Bandera de La Concha

Oier Aizpurua: «Hace nueve meses Jon nos planteó ir a por La Concha; era tarde para la Liga»

Oier Aizpurua celebra el triunfo de Orio el domingo en la Bandera de La Concha, que supuso el estreno del expiragüista zumaiarra en la bahía donostiarra.
Oier Aizpurua celebra el triunfo de Orio el domingo en la Bandera de La Concha, que supuso el estreno del expiragüista zumaiarra en la bahía donostiarra. / JOSÉ MARI LÓPEZ

El expiragüista zumaiarra se estrenó como ganador en Donostia justo diez años después de su último título mundial: «Es una bonita anécdota»

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Como piragüista, Oier Aizpurua (Zumaia, 1977) logró cinco títulos mundiales. El primero en aguas tranquilas, en Sevilla (2002, K4), para enlazar cuatro entorchados de maratón en K2 entre 2004 y 2007. Este último fue el 9 de septiembre en Györ (Hungría) «a la misma hora» en que Orio logró su última Bandera de La Concha... hasta el domingo. Con Oier a bordo.

- ¿La Concha es comparable a alguno de sus éxitos en piragüismo?

- Los que toda la vida han remado me dirán que es lo más grande y que no se puede comparar con nada. El domingo ya me decían que por fin puedo contar que soy remero. Pero los que venimos de otros deportes y hemos conocido otros mundos u otros niveles, llámalo como quieras, ves la dificultad de cada cosa y hay que darle su justo valor. Todo va en proporción. En la medida que das, recibes. Sí, te digo que lo que más ansiaba ahora era ganar La Concha. Estuve muy cerca dos veces, como en 2013, que nos quedamos a un segundo. En el mundo del remo es lo más grande que he logrado.

- La celebración de La Concha sí sería más especial que un título mundial, que imagino serían momentos más íntimos.

- Sí. Cuando practicaba piragüismo lo hacía entre comillas por mí y para mí. Los triunfos y los fracasos eran más individuales y las celebraciones más intimas, personales. Ahora represento a un club. Y, sin ofender a nadie, defender el escudo de Orio es defender el escudo de un pueblo. En cierta manera, durante el año he sentido que sobre tus espaldas tienes la presión de ese pueblo, el peso de un escudo. Pero en días como el domingo o el viernes, cuando con un simple whatsapp se movilizó un gentío impresionante en el último entrenamiento que hicimos en Orio, ahí recibes el sentimiento y el apoyo de un pueblo. Un recuerdo que me quedará para siempre es subir la rampa y recibir el cariño y el orgullo de la gente. Aunque no lo quieran transmitir, durante el año percibimos la presión del pueblo. Pero días como el domingo lo compensan.

- Menos mal que vive en Zumaia.

- En Zumaia se vive mucho el remo, pero no tanto como en Orio. Yo voy a Orio y la gente te saluda o te anima por tu nombre. Y yo me pregunto ¿pero de qué me conocen?

- El vídeo del pueblo animándoles el viernes a la altura de la Herriko Plaza en respuesta a la convocatoria de Salsamendi dice mucho...

- Pienso que si el año que viene volviéramos a ganar La Concha nada sería igual. Este año se notaba en la gente unas ganas especiales. Había pasado ya mucho tiempo de la última Concha, era difícil lograr una remontada que nunca se había conseguido... Lo del viernes fue espectacular. Cuando salimos remando desde el club ya se escuchaba algo. Pero nosotros íbamos de espaldas y no veíamos nada. De pronto nos dimos cuenta de que a Gorka (Aranberri) se le cambiaba la cara y gritó '¡hostia!' Y ya se escuchaban los ánimos. Nos giramos y era tremendo. Ha habido bastantes regatas con menos público. Veías el cariño y la fuerza de la afición. Había que dejarse todo por esa gente.

- Revivamos el domingo. La mar parecía una pista de aguas bravas.

- Ahora que se ha puesto de moda las regatas de surf-ski, que es coger olas en una piragua muy larga, la mar estaba para eso, muy brava. El primer domingo la regata fue muy física, de potencia y vatios puros. El segundo día estaba destinada a marineros, de técnica, destreza y de saber amoldarse a las circunstancias. Se puede decir que hemos sido los más completos.

«Tras la ciaboga esperamos concentrados la ola; no sabíamos cuándo vendría pero íbamos preparados»

«Si en 2018 volviéramos a ganar en La Concha, nada sería igual; este año había unas ganas especiales»

- ¿Cuándo creyeron en el triunfo?

