Bandera de La Concha

Los grandes mordiscos a un récord histórico

La Bou Bizkaia avanza el domingo durante el primer largo, en el que consolidó toda su ventaja sobre Hondarribia.
La Bou Bizkaia avanza el domingo durante el primer largo, en el que consolidó toda su ventaja sobre Hondarribia. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Francis Sistiaga, Aitor Balda y Juan Mari Etxabe opinan sobre las plusmarcas que protagonizaron en La Concha. Los tres coinciden en que el domingo se dieron las condiciones ideales para que la mar deparara unos registros fenomenales

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

La histórica regata del domingo, con ocho embarcaciones en menos de 19:35 y con Bermeo y Hondarribia por debajo de los 19 minutos, no han sorprendido en el mundo del remo. Cada época ha visto romper moldes.

«Algunos decían que este año los tres de arriba estaban marcando tanta diferencia porque no había mucho nivel, pero las ocho traineras se salieron. Hicieron un regatón», valora Francis Sistiaga, entrenador de San Juan B e integrante de aquella 'Turbo Erreka' que en 1986 bajó por primera vez de los veinte minutos en La Concha (19:49.87).

Las últimas mejoras

El muro de los 20 minutos:
Duelos San Juan - San Pedro:
La era de la fibra

Aquellos inolvidables duelos entre San Juan y San Pedro, con alguna incursión de Zumaia y Orio, fueron limando la plusmarca hasta el 19:23.57 de la Libia en 1993, con Aitor Balda en la tripulación. «Cuando el domingo Orio marcó 19:03, pensé que iba a ser muy difícil mejorar ese tiempo, que habría que batir el récord», señala el que fuera remero y entrenador de San Pedro.

Aquel récord de la Libia fue el último con una embarcación de madera. En 1995 se dio vía libre a las traineras de fibra. La nueva era la inauguró Donibaneko, que estableció el récord en dos jornadas. En La Navarra bogó Juan Mari Etxabe, luego integrante de La Marinera que en 2006 bajó por primera vez de los 19 minutos. El actual preparador de San Juan vivió de cerca la regata récord. «En 2014, cuando Urdaibai hizo el 19:01, la mar también estaba bare y sin viento. Pero unas condiciones como las del domingo no las había visto nunca», señala el oiartzuarra.

José Luis Korta, hoy entrenador de Kaiku y antes de Castro cuando batió el récord en 2006, aseguró el domingo que las condiciones fueron mejores que cuando La Marinera voló en la bahía. Etxabe coincide con quien fuera su entrenador. «Aquel día hubo algo más de viento, que sopló del norte. Pero hay que felicitar a Urdaibai y Hondarribia, porque hicieron unos tiempazos. También Orio y Kaiku».

Los tres coinciden en que para realizar unos registros como los del domingo se deben dar unos condicionantes: «Tienes que tener una gran tripulación, físicamente debe estar muy bien preparada y luego deben acompañar las condiciones».

«La mar no es como una pista de 100 metros, en la que puedes medir el viento que haya pero las condiciones del tartán no van a variar», afirma Balda. «En la mar están las olas pero también las corrientes, algo que nunca sabes a ciencia cierta».

«Y te debe sonreír la suerte», agrega Etxabe, que coincide con Jon Salsamendi en que el domingo la segunda tanda resultó más afortunada. «En la primera nos tocó viento sur. No es que fuera muy fuerte, pero siempre influye y más con la igualdad que hay. En la segunda, a partir del minuto tres después de dar la ciaboga, cambió a noroeste, por lo que empujó algo de popa. Orio, por ejemplo, pasó de ir a cinco segundos a verse a casi diez, con la bandera complicada».

Conocedores de las traineras de madera y las de fibra, vivieron la época en la que bajar de 20 minutos dejó de ser noticia. «Fue una época en la que se cambió el chip en el remo. Se empezó a cuidar más la alimentación y llegaron nuevos métodos de entrenamiento. No había ergómetros y entrenábamos una barbaridad. Hacíamos más volumen que ahora. Tres días a la semana corríamos 18 kilómetros. Piensa que (el exciclista) Mikel Ugartemendia hacía 1h05 en la Behobia». Balda, incluso, observa que «a veces llegábamos al verano ya cansados. Se entrenaba mucho». «Hacíamos móvil, y a veces entrenábamos hasta dos veces al día», explica Sistiaga. «Pese a los cambios, el abecé del entrenamiento se mantiene», añade.

Los récords están para batirlos, pero también para saber valorarlos. «Había que hacer aquellos tiempos con aquellas traineras y remos de madera. Cada remo pesaba dos kilos más. Solo en eso tenías 26 kilos más, y así con todo», apunta Balda.

«Cuando en 1986 bajamos por primera vez de 20 minutos, lo hicimos con una Fontán de madera», reivindica Sistiaga. «En aquel momento el récord parecía la leche, y 20 años después bajamos de 19», apunta Etxabe. Esta evolución le lleva a subrayar la misma reflexión que Balda. «En los 80 y 90, los remeros de la trainera éramos todos de la zona. En San Juan había gente de San Juan o Errenteria; en la de Orio, de Orio y alguno de Aia o Zarautz; en San Pedro, lo mismo. Ahora algunos equipos son una selección». Como lo fue La Marinera de Etxabe. «Con Astillero pasó igual y ahora con Urdaibai, parecido».

La veteranía del remero

Aparte de la mejora de la alimentación, la preparación y los materiales, Balda significa la aparición de la ACT. «Revolucionó de alguna manera el remo. Entró algo de dinero y algunos clubes empezaron a realizar fichajes». Toda esta mejoría ha alargado también la vida deportiva de los remeros, dificultando en ocasiones la incorporación de savia nueva. Al menos, en la máxima categoría. Etxabe y Balda alargaron su trayectoria como remeros, pero Sistiaga lo dejó «con 27 años. Con esa edad entonces ya eras un veterano, y ahora en cambio las medias de edad de los equipos ACT están por encima de los 30».

Mejor algo de ola

Sistiaga, Balda y Etxabe sostienen que la victoria final en la Bandera de La Concha está entre Bermeo y Hondarribia. No descartan a Orio, pero «si ya es difícil remontar nueve segundos, recuperar a dos traineras...», opina Balda. «En La Concha no suele haber muchas remontadas», opinan, pero piensan que «quien gane la tanda de honor se llevará la bandera».

Si está bare, Bermeo estará más cerca del éxito. No por ello, los tres desean algo de mar. La del domingo fue una regata histórica, pero sin la emoción que emana de las olas. «Hemos comprobado cuál es la trainera más rápida, pero ahora queremos ver cuál es la que mejor se maneja con las olas». La respuesta, el domingo a partir de las doce.

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