Bandera de La Concha

San Juan defiende su trilogía

Las bateleras son favoritas junto a Hibaika, con la incógnita del nivel de Mecos-Riveira

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

La Bandera de La Concha femenina cumple diez ediciones. Una década en la que el remo femenino ha evolucionado a distintas velocidades. Unas traineras más rápido, otras más lento, algunas a trompicones. Pero avanzan. Y fruto de ese progreso surgen del agua duelos como los que este año vienen librando San Juan-Iberdrola e Hibaika-Jamones-Ancín. Mañana (11.00, ETB-1) lo reeditarán en la primera jornada de la Bandera de La Concha, con Orio-Babyauto como testigo peligroso y Mecos-Riveira como incógnita amenazante.

Las entrenadas por Maialen Arrazola y Anartz Gereño son favoritas. Pero no las únicas. Su palmarés de este año puede llevar a equívocos. Han dominado la temporada con mano de hierro, sí. Solo han sufrido cuatro derrotas, las cuatro a manos de Hibaika. La más importante, en el Campeonato de Euskadi de Lekeitio.

Las bateleras ganaron su cuarta Liga Euskotren con siete triunfos parciales y un segundo puesto en la jornada inicial. En el camino hacia su segunda Liga Gipuzcoana solo dejaron escapar dos regatas más. Eso sí, fue en las dos más recientes, aunque en ambas citas -Urumea y Pasaia- hay que relativizar la incidencia del resultado, dado que sanjuandarras y errenteriarras estaban enfrascadas en un ciclo de entrenamientos de carga y las correspondientes rotaciones para llegar en plenitud a mañana. El día D.

El contundente palmarés favorable a las bateleras no se ajusta con fidelidad a la igualdad que muchas veces se ha reflejado en el agua. La victoria en la Bandera de Pasaia «fue clave» para conseguir la Liga Euskotren, según explicó en su día Andrea Oubiña. La remera gallega recordaba las 26 centésimas que dieron el triunfo a las sanjuandarras. Tal vez, aquella victoria que hubiera apretado la clasificación en un 3-2 en lugar de un 4-1 habría cambiado el signo de algún desenlace apretado.

Pero las sanjuandarras se sienten cómodas en la estrechez. Así llegaron las tres victorias en La Concha que figuran en su palmarés. Por tres segundos superaron a Zumaia e Hibaika en 2014. Por la misma diferencia batieron en 2015 a la Madalen, que el año pasado se quedó a solo 1.44 segundos de la gloria.

La amenaza gallega

Durante estos tres episodios, solo cambió el entrenador: Gorka Ibarluzea, Iker Cortés y ahora Gorka Barbado -los tres siguen en el club-. Pero el resultado siempre fue el mismo. Derrota exigua. El remo les empieza a deber a las errenteriarras una alegría en la bahía donostiarra. Aunque la ambición sanjuandarra no parece tener límites. Desean añadir otra muesca a su trilogía

El verano ha sido tozudo a la hora de negar a Orio-Babyauto un hueco junto a San Juan e Hibaika. Las pupilas de Xanti Zabaleta han dado destellos, pero no el fogonazo definitivo. Han amagado sin dar. En varias ocasiones no les ha faltado tanto, pero nunca han sido capaces de dar el gran golpe. Parece complicado que llegue en el mejor escenario.

Aunque solo sea porque suponen mayor novedad que la Txiki aguilucha, Mecos-Riveira se presenta como la mayor amenaza para San Juan e Hibaika. Las gallegas han sido las mejores de la Liga Galega, aunque el dato tampoco sea la mejor referencia, porque ninguna otra embarcación del oeste estará mañana en Donostia.

Sin embargo, en la clasificatoria del jueves, en su primer compromiso junto a las tripulaciones vascas acabaron a once segundos de San Juan, ocho de ellos en el primer largo. Las bateleras guardaron munición. También Hibaika. Y los equipos gallegos ya han demostrado sobradas veces cómo las gastan. Cuando llegan de tapados, son doblemente peligrosos.

En tandas diferentes

Precisamente, Orio y Mecos-Riveira acompañarán mañana a Hibaika en la primera tanda junto a Donostiarra, que debuta en la regata. El sorteo del jueves situó a San Juan junto a Arraun Lagunak, Hernani-Iparragirre y Deusto-Bilbao. Para los tres equipos será su segunda participación. No están para plantar cara a las bateleras, que deberán realizar una regata contra sí mismas y las referencias de la primera tanda. Una contrarreloj, algo que han debido dominar a menudo todo el verano.

La diferencia de tandas puede tener su incidencia a la hora de deshacer la previsible igualdad entre la Batelerak y la Madalen. La madurez que han exhibido a lo largo de estos últimos años debería bastar para aplacar la tensión del momento. En juego está la Bandera de La Concha. Un objetivo para unas, una aspiración para otras, y un premio para la mayoría. Y así diez ediciones más.

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