Regata femenina

San Juan se lleva la bandera femenina por cuarto año consecutivo

San Juan se hace con la Bandera de La Concha.
San Juan se hace con la Bandera de La Concha. / SARA SANTOS

La Batelerak rompe en el primer largo la regata, que fue contrarreloj al no ser posible montar las balizas de las dos calles centrales

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Vaya usted a Pasai Donibane y allá, en mitad de la Santiago Plaza, diga que la regata se tenía que haber suspendido. Si la segunda jornada de la Bandera de La Concha se disputó fue, primero, porque los cuerpos de seguridad determinaron que se daban las mínimas garantías de protección para las traineras y, segundo, porque los clubes así lo prefirieron. La alternativa de que la regata se aplazara al miércoles entrañaba la dificultad de algunas embarcaciones para completar su tripulación debido a las obligaciones laborales de remeras y patronas.

La regata se disputó y, como las tres ediciones anteriores, San Juan-Iberdrola fue la mejor. De nuevo, pudo con Hibaika-Jamones Ancín. La mar estiró la solvencia sanjuandarra hasta el horizonte y más allá. Ganó en unas condiciones durísimas, calamitosas para la gran mayoría de las traineras, que vieron desnudadas las lógicas carencias de muchas remeras aún en ciernes.

La victoria de la Batelerak se sustentó en la experiencia de una tripulación soberbia por calidad y horas en el gimnasio y en la tosta. Primero con Juan Mari Etxabe, ahora con Mailen Arrazola y Anartz Gereño. No hay secretos. Ni siquiera se le puede achacar que bogara por la mejor calle. Fue la misma para todas. La cuatro. La imposibilidad de instalar las balizas exteriores de las calles dos y tres, que se encontraban en una zona más sucia que donde ciabogaban los hombres, obligó a la organización a echar la regata en una única calle. Una recta que las olas inundaron de muros y socavones que sumieron a las traineras en una prueba de supervivencia. Una regata de crossfit.

Las mujeres, además, tuvieron la desgracia de que les tocó salir con un Cantábrico más fiero que una hora después. Solo enfilar la trainera en la salida ya fue la primera prueba. Una proeza. Hasta tres embarcaciones salieron sin que su patrona pudiera agarrar la estacha, con la pertinente sanción de diez segundos: Deusto, Mecos y Hernani.

La Maialen fue la primera en ponerse en acción. El bote que la embarcación hernaniarra pegó a la salida de la isla fue impactante. No fue la única imagen que puso los pelos de punta, fruto más por la sensación de impotencia de ver a muchas tripulaciones a merced de la mar, ante la lógica falta de fuerza y, en algún caso, también de pericia. No pasó ninguna desgracia. Pero el ángel de la guarda custodió la integridad de unas remeras que bastante hicieron con salir vivas del atolladero.

La ciaboga resultó tortuosa. Donostiarra sufrió para no dejar la baliza por estribor. Pero lo logró. Deusto y Mecos golpearon sus palas al maniobrar las dos a la vez cuando las gallegas superaron a las vizcaínas por estribor. Bastante trabajo tuvo la Tomatera con llevar recta la embarcación como para además abrirse a estribor para dejar paso a la Mequiña. Es lo que sí logró hacer Orio cuando San Juan se le echó encima justo antes de la ciaboga. La Txiki, irreconocible ayer, dejó pasar a las bateleras, que para entonces ya habían embarcado media bandera. En plena maniobra, el coraje de la mar echó a las aguiluchas contra las sanjuandarras, que por suerte ya habían puesto la directa en el segundo largo.

Un minuto y quince segundos después, llegó Hibaika. Con esos 15 segundos de rémora, a las errenteriarras se les volvía a escurrir la gloria entre los dedos. Inesperadamente, la Madalen se dejó la bandera en el primer largo, cuando más falta hicieron las fuerzas para encadenar una y otra vez constantes arrancadas y parones para salvar los parapetos de agua (y viento) que les fue lanzando la mar. También fue necesario armar el bloque, pasar bien la pala por el agua y, sobre todo, tener fe. El triunfo de las bateleras fue el éxito de su convicción.

A la vuelta, San Juan e Hibaika bogaron a la misma velocidad. Como sendos tiros. Tardaron tres minutos menos en ir que en volver. Las patroneadas por Nerea Pérez, bien auxiliada en varios momentos por las dos ankekos, Maialen Arrazola y Ane Pescador, se cebaron con la Madalen, vapuleada ya en el primer largo por la mar, que seguirá estando en deuda con las errenteriarras. De los cuatro años seguidos que Hibaika ha coqueteado con el triunfo en Donostia, este domingo sufrió su derrota más clara. También la más cruel.

Las lágrimas de la errenteriarra Eli Pescador, hermana de la marka sanjuandarra, que lleva el club en la sangre, humedecían el alma de cualquiera que la viera. Aunque se levantarán también de esta, esta vez fueron tumbadas por una tripulación voraz. La formaron las mismas que la primera jornada: Arrazola, Josune Ugarte, María Mendizabal, Ioana Alijostes0’, Ane Arbillaga, Ane Hernández (babor); Pescador, Oihana Cereijo, Garazi Martín, Laura Goldaracena, Andrea Oubiña, Vicky Piñeiro (estribor), Irati Larrañaga (proel) y Nerea Pérez. Zorionak. A las ocho tripulaciones.

BANDERA DE LA CONCHA

Fotos

Vídeos