Bandera de La Concha

«Le dije a mi madre que trajera olas y se pasó»

«Le dije a mi madre que trajera olas y se pasó»
Arizmendi

Ane Pescador e Irati Larrañaga ondean la bandera ante centenares de aficionados

ELENA VIÑAS

Hay una antigua canción en Donibane que dice que a los remeros de San Juan «nadie les puede vencer». Las Batelerak volvieron a demostrar este domingo que la leyenda tiene mucho de cierto. Quizás por ello esa fue una de las canciones que más se escuchó al caer la tarde en el pueblo, cuando centenares y centenares de personas salieron a recibir a las ganadoras de La Concha.

A pesar de que celebraban cuatro victorias consecutivas, los aficionados rosas vivieron la última con el mismo entusiasmo que la primera. La alegría quedó patente en la kalejira que se llevó a cabo desde el barrio de Meipi hasta la iglesia de Bonantza, donde las de Maialen Arrazola ofrecieron al Santo Cristo el preciado trapo.

A la marcha, que abrieron numerosos niños y músicos, se unieron también los remeros de la Erreka y los recién ascendidos a la ARC1. Los directivos del club Pasai Donibane Koxtape Arraun Elkartea quisieron que todos fueran protagonistas de ese desfile que tiñó del color de la gloria la calle empedrada, como una arteria que hacía latir el casco antiguo de forma acompasada.

«Hemos comido juntos después de la regata», comentaban los deportistas. Y todos juntos subieron al antiguo ayuntamiento, donde las Batelerak hicieron ondear las cuatro banderas logradas en la bahía donostiarra ante una plaza repleta de vecinos de todas las edades.

La remera sanjuandarra Oihana Cereijo dedicaba este nuevo triunfo a su madre, Margari Etxarri, fallecida hace pocos meses. «Le pedí que trajera olas y se ha pasado. Le decía que, por favor, nos ayudara y lo ha hecho con creces», confesaba emocionada por un día que calificaba de «muy especial».

«Todo el equipo ha trabajado mucho durante todo el año. Hoy hemos salido muy convencidas de lo que teníamos que hacer y lo hemos hecho. Ahora toda disfrutar con toda la gente que se ha acercado aquí», añadía la joven.

Igual de «emocionada» se mostraba Nerea Pérez, la patrona que desafió a olas de una altura que nunca antes había visto. «He pasado miedo al ir. A la vuelta, hacía lo que podía. Veía el miedo en la cara de alguna. Por suerte, he tenido a Oihana y a Josune Ugarte ayudándome», explicaba sin apenas voz. «La perdí ya el anterior domingo en La Concha», comentaba.

Ane Pescador ‘Pexki’ se abrazaba con sus compañeras, mientras los de la Erreka descorchaban botellas de champán. «Estamos muy contentas. La de hoy -por ayer, domingo- ha sido una regata muy dura, de mucha cabeza, muy técnica», señalaba.

La sonrisa no se borraba del rostro de la gallega Andrea Oubiña, la mujer que más veces ha ganado las regatas de La Concha, convirtiéndose en una auténtica mujer de bandera. «He tenido la suerte de haber venido de Galicia a un equipo que es muy ambicioso», declaraba, mientras su madre, recién aterrizada de O Grove, se integraba en la Marea Roxa, que inundó Donibane.

«Es una pasada cómo todos los años el pueblo se vuelca con nosotras. Se agradece», manifestaba Ane Hernández.

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