Bandera de La Concha

El sorteo de las calles, determinante en la Bandera de La Concha

El viento y las olas ponen hoy a prueba la pericia de las tripulaciones al tiempo que abren los pronósticos

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

A las diez y media de la mañana de ayer, los remeros de Donostiarra achicaban el agua que les había entrado en su Bantxa durante el liviano último entrenamiento antes de afrontar hoy (12.00 horas, ETB-1) la jornada decisiva de la Bandera de La Concha. Mediante las bases recortadas de unas botellas de plástico, no fueron pocos los cazos que desde el soto fueron devolviendo a la mar. El escenario en el que hoy Bermeo defiende su ventaja frente a Hondarribia y Orio, sobre el papel las dos grandes amenazas para la Bou Bizkaia

«Ahí fuera está muy mal», explica Alain Osanbela, tripulante de la Bantxa. «A partir del minuto tres, la ola te rompe de pico, te vas golpeando una y otra vez contra la cresta». Cada azote de la mar ayer era tal que «nos paraba. Cada teníamos que arrancar casi como si fuera una salida», relataba el donostiarra.

Así se presenta la segunda jornada de la Bandera de La Concha a nada que se cumplan las previsiones meteorológicas y marítimas. Se van a dar los dos condicionantes que más perjudican la navegabilidad: viento y mar, por lo que el campo de regateo va a estar muy revuelto. La antítesis de la piscina salada de hace una semana.

El brutal 18:53.52 de la Bou Bizkaia perdurará cuando menos doce meses más. Hoy no peligra ante el fuerte viento del oeste o noroeste que alborotará la bahía. Se prevé que Eolo soplará a una velocidad entre 12 y 14 kilómetros por hora, con ráfagas que rondarán los 30. Dieciséis nudos son muchos cuando se surca la mar a remo. Además, la mar de fondo del noroeste levantará olas de más de dos metros de altura. «Eran olas de cresta. Dábamos dos o tres paladas y nos paraban», expresaba Alain Osanbela.

La condena de la calle uno

Con ese panorama, la regata se va a comenzar a jugar en la reunión de delegados (9.30) que tendrá lugar dos horas y media antes del banderazo inicial. Porque el sorteo de calles ha cobrado una relevancia especial. Habrá una notable diferencia entre bogar por la más protegida calle cuatro o hacerlo por la uno, a merced del aire y de las olas que devuelve el Paseo Nuevo. Aunque «todo el campo (ayer) estaba mal para remar», el andén más próximo al aquarium estaba impracticable. Las olas que devolvía la costa reventaban en la misma calle uno. Toda una condena para quien resulte agraciada (o desgraciada más bien) con la tradicional ‘avenida San Pedro’.

A juicio del remero de la Bantxa, la de hoy va a ser «una regata de musculatura. De arrancar una y otra vez». Aunque se espera algo menos de mar que ayer, igualmente «será fundamental darle tiempo a la remada para que la pala esté el mayor tiempo posible dentro del agua. Para fuera íbamos a 25, 26, 28 paladas por minuto. Son ritmos bajísimos, pero no había forma de coger más».

La rampa del muelle fue ayer una taller de carrocería para traineras. Técnicos y remeros impartieron cursillos rápidos de bricolaje, armados de taladros, limas y serruchos para proteger sus embarcaciones con palkas, viseras, pestañas laterales. También ajustaron los reglajes para adaptar las traineras a la exigencia de la mar.

Salvo Bermeo y San Juan, que prefirieron soltar su musculatura en el puerto Pasaia, donde se asomaron a la bocana para contactar con las olas, las otras seis embarcaciones estuvieron ayer en Donostia. La más madrugadora fue la anfitriona. A las siete y media, Igor Makazaga ya estaba pertrechando a la Bantxa de la bomba de achique. «Será muy importante no embarcar agua de brankas. Quien menos coja, tendrá mucho ganado para la vuelta».

Traineras a más de 30 km/h

Ahí, en los casi diez minutos de popare, es donde se va a jugar la bandera. Para Osanbela, «lo lógico es que la bandera esté en la tanda de honor, pero se espera viento racheado y si hay diferencias entre tandas, cualquiera puede tener su opción. En dos olas que cojas tú y no el rival, se gana o se pierde mucho tiempo. Hemos cogido alguna ola que volábamos».

Durante la mañana de ayer, algún GPS registró velocidades de hasta 32 kilómetros por hora sobre una ola. «Hasta dentro de la bahía te encontrabas con ola. Me recordaba a la edición de 2012, cuando remé en San Juan, que no podíamos ni coger la estacha para salir».

En este escenario, los 4 segundos y 28 centésimas que Bermeo tiene de ventaja sobre Hondarribia se encogen, al tiempo que se estiran las esperanzas de remontada de sus más inmediatos perseguidores, Orio, que está a 9.78 segundos, y Kaiku, que se sitúa a 14.12. Casi nadie contaba con la Bizkaitarra, pero en la primera jornada azuzó a la San Nikolas, que realizó un regatón aunque luego llegaran los récords de bermeotarras y hondarribiarras. Más lejos están las cuatro embarcaciones de una primera tanda muy prometedora, con Zierbena, Tirán, San Juan y Donostiarra en diez segundos, por lo que el baile de posiciones estará también a merced de la mar, el viento... y el sorteo de calles.

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