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La carta a Olentzero se quedó corta

La Libia de San Pedro, que no luce publicidad en su proa por carecer de patrocinador, encara uno de los largos de popare durante la Bandera de Zarautz.
La Libia de San Pedro, que no luce publicidad en su proa por carecer de patrocinador, encara uno de los largos de popare durante la Bandera de Zarautz. / UNANUE
  • Pese a las bajas, la Libia salva sin apuros el curso y acaba incluso acariciando la gesta en La Concha en el debut de Mikel Arostegi como entrenador

  • San Pedro supera las expectativas levantadas a principios de año, cuando solo aspiraba a la permanencia

Cuando la pasada Navidad San Pedro escribió su carta a Olentzero, todos sus deseos para esta temporada cabían en una línea: salvación, permanencia, continuidad en la élite. «No pensábamos en otra cosa», confirma Mikel Arostegi, quien, para alimentar el más difícil todavía, afrontaba sus primeras semanas como entrenador. Sustituía, además, a una institución como Aitor Balda, que era una de las sensibles bajas moradas para la recién finalizada campaña.

Nueve meses después, la Libia no solo se ha mantenido con holgura, sino que incluso coqueteó con la posibilidad de dar la campanada en la clasificatoria de la Bandera de La Concha, donde acabó novena. «En invierno ni se nos pasaba por la cabeza hablar de La Concha, pero conforme se fueron sucediendo las regatas vimos que era algo muy complicado pero que con la suerte necesaria ¿por qué no?», valora.

Esa ha sido la evolución de una trainera que de puertas para fuera también generó alguna duda en las primeras regatas. Tras la buena imagen en los descensos invernales, Arostegi no quiso correr el riesgo de que en primavera se le pudieran ver las costuras a un equipo aún cogido con hilvanes, y no participó en ninguna regata de pretemporada.

Su tarjeta de presentación fue el undécimo puesto en el estreno de Sevilla y una semana después fue última en Zierbena, donde la lesión de dos remeros en plena regata condicionó el resultado. Pero en el interior de Kalparra no les tembló el pulso. «Entonces nos veíamos por encima de Zumaia y Portugalete, pero por debajo de equipos como Zierbena, Cabo, Astillero, Orio o Tirán, con los que luego pudimos competir en varias regatas», resalta.

Sin embargo, ya durante todo el mes de julio «los resultados de las regatas de los sábados nos permitían remar al día siguiente en la segunda tanda», recuerda, lo que significa que «lo hacíamos bien» y, por tanto, «el trabajo» ya daba frutos.

En este sentido, el oriotarra subraya la progresión de su trainera a lo largo del verano. «El equipo había sufrido varias bajas importantes, y con los nuevos hacía falta un tiempo de acoplamiento. Tampoco éramos un bote sobrado de vatios, y teníamos claro que nuestra fuerza iba a ser el bloque».

Con la misma tripulación

A mediados de julio, San Pedro hizo de la necesidad una virtud. A partir de la regata de Bilbao (16 de julio), Arostegi repitió alineación durante ocho regatas consecutivas, justo hasta las dos jornadas de la Bandera de Zarautz, y la Libia se consolidó en puestos de segunda tanda, hasta ser quinta incluso en Zumaia, justo por detrás de la tanda de honor final.

Y así hizo bloque y se disparó su tabla de puntuación. «La verdad es que no fue ese el motivo de repetir equipo», se sincera Arostegi. «Es que no teníamos más cambios porque la plantilla no era muy amplia y teníamos a varios remeros lesionados».

Dani Fernández solo remó en Sevilla por problemas en la espalda. Ibai González se lastimó una costilla en Zierbena y no reapareció hasta finales de agosto -como Carlos Míguez-, donde también se estrenó Alberto Iñurrategi.

Con los trece remeros 'sanos', San Pedro dio el callo. «La temporada ha sido muy positiva. Hemos estado muy por encima de lo que se podía esperar de nosotros». En este sentido, destaca «la implicación» de sus remeros. «Ha sido una gozada trabajar con ellos, me lo han puesto fácil. Son gente noble que siempre aceptaba lo que se les decía sin dar ningún problema», agradece.

Gran temporada de Zumaia

Arostegi siente que se ha «valorado» su trabajo en su debut al frente de un equipo. «Ves la tripulación y lo que hemos logrado, y el balance es muy bueno», califica. «Como en el motor de un coche, hay que ver los vatios de una trainera para juzgar su rendimiento», defiende. Y cita a Zumaia, que «con unos chavales ha hecho un verano increíble».

Pese a que cayeron eliminados, considera que el verdadero potencial morado se vio en La Concha, cuya clasificatoria «se ajusta mucho al nivel de todos los equipos». En su caso, «ahí se vieron nuestras carencias. En popare nos hemos defendido muy bien, pero ese día la mar estaba muy sucia y hacían falta vatios para volver, y nos costó mucho llegar a la bahía». Pero bastante menos de lo augurado allá por Navidad.