Remo

Diez años de travesía hasta la élite

Ander Iriarte, Aitor Aranegi e Iñigo Collazo, antes de comenzar el entrenamiento de ayer en Trintxerpe./IÑIGO SÁNCHEZ
Ander Iriarte, Aitor Aranegi e Iñigo Collazo, antes de comenzar el entrenamiento de ayer en Trintxerpe. / IÑIGO SÁNCHEZ

Tres remeros repasan el «duro camino» de Donostiarra desde su debut en febrero de 2008

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Donostiarra cumple diez años en su mejor momento deportivo y social tras una trayectoria en la que los días de 'trapalla' han sido más que las jornadas con las olas de popa que finalmente han llevado al club Kaiarriba a estar a solo cuatro meses de debutar en la Liga Eusko Label. «Ha costado mucho más de lo que todo el mundo pensaba. Ahora somos uno de los proyectos más atractivos, pero en el camino hemos pasado muchas miserias», coinciden los remeros Aitor Aranegi e Iñigo Collazo y el patrón Ander Iriarte, miembros de la actual plantilla que estuvieron en el equipo que se estrenó en 2008.

Ninguno olvida el día del debut, el 23 de febrero, en el Descenso del Oria con Luis Mari Etxart como entrenador. «El primer año era todo ilusión», recuerdan, pese a las dificultades que entrañó la unión de dos clubes enemigos íntimos como Donostia Arraun Lagunak y Ur Kirolak. «Era la única salida para poder obtener alguna subvención del Ayuntamiento. Todo el mundo temía la rivalidad de los remeros, y resulta que fue lo que mejor funcionó. La competencia fue grande, pero en el agua fuimos a muerte. Los problemas fueron otros».

Debut
Se estrenó el 23 febrero de 2008 en Orio.
Primera alineación
Iván López -que regresó en 2017-, Gorka de Santiago, Telmo Yurramendi, Beñat Barrio, Hibai Fuente, Josu Osa (babor); Aner Etxart, Ugaitz Agirregomezkorta, Ekain Iriarte, Garikoitz Barrio, Haritz Plazaola (estribor); Andima Martínez (proel) y Ander Iriarte (patrón).
Trayectoria
Sus mejores puestos finales en la ARC-1 son el cuarto en 2011, el segundo en 2016 y el primero en 2017 (ascenso a la ACT).
Banderas
Tres en 2015, una en 2016 y doce en 2017.

Aquella tarde en Orio, Donostiarra ocupó el decimosexto puesto en el Oria, por delante de clubes como Zierbena, Ondarroa, Portugalete o Santurtzi. Aranegi no montó en la Lugañene -la Kiriko llegó después-. «Telmo Yurramendi y yo -apunta el donostiarra- éramos sénior de primer año, y había una plantilla muy grande». Aunque, puntualizan, «tras Semana Santa hubo una desbandada por temas ajenos a los remeros.

Aitor Aranegi, remero de Donostiarra: «Cuando empecé en 2008 era feliz solo con que me dieran un estrobo; ahora vivimos la mejor época»

Procedentes de dos clubes con recursos limitados, aquel 2008 percibieron que «se impulsó al máximo la trainera. Aunque no fuera al nivel de otros clubes, tuvimos nutricionista, pulsómetro, trainera nueva... Luego todo se complicó y durante años hemos ido arrastrando el lastre de muchos factores».

Collazo resalta la «ilusión inicial por hacer algo grande», pero acabó la temporada «asqueado. Si remé en 2009, el primer año como entrenador de Mendi (Joserra Mendizabal), fue porque no completaban la trainera». Ander Iriarte coincide en que «fue el año más duro que he vivido. Se hizo largo. Yo nunca había estado ganando banderas, así que no lo podemos achacar a los resultados, pero la alegría inicial fue a menos»... salvo para Aranegi: «Al ser mi primer año, todo era nuevo. Solo con que me dieran un estrobo o salir a la mar, ya era feliz. Ekain (Iriarte) nos protegió mucho a Telmo y a mí».

Cambiándose en el maletero

Durante la tertulia ante un café con los tres remeros pasa rápida la película de la historia del club. Y desde luego, no es una comedia. Aunque algún detalle suene a chiste. Como la trainera roja que Castro -en tiempos de Juan Mari Etxabe- cedió a Donostiarra para competir. Lo de los 'vestuarios' no era ninguna broma. «Cuando entrenábamos en Trintxerpe, nos cambiábamos en la calle. Si llovía, nos metíamos debajo del portón del maletero. De noche y en invierno, no veas la gracia».

Ander Iriarte, patrón de Donostiarra: «Antes ningún club se fijaba en nosotros; ahora que nos va mejor, parece que molestamos»

Dados los trompicones iniciales y de acuerdo con el Ayuntamiento, en 2009 «se cambiaron los estatutos y llegó una directiva independiente. Al principio Arraun y Urki se iban a alternar cada año al frente del club». Así, Alberto Goitia relevó a Iñaki Arana en la presidencia.

Con la perspectiva del tiempo, agradecen «la labor de la directiva. Es buena gente, que ha trabajado mucho y se ha encontrado muchos problemas», subrayan. «Cuando llegó Mendi se encontró un marrón e hizo una gran labor para consolidar unas bases, una infraestructura mínima, un local...», cuenta Aranegi.

Tras ser cuartos en la Liga ARC-1 de 2011, «se hizo apuesta importante para intentar dar un salto pero no pudimos hacer un buen invierno. Unos entrenábamos en Urki y otros en Arraun, y a nivel deportivo el año no fue todo lo bueno que nos habría gustado». El invierno siguiente hubo «muchas bajas y nos quedamos los de casa. Ese año (2013) fue el único en el que no se pudo sacar la segunda trainera», dice Iriarte.

Las primeras banderas

De 2013 a 2015 fue la etapa de Xabier Zabala como técnico. En su último ejercicio –que coincidió con la llegada de Alberto López a la presidencia–, Donostiarra sumó sus primeras victorias, al dominar las tres contrarrelojes –Orio, Santoña y Bilbao– de una liga en la que fueron sextos. En 2016, Mendi volvió a tomar las riendas en junio y con un solo triunfo (Santurtzi) disputaron el play-off. Lograrían el ascenso en 2017 de la mano de Igor Makazaga tras ganar trece regatas de quince.

«Vivimos la mejor época. Se nota también la labor del preparador físico Eugenio Fernández», afirma Aranegi. Iriarte reivindica que «antes ningún club se fijaba en nosotros, pero ahora que nos va mejor parece que molestamos. Yo que llevo 20 años con ficha en Donostia, resulta que ahora no soy canterano». «Yo tampoco lo soy ya y eso que debuté en Donostiarra en mi primer año sénior», recalca Aranegi.

Iñigo Collazo, remero de Donostiarra: «Debemos tener los pies en el suelo porque somos los últimos en llegar a la ACT; partimos del puesto doce»

Al haberse iniciado en Urki y no en Arraun, Collazo sigue siendo canterano. «Personalmente, me da pena que gente que ha vivido los mismos problemas que yo, que hemos hecho piña en los momentos más duros, ahora no sean canteranos» por el cambio registrado en la normativa de la ACT, en la que debutan este año. Pese a la buena impresión causada en los recientes descensos de Hondarribia y Orio, advierten de que «somos los últimos en llegar. Partimos del último puesto, así que debemos tener los pies en el suelo y centrarnos en entrenar». Es lo que les ha traído hasta aquí estos años.

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