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Urdaibai aleja la Liga de Hondarribia

La tripulación de Urdaibai afronta por delante la segunda ciaboga tras remontar a Hondarribia en ese largo de vuelta.
La tripulación de Urdaibai afronta por delante la segunda ciaboga tras remontar a Hondarribia en ese largo de vuelta. / MAIKA SALGUERO
  • La Bou Bizkaia vence en Bermeo y afronta con tres puntos la despedida de hoy en Portugalete

  • La Ama Guadalupekoa llega a la primera ciaboga con casi seis segundos de renta, pero acaba a 19 agobiada por San Juan, que finaliza tercera

Urdaibai ha llegado al final de temporada un punto por encima de Hondarribia. O dos. O incluso tres, la ventaja con la que los entrenados por Jon Salsanmendi afrontarán hoy la última regata de la temporada, en la que el quinto título liguero parece bien encaminado para los bermeotarras. Vencen con la misma solvencia en el juguetón Nervión, que en La Concha o, como ayer en Bermeo, en las aguas más complicadas del verano. Hoy (12.00, ETB1) les espera la ría de Portugalete en un GP El Corte Inglés que se disputará en plena bajamar, lo que endurecerá una regata supeditada al sorteo de calles.

En la primera gran jornada de patrones, en la primera regata en la que hicieron aparición las grandes palcas en las proas de las traineras, Urdaibai dio ayer un nuevo golpe de autoridad en un escenario que primaba la paciencia y la tozudez, dos de las virtudes de las que los vizcaínos han hecho gala todo el verano.

Como sucede en el turf, la Bou Bizkaia debió galopar ayer con el hándicap de la calle uno, la menos deseada en la reunión de delegados. «¡Ojo al parche!», había advertido Salsamendi la víspera en este periódico, alertando del tormento que podría sufrir alguna embarcación por los extremos del campo.

El único parche ayer fue para suturar las heridas que el manotazo de Urdaibai causó en sus rivales. La felicitación de los remeros de Hondarribia a la conclusión de la regata, cuando levantaron el pulgar ante la tripulación de Bermeo, recordó a la petición de clemencia que en la Antigua Roma se hacía con los gladiadores.

En el circo romano de la ACT, solo Urdaibai es capaz de mantenerse en pie tras cada combate. Yel de ayer fue duro, con unas fieras en forma de olas de dos metros, fuerte viento del oeste o noroeste y una mar de fondo que atormentaron a las embarcaciones.

Hondarribia lo intenta

A tenor del discurrir de las últimas semanas, Hondarribia solo tenía una oportunidad para derribar al Goliat de Bermeo. Debía lanzar su honda en el momento preciso, cuando las diferencias entre su andén y el de los líderes se agudizaba en el último tercio del primer largo.

Hasta ahí se había repetido el guion del pasado más reciente. San Juan, chisposa por su ligereza y el entusiasmo anímico en el que viven instalados en una tanda de honor que han hecho ya suya –aventajan en siete puntos a Orio, que ganó su tanda–, volvió a mostrar su proa en los primeros compases, en los que distanció en un segundo a Urdaibai y en dos a Hondarribia.

Por la calle tres, los hombres de Mikel Orbañanos pronto acompasaron su remada sobre las 34 paladas, mientras los de Salsamendi se defendían por la calle uno dándole y dándole al remo, a 38 paladas. Fue a partir del tercer minuto cuando los verdes jugaron su baza, se dejaron ir algo a estribor para aprovechar luego las olas, y pronto fueron cayendo los segundos en su buchaca. En la ciaboga alcanzó una renta máxima de casi seis segundos.

A la vuelta, sin embargo, ocurrió lo inesperado. La mar estaba revuelta, y la calle uno parecía un ovillo sobre el que se deshilacharían las opciones txos. «¡Ojo al parche!». Para nada. El parche fue al ojo de los piratas bermeotarras y se lanzaron a por la bandera al grito de abordaje. A mitad de largo, ya estaban a la par de Hondarribia tras dar un golpe tan contundente como psicológico: pocos pensaban que Urdaibai tocaría la ciaboga un segundo por delante.

Y ahí casi se acabó la regata. Tras la maniobra, Urdaibai pulsó el botón de turbo y Hondarribia fue perdiendo el rebufo: dos segundos... tres... cuatro... cinco... «¡Se quedan, se quedan!», arengaba Aranberri a su tropa a mitad del tercer largo, mientras San Juan y Kaiku libraban una batalla brutal por un tercer puesto con sabor a victoria por el que también peleaba Orio.

En la ciaboga, Urdabai galopaba ya hacia la victoria, mientras una ola levantaba sobre su popa a media Ama Guadalupekoa en la viva imagen de la impotencia de un bote peleón pero a merced de la mar. Un mal augurio que se confirmaría en el último largo, donde le costó llegar y vio muy cerca la sombra de San Juan, que acabaría en una brillante tercera plaza.

Por el contrario, la recta final resultó un desfile triunfal de la legión bermeotarra. «¡Tres minutos, chavales, tres minutos!», seguía animando el patrón de una Bou Bizkaia que volaba con casi 15 segundos de ventaja. «¡Ibon!, gozatu (disfruta)!», le recordaba a Basterretxea, que en la Bandera de La Concha solo había bogado durante la clasificatoria, lo mismo que el también debarra Xabier Zulaika, al que también reclutó ayer Salsamendi en una alineación con cinco guipuzcoanos formada porFernando Rúa, Javi Polo, Basterretxea, Jon Unanue, Eneko Van Horenbeke, Mikel Ojeda (babor); Jon Elortegi, David Iglesias, Óscar Viudez, Alain Colunga, Iker Zabala, Bersaitz Azkue (estribor), Zulaika (proel) y Aranberri de patrón. Curiosamente, sus dos marcas, Rúa y Elortegi, afrontan sus últimas paladas en Bermeo, que no serán las únicas bajas en un club que hoy buscará cerrar un ciclo con otro título en el más que probable adiós de Salsamendi si decide regresar a Orio.

Orio, superior en su tanda

Los aguiluchos volvieron a sacar el látigo para domar una tanda que dio la sensación de sufrir una mar algo más revuelta que la segunda. Su técnico, Joxean Olaskoaga, no bogó ayer para colgar hoy el remo a los 42 años.

La San Nikolas libró un bonito duelo con Tirán en la mayor parte del primer largo, pero en el tramo final hacia la ciaboga tomo una ventaja luego iría incrementando hasta la meta. Forjó su dominio en la fragua de la concentración y el sosiego, con ritmos de 30-31 paladas para ir y 31-32 para volver.

No quedaba otra en un escenario en el que no bastaba con una exhibición de vatios, sino de temple para pasar bien la pala, librar el remo cuando se trababa en la mar y recuperar la remada cuando se perdía en unas olas que alejaron la Corona a Hondarribia.