- Siempre pensé que la bandera era posible. Tanto en la clasificatoria como el primer domingo creí, porque aunque la gente decía que estaba difícil, la diferencia de nueve segundos no era real. Influyó el viento. Este año, la mínima variación de viento, corriente o mar suponía mínimo dos, tres o cuatro segundos... Ahora puede sonar raro, pero confiaba ciegamente en este equipo, en este bloque que hemos hecho con Jon, con los 19 remeros y con el patrón. Tal como estaba la mar, las diferencias iban a ser muy amplias. Cuando en la ciaboga llegamos con Urdaibai, ya me dije que si hacíamos lo nuestro al 100%, ganábamos. En el calentamiento cogimos frente al Aquarium una ola con la que nos pusimos a 24 km/h, y yo dije que solo debíamos repetirlo y ganaríamos. En la regata, cuando en el Aquarium enganchamos esa ola terrible que cogimos a 27 y algo, los de estribor dijeron que Urdaibai se quedaba. Luego ya los veíamos más atrás y me dije que ya no se nos escapaba. Debíamos seguir dándole porque Urdaibai podía coger otra ola igual, pero los últimos 180-200 metros ya íbamos gozando montados en una ola. Era imposible que nos remontaran en 200 metros.

- La Concha era el gran objetivo de Orio esta temporada, ¿no?

- Sí. La gente no lo cree, pero a principios de temporada Jon nos dijo que teníamos nueve meses para prepararla. Nos dijo que en nueve meses había un parto, La Concha, porque no nos daba tiempo a construir un bloque para pelear la Liga. Yo había tenido dudas para seguir y Jon me animó a que empezara poco a poco y me hablaba de La Concha. Todo el año ha ido enfocado a hacer el bloque para septiembre. La semana del Campeonato de España hicimos unos entrenamientos brutales de cara a La Concha. Y fuimos a Castro y nos dieron un sopapo de espanto. Sabíamos a lo que íbamos, aunque a nadie le gusta salir sabiendo que te van a dar. Pero no veíamos que sacrificábamos un campeonato sino que invertíamos para La Concha. Luego, ya ves, es una ola la que te puede dar la bandera o no. Pero fue un riesgo buscado que asumes. Era 'kale edo bale'. Y salió 'bale'.

- A mitad de largo solo iban dos segundos por delante. ¿Confiaban en que la remontada era posible?

- Yo no sabía dónde iba a ser el momento. Pero confiaba en que si traíamos el bote sin agua, ganaríamos. Para eso pusimos palkas, esponjas, compartimentos estancos, bombas de achique... Veía que no traíamos agua, que teníamos la trainera nivelada, la gente iba muy concentrada y detrás teníamos a Gorka (Aranberri), que en mares así es una garantía. La gente iba concentrada esperando el momento. No sabíamos si sería antes o después de la isla, pero debíamos estar preparados. Tras la ciaboga íbamos ahí, esperando la ola.

- Pese a su condición de pentacampeón mundial de piragüismo, en 2009 se inició en Orio B en la ARC-1. ¿Soñaba con La Concha?

- Toda mi carrera ha ido enfocada en la misma línea. Empecé en el piragüismo sin pensar en ser campeón de no sé qué, como pueden pensar otros. Empecé por pasármelo bien. Poco a poco te vas marcando metas, como ir a un Campeonato de España. Y fui al primero y quedé el 18. Luego ya piensas en meterte en una final, y entras. Así fui logrando las cosas, sin pensar nunca en ser internacional ni nada. El entrenamiento me dio un nivel y ese nivel me llevó a la selección. Y de allí al Mundial. Cuando gané el primer Mundial me convertí en profesional, fui logrando otro título y otro... Hasta que dije 'hasta aquí'.

- (...)

- Y en el remo fue igual. Empecé poco a poco, luego entré en el primer equipo, vinieron las banderas ACT y el primer año casi conseguimos ganar La Concha. Ahí ya me dije que ya que estaba me gustaría ganarla. Era una ilusión. En 2015 dejé el remo y me repescaron en 2016.

- ¿Cómo empezó a remar en Orio?

- Por un amigo. El médico que tuve en la selección, Fernando García Herrero, estaba entonces en Orio y me dijo que no podía dejar el deporte de golpe, que por qué no probaba a remar. Y fui a Orio. Tengo una anécdota bonita. El último Mundial que gané, en Hungría en 2007, fue el mismo día que Orio ganó su última Concha hasta el domingo. Sería casi a la misma hora, porque nosotros remamos a las doce y algo. Sabía que Orio había ganado la primera jornada y al acabar el Mundial le llamé al médico para ver qué habían hecho. Habían ganado. Y mira, diez años después Orio gana su siguiente Concha, la primera mía.

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