Bandera de La Concha

Kaiku, a por el tatuaje de Korta

David Iglesias, Ioritz Orbegozo y Joseba Larrarte, los tres remeros guipuzcoanos de Kaiku, posan en el muelle donostiarra.
David Iglesias, Ioritz Orbegozo y Joseba Larrarte, los tres remeros guipuzcoanos de Kaiku, posan en el muelle donostiarra. / ARIZMENDI

Los guipuzcoanos de la Bizkaitarra se «olían» que el de Ortzaika los haría «volar» el primer día. Orbegozo, Larrarte e Iglesias piensan que la mar les puede dar vida para tratar de remontar sus 14 segundos

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Dentro de la fabulosa primera jornada con unos registros para la historia, quizá el resultado más llamativo fue el de Kaiku. No por el puesto, cuarto, su plaza natural en la Liga Eusko Label, sino por acabar a solo 4.34 segundos de Orio, que cuando cruzó la meta más de uno pensó que el 19:03.30 acercaba a los aguiluchos a la bandera. Luego llegó la estratosférica regata de Bermeo y Hondarribia.

David Iglesias (Donostia, 1975), Joseba Larrarte, (Villabona, 1978) y Ioritz Orbegozo (Donostia, 1985) son los tres guipuzcoanos a las órdenes de José Luis Korta en la Bizkaitarra. Dentro del bote no tuvieron la sensación de haber dado la sorpresa. «Estábamos convencidos de que Korta se guardaba algo en la manga», explica Larrarte. «Cuando el domingo nos dijeron el tiempo, fue un subidón. La pena fue que en la segunda tanda roló el viento y lo tuvieron a favor al ir y al volver».

«Aunque fuera muy poco, seguro que les ayudó a Hondarribia y Bermeo, sin quitarles ningún mérito. Pero pienso que en igualdad de condiciones Orio ahora estaría con ellos y nosotros, con más opciones. No es lo mismo perder 14 segundos que 7», considera Iglesias. «Es difícil remontar a tres», remata Orbegozo.

Joseba Larrarte, remero: «Estábamos convencidos de que Korta se guardaba algo en la manga; el bote iba rápido el domingo»

Ioritz Orbegozo, remero «Los entrenadores tienen hoy GPS, pero Korta lanza una botella al agua y saca conclusiones, es un crack»

David Iglesias, remero «El viento ayudó a Bermeo y Hondarribia; en iguales condiciones, Orio estaría con ellos y nosotros, cerca»

Los tres cumplen su primer año en el club de Sestao, al igual que otros diez remeros que son nuevos en la plantilla. «Tiene mérito lo que ha hecho 'el aitona'. Con tantas caras nuevas, cada uno con su remada, Korta nos ha hecho ganar el Campeonato de Bizkaia, ser cuartos en la Liga y estar en la tanda de honor de La Concha».

Coinciden en que «no tenemos equipo para ganar la Liga, pero sí para haber dado algún susto». De ahí que opinen que el de Ortzaika «ha hipotecado la Liga para hacer sus test. Con él nunca sabes».

Larrarte señala que «Korta piensa una cosa, te dice otra y luego hace otra». «Lo dice él mismo», apunta Orbegozo entre risas. Centran sus sospechas en varias citas. «En el Campeonato de Bizkaia, ya calentando vimos que el bote iba. '¿Qué nos pasa?', decíamos. Luego fue llegar a la ciaboga, dar la vuelta y empezar a volar». Ganaron a Bermeo por casi 20 segundos. Esa sensación la revivieron en el Campeonato de Euskadi, donde «fallamos nosotros», y luego el domingo en La Concha.

De anti-Korta a pro-Korta

Los tres recalaron en Kaiku atraídos por el aura de su entrenador. «Es un crack», afirma Orbegozo. «Ahora se utiliza el pulsómetro, el GPS... Pero a él le ves tirar una botella al agua y saca sus conclusiones. Conoce la mar como nadie. Y solo por vivir esta experiencia ha merecido la pena este año», que ha sido «muy duro» por los desplazamientos diarios para entrenar en Sestao o Zierbena.

Iglesias afirma que «en algún entrenamiento Korta ha montado en la trainera, así que podré decir que un año remé con él, que es un referente en la historia del remo. Para mí eso es muy importante».

Más lejos va Larrarte, que llevaba siete años sin remar, aunque en los dos últimos había hecho alguna regata de veteranos. A través de Isi Sistiaga, recibió la llamada de Kaiku. «Tuve grandes dudas, porque no sabía cómo respondería físicamente, y más en un equipo grande». Pero Korta le sedujo. «Yo era anti Korta total, pero al conocerle, me ha ganado para siempre. Tiene sus manías como todos, pero es una gran persona. Y de remo sabe un montón. Si ganamos La Concha, me tatuaré su cara en el pecho». «¡Eh, frena! Que eso queda escrito y...», interviene raudo Iglesias. «Bueno, un tatuaje pequeño...», matiza Joseba.

Se ven con «opciones» de bandera. «Con el viento que se anuncia y olas de más de dos metros, puede ganar hasta alguna de la primera tanda. Es difícil remontar a tres, pero...». Quizá algún tatuador esté ya pidiendo fotos del técnico de Ortzaika.

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