Bandera de La Concha

Los guardianes de la bahía

El colectivo de Salvamento Marítimo, preparado para salir a la mar. / DV
El colectivo de Salvamento Marítimo, preparado para salir a la mar. / DV

Salvamento Marítimo tuvo ayer a más de veinte personas velando por la seguridad en la mar. Olas de más de 2 metros y rachas de viento que superaron los 20km/h hicieron de la bahía donostiarra un territorio hostil para las 16 traineras

IMANOL LIZASOAIN SAN SEBASTIÁN.

Todos los ojos estaban puestos ayer sobre la mar. No por ver a todas las traineras en acción, que también, sino por las adversas condiciones meteorológicas que se dieron ayer sobre la Bahía de la Concha. Olas de más de dos metros y rachas de viento que superaron los 20 km/h hicieron del mar cantábrico un territorio hostil para las dieciséis embarcaciones que ayer tomaron parte en la segunda jornada de regatas de la Bandera de La Concha.

Existió un runrún durante todo el fin de semana acerca de la disputa o no de la regata. Ayer a las nueve la mañana, el Comité de Competición se reunió en el Ayuntamiento para tomar la decisión final. Ya lo hizo el viernes y el sábado junto a Protección Civil, Guardia Municipal y Seguridad Marítima para confirmar los posibles protocolos de actuación. Sin embargo, no se dieron tales condiciones meteorológicas para la cancelación de la misma, que pasaban porque el Gobierno Vasco decretase el estado de alerta de naranja o que coincidiesen vientos de 50 Km/h y olas de 3 metros. Ya ocurrió en 1998 y la segunda jornada de regatas tuvo que aplazarse dos días.

Por suerte para los aficionados, la regata no se aplazó. Aunque hubo un colectivo que tuvo trabajo extra en el día de ayer. Hablamos de Salvamento Marítimo de la Cruz Roja, que ayer fueron los guardianes de la mar y, sobre todo, de remeros y remeras sobre las aguas donostiarras. Luis Araluce, responsable de la base de Salvamento Marítimo, lleva dieciocho años saliendo a la mar para proteger a aquellos que se encuentran ante diferentes adversidades náuticas. Ayer, él y todo su equipo tuvieron un día realmente ajetreado. «Desde las 9.15 horas ya estábamos en el muelle preparando todas las embarcaciones y los equipos. En un día como el de ayer botamos siete embarcaciones y tuvimos 23 personas en el agua, además de una ambulancia con cinco sanitarios».

La implicación y participación de todo el equipo de Salvamento va más allá de unas malas condiciones marítimas. «Siempre tratamos de sacar el máximo número de embarcaciones y recursos en las regatas. Aunque obviamente, en un día como el de ayer, todo el mundo se implica mucho más y arrima más el hombro. Fue un día de regatas realmente movidito», asegura Araluce.

Las condiciones de la mar ayer en San Sebastián eran muy hostiles incluso para Salvamento Marítimo, que se mueven como peces en el agua, valga la redundancia. «Sí que es cierto que estamos acostumbrados a lidiar con grandes olas y fuertes corrientes, pero nuestro trabajo es ocuparnos y poner a salvo a aquellas personas que se puedan encontrar en peligro. Nosotros, sin querer echarnos flores, nos las apañamos bastante bien en el agua. El problema viene cuando se produce un accidente y tenemos que ayudar a alguien en esas condiciones. Si una trainera coge una txanpa, se gira y caen varias personas al agua justo detrás de la isla, esa zona es muy muy peligrosa para realizar un rescate. Esa es la razón por la que siempre tratamos de reunir el máximo número de efectivos en esa zona, sin descuidar las otras. En cambio, si se produce un percance en alta mar, se recoge a esa persona sin consecuencias».

«Las rocas de la isla»

Con casi dos décadas cubriendo la seguridad de las regatas en alta mar, a Araluce le cuesta recordar un día tan aciago en el agua como el de ayer. «Cuando empezaron a remar las chicas recuerdo una clasificatoria muy parecida a la regata de ayer. Con todas las embarcaciones cruzándose entre ellas, también las de los chicos».

Después de una jornada sin grandes sobresaltos en la que el aficionado vibró con una de las mejores regatas de los últimos tiempos, Salvamento Marítimo es uno de los últimos colectivos en llegar a casa. «Nos damos un pequeño homenaje al término de la regata. Nada espectacular, solo un piscolabis, aunque primero tenemos que recoger todo el material y las embarcaciones. Además, me gustaría dar las gracias a todos los compañeros que ayer estuvimos velando por la seguridad marítima en estropadak, puesto que todos somos voluntarios».

Sabiendo el gran trabajo que realiza este grupo de personas, la seguridad en la mar está más que garantizada. Por ello, desde aquí rezamos para que el año que viene las condiciones meteorológicas sean parecidas -si mejoran tampoco vamos a quejarnos- y podamos disfrutar de otro gran fin de semana de regatas.

Fotos

Vídeos