que durante el año nos habíamos desenvuelto muy bien. Pero no hubo nada de eso. Quizá por eso remamos con algo de ansiedad, y la clasificación se apretó. Esa regata y la del domingo en Portugalete fueron muy parecidas pese a ser escenarios distintos. El sábado por la noche teníamos la sensación de no haber podido aprovechar una circunstancia de mar que pensábamos haber aprovechado. Sin embargo el domingo, cuando más nos pudo haber podido la presión, el equipo remó mejor, desarrollando nuestra remada y al final se logró el billete en el play-off de mayor nivel de los que recuerdo.

- ¿Cómo valora esa madurez que el equipo ha exhibido en las dos citas en las que se les exigía tanto como La Concha y el play-off?

- Hemos tenido fines de semana muy bonitos pero, como decía, la clave ha sido que cada lunes era un lunes para trabajar. Nunca miramos atrás. Fuimos terceros en el Campeonato de Gipuzkoa, sextos en el de Euskadi, sextos en la segunda jornada de La Concha por la peor calle, pero siempre volvimos al trabajo con humildad. Como si no hubiera ocurrido nada. Eso ha hecho que el equipo se haya comportado muy regular y a un gran nivel.

«La clave ha sido que cada lunes era un día de trabajo en el que no mirábamos al resultado del domingo»

«He tenido tanta ayuda en el club que me he sentido más fresco que nunca en mi labor de entrenador»

«La mejor noticia para el año que viene sería que no haya muchas caras nuevas porque la base es buena»

- Desde su llegada, ¿en qué ha evolucionado más su plantilla?

- En el día a día. La dinámica de trabajo es muy buena. Nos hemos autoimpuesto un nivel de exigencia y trabajo muy alto, y lo que más me ha gustado y más hemos evolucionado es el modo en el que hemos trabajado todo el año y el clima de trabajo que respira el club. Desde el invierno, se han hecho sólidos todos los conceptos de trabajo diario, lo que hace que el equipo funcione.

- ¿Cómo fue la adaptación al club, en el que era el último en llegar?

- Cuando entré ya dije que tenía la sensación de entrar en un tren en marcha. Al ser el nuevo, la primera fase del trabajo invernal fue adaptarme al contexto que me rodeaba, a la gente y a los chavales. En ningún sitio he intentado que todo gire en torno a mí. Según pasan los meses subrayas más pequeñas cosas que crees que debes aportar, pero siempre de la mano del club. Me he sentido muy arropado por gente que ha compartido muchas tareas, como Eugenio Rodríguez, preparador físico y coordinador deportivo. Nos hemos conocido en el club y ha sido una gozada trabajar con él. Con tanta ayuda me he visto más fresco que nunca en mi labor de entrenador.

- Por todo lo que implica el proyecto emergente de Donostiarra, ¿cree que se les mira con lupa?

- No especialmente. Aunque también es cierto que soy muy de volcarme en lo mío y de intentar estar un poco al margen de lo que va más allá del propio club. Como más disfruto es trabajando dentro y rodeándome de gente que me aporta mucho y con la que compartir funciones y momentos buenos y malos. Cuando llegué ya dije que para mí era el proyecto más atractivo del Cantábrico, con muchas posibilidades a medio y largo plazo. Yo vine atraído por ello, y los que estamos dentro debemos seguir trabajando en esa dirección, pasito a pasito y sin volvernos locos, pero siempre sumando e intentando ir hacia adelante. No miramos más allá.

- ¿Es distinto entrenar a la trainera de la capital, que entrena muchas horas en Trintxerpe o Pasaia, a estar en un club como San Juan u Orio, donde el pueblo, la afición, está mucho más encima?

- En el día a día no he notado diferencia. Si nos vamos al verano y al periodo de competición, quizá los lugares en los que yo estuve anteriormente, como Orio o San Juan, son más emocionales. Para lo bueno y lo malo, son lugares donde se vive más que en Donostia. Pero en el transcurso del verano esa parte emocional ha ido poco a poco despertando. Cada vez que hemos sido recibidos por el Ayuntamiento en la plaza de la Constitución, había más movimiento. En ese sentido, el club tiene muchas posibilidades.

- Con todas las reservas por estar a finales de septiembre, ¿cómo ve la próxima temporada? Un amigo arraunzale ya me apostaba que estarían en la tanda de honor...

- (ríe) No, no, no. Lo más importante es tratar de realizar un trabajo continuista, igual que como hemos hecho este último año respecto al anterior. Es decir, amarrarnos a todo lo que hemos podido hacer bien, reforzar lo que creemos que ha funcionado y, en la medida de lo posible, tratar de seguir dando pasos hacia adelante. Vuelvo a repetir la idea del tren en marcha. Si lo hemos cogido, hemos hecho sostenible su velocidad y en la media de lo posible le hemos dado un pequeño empujón, el año que viene hay que hacer exactamente lo mismo. No hay que volverse locos. Hay que hacer que la velocidad no sea menor y en la medida de lo posible darle otro empujón. Los pasos a dar deben ser sobre una buena base. Nunca deben ser pasos en falso que te hagan tropezar. Debemos ir con toda la humildad y respeto del mundo hacia los rivales, porque entramos en una Liga nueva y muy, muy competitiva, cada año más. No hay que olvidar que somos los últimos llegar, habiendo sido segundos en el play-off. Hay que tener los pies en el suelo.

- ¿Habrá muchas caras nuevas?

- Espero que no. El último año tuvimos cuatro bajas y cuatro altas, que es lo normal en el remo. La mejor noticia sería que se mantuviera esta idea, porque la base es buena.

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