Bandera de La Concha

Tras más de una hora de deliberación, se decidió jugar la regata

Tras más de una hora de deliberación, se decidió jugar la regata

El comité organizador optó por dar la salida tras consultar con los cuerpos de seguridad y también con los propios clubes, que prefirieron remar

O.O.G. SAN SEBASTIÁN.

La segunda jornada de la Bandera de La Concha comenzó varias horas antes del banderazo inicial a la tanda femenina. A las nueve de la mañana, la mesa de seguimiento del Plan de Seguridad y Emergencia, se reunió tras recabar toda la información de previsiones de mar y viento y valoró las diferentes medidas a adoptar, que iban desde la disputa de la regata a un posible aplazamiento al miércoles, ya que hoy y mañana los partes empeoraban.

Sobre las 9.40 horas, el comité organizador expuso la situación a los delegados de los clubes. La directora técnica, María Jesús Torres, planteó la doble condición que debería darse para que la regata fuese suspendida. Por un lado, deberían darse vientos de 50 km/h y, por otro, olas de más de dos metros en el caso de las mujeres y de tres y medio para los hombres.

Aunque se daba el requerimiento de oleaje para la regata femenina, el viento del noroeste era inferior, dado que las previsiones de la Agencia Vasca de Meteorología recogían unos 15 km/h de velocidad con ráfagas de casi 30.

Desde un primer momento, y siempre bajo la condición de que la seguridad de las traineras estuviera garantizada, los clubes se mostraron contrarios al aplazamiento. Varios señalaron la dificultad que tendrían el miércoles para completar su tripulación ante las obligaciones laborales de sus equipos. Tampoco querían optar por la suspensión a esa hora, cuando la mar podía mejorar su estado.

Para entonces, los balizadores expresaron la imposibilidad de montar las dos balizas exteriores de las calles centrales de la regata femenina. Por tanto, se propuso que las mujeres bogaran contrarreloj, y mejor por la calle cuatro, que parecía algo más segura que la uno, en principio la más azotada por las olas que rebotaban en la costa. Para que las traineras no cruzaran el campo a la vuelta cuando otras embarcaciones aún estaban en el primer largo, se obligó a volver por la calle cuatro.

También se debatió si mantener dos tandas o una y si el intervalo de salida sería de uno o dos minutos. Se optó por una tanda y un minuto de diferencia, que fue insuficiente, con dos doblajes en una regata con solo ocho botes. Tras la regata, varios técnicos dijeron que se debió suspender, pero los clubes decidieron bogar.

Hondarribia, calle uno

Dadas las previsiones y que el campo de regateo estaba montado, la regata masculina no captó la atención del debate. La anécdota estuvo cuando el presidente de Urdaibai, Agustín Aranburu, sacó la primera bola y situó a su gran rival, Hondarribia, en la peor calle, denostada por todos ayer.

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