Bandera de La Concha

La Concha vive su décima criba camino de la igualdad

Gran ambiente en el muelle donostiarra/MIKEL FRAILE
Gran ambiente en el muelle donostiarra / MIKEL FRAILE

Trece traineras buscan una de las siete plazas

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

18 minutos, 18 segundos y 96 centésimas. Es el tiempo que empleó la octava trainera aquel 13 de septiembre de 2008, cuando echó a andar la Bandera de La Concha femenina. El 13:42.12 que invirtió Getaria-Zumaia, que realizó el mejor registro, revela que la mar estaba más que complicada. Pero también que el nivel era inferior al actual. Y no han pasado ni diez años. «Las regatas femeninas han cogido fuerza», se congratuló Eneko Goia el pasado viernes en la presentación de la regata. No le faltaba razón al alcalde de Donostia.

Resultados de la clasificatoria

Aquella clasificatoria tuvo lugar el segundo sábado de septiembre y al día siguiente fue ya la final. Visto y no visto. Solo ocho embarcaciones pelearon por cuatro plazas. Esta tarde (17.30 horas, ETB-1), bajo un formato similar al de los hombres fruto de otro avance hacia la paridad, un total de 13 traineras van a luchar por uno de los siete billetes para acompañar a Donostiarra los dos próximos domingos (11.00).

Curiosamente, ninguna de aquellas ocho embarcaciones sigue hoy día en el agua: ni Getaria-Zumaia, ni Galicia -al menos no como tal-, ni Hondarribia, ni Astillero, ni Tolosa, ni Arkote, ni Colera, ni Badalona. Es señal de que cualquier comienzo entraña su dificultad. Pero en el remo femenino casi más complejo es dar una continuidad a esos primeros pasos.

Es lo que persiguen los clubes actuales. El ejemplo cercano de Zumaia, que desapareció estando en lo más alto y lleva ya dos veranos sin regresar al agua, impide hablar sin miedo a equivocarnos. Pero equipos como San Juan-Iberdrola, Hibaika-Jamones Ancín y Orio-Babyauto han logrado ya una solidez. Y del mismo modo ha evolucionado también su nivel.

Aún falta mucho camino por recorrer. Y la clasificatoria de La Concha es un claro ejemplo. El listón de la criba hoy por hoy sigue estando a una altura asequible, dadas las diferencias de nivel de unas embarcaciones a otras y el hecho de que siete embarcaciones tendrán premio y solo seis regresarán de vacío. Si en la regata masculina el más mínimo error o el simple hecho de no estar brillantes al empopar es sinónimo de tener fiesta los dos próximos domingos, en el caso femenino no hay hay una rendija para la sorpresa.

San Juan e Hibaika, favoritas

Las trece tripulaciones han sido repartidas en dos grupos. En el A se encuentran las cinco primeras de la Liga Guipuzcoana -por este orden, San Juan-Iberdrola, Hibaika-Jamones Ancín, Orio-Babyauto, Arraun Lagunak-Donostia y Hernani-Iparragirre Sagardotegia-, más Mecos-Riveira, campeona de la Liga Galega y que sin duda es el bote más competitivo que viene desde el oeste. La mayor incógnita puede ser la Maialen hernaniarra, con una tripulación de futuro que debe rendir en el presente más inmediato. Hoy.

En el grupo B están encuadradas las gallegas de Cabo, A Cabana-Ferrol y Chapela; las vizcaínas de Deusto-Bilbao, Portugalete y Lea Artibai; y la Castreña cántabra. Sobre el papel, Deusto-Bilbao y las tres traineras de Galicia son las que más opciones tienen de luchar con Hernani por una de esas dos plazas que parecen más en el aire.

La mar agrava las diferencias

Si la mar confirma el estado que anuncian los partes, con olas de metro y medio, el margen para la sorpresa va a ser mínimo. En la ciaboga más de media clasificatoria puede estar decidida. Tripulaciones como San Juan, Hibaika y Orio se clasificarán aunque cometan un error de bulto. Tiempo tendrán para subsanarlo sobre la marcha. Es fruto de las carencias de algunos equipos aún en una fase muy inicial. Pero al menos han iniciado. Como lo hizo la Bandera de La Concha, que este año cumple su décima edición.

Sobre esta evolución, este mediodía se ha inaugurado una exposición fotográfica en la céntrica plaza Ramón Labayen.

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