El viento y las olas de dos metros abren los pronósticos

Una ola rompe ante la isla durante la clasificatoria. El domingo habrá más mar.
Una ola rompe ante la isla durante la clasificatoria. El domingo habrá más mar. / ECHEZARRETA/EFE

Aunque las previsiones meteorológicas se han ido suavizando, el domingo se espera una regata de patrones en la que el sorteo de calles puede resultar decisivo

O.O.G. SAN SEBASTIÁN.

El récord del campo de regateo de La Concha fijado en la primera jornada por Bermeo-Urdaibai (18:53.52) se mantendrá al menos hasta el año que viene, porque este domingo el estado de la mar, con olas de más de dos metros, no va a permitir grandes marcas. Esta vez las tripulaciones no van a poder volar en la bahía, sino que deberán trabajar cada palada para sortear el viento y las olas en el largo de ida, para a la vuelta acertar a la hora de empopar.

Las previsiones meteorológicas anuncian una jornada movidita, aunque los partes se han ido suavizando a lo largo de la semana. No se espera el aire huracanado que el lunes incluso amenazaba la disputa de la segunda jornada de la Bandera de La Concha, pero sí un incómodo viento de componente oeste o noroeste de entre 12 y 14 kilómetros por hora, con ráfagas que podrán alcanzar hasta los 25.

Dadas las intenciones con las que Eolo se asomará a la bahía, la mar va a estar rebelde, con olas de más de dos metros que pondrán a prueba la pericia de las tripulaciones. Se espera una regata de patrones, en la que será fundamental acertar con la enfilación y también a la hora de coger las olas y mantenerse sobre ellas. Con este panorama, el pronóstico se abre más y los vatios no serán tan fundamentales como en la primera jornada, sino que se impondrá también la pericia de las tripulaciones.

Ante estas condiciones, la fortuna, siempre tan importante en cualquier regata y más en La Concha, va a resultar crucial. Así, las traineras que boguen por las calles tres y cuatro estarán más resguardadas del viento que la uno.

Embarcaciones, a refugio

Aunque aún faltan dos días, todo hace indicar que el Cantábrico no se va a calmar. Para mañana y el lunes se espera un temporal de viento y mar aún mayor, y se ha alertado a las embarcaciones de recreo ancladas en la bahía de la conveniencia de llevarlas a refugio.

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