Un cohete pasó por Portaletas

La trainera de Orio se dirige hacia el remolque después de realizar el tradicional pesaje, ayer en el muelle donostiarra. / SARA SANTOS
La trainera de Orio se dirige hacia el remolque después de realizar el tradicional pesaje, ayer en el muelle donostiarra. / SARA SANTOS

Urdaibai, que voló en La Concha, fue la última en llegar al pesaje y las más ligera de las traineras. La vizcaínos de la Bou Bizkaia apuraron hasta los últimos minutos para pasar por la báscula, donde dio un peso de 203 kilogramos

IMANOL LIZASOAIN SAN SEBASTIÁN.

De un tiempo a esta parte las regatas han ido evolucionando como cualquier otro deporte, pero hay una tradición que no cambia pese al paso de los años: el pesaje de las traineras. Eso sí, todo aquel que quiera conocer el peso de las embarcaciones debe pegarse un buen madrugón. La jornada en el puerto donostiarra arranca a las ocho de la mañana, y no son pocos los aficionados al remo que se acercan a Portaletas para presenciar esta histórica tradición. Precisamente ayer, la trainera más ligera -Bermeo, 203 kilogramos- fue la más rápida sobre la Bahía de La Concha. Urdaibai no solo logró erigirse como la campeona del primer fin de semana de regatas, también pulverizó el mejor registro del campo de regateo (18:53.52). Y eso que fue la última en presentarse al pesaje. Ya saben lo que dice el refrán: 'los últimos serán los primeros'.

Iñigo Alkain, presidente de la Federación Vasca de Remo, es el encargado de rotular sobre el tablón el peso de cada trainera. Un pesaje testimonial que a efectos oficiales no tiene ninguna validez. «El pesaje que realmente vale es el de después de la regata, con los árbitros, pero éste, por tradición, se sigue manteniendo, puesto que hace décadas se hacía aquí, en el edificio conocido como Portaaviones, enfrente de Portaletas. Al no ser oficial, hay muchos clubes que se quejan y protestan, pero no les queda otra, si no acuden a este pesaje entre las ocho y las diez de la mañana del domingo, se les pone una multa de 500 euros».

400 kilos de madera

Desde hace más de dos décadas las traineras -y también los remos- son de fibra de carbono. La madera quedó obsoleta y los clubes comenzaron a modernizarse. «Antes las traineras podían pesar el doble de las de ahora, cerca de 400 kilos. Imagínate cuántas personas se necesitaban para bajar la trainera del remolque, darle la vuelta y posarla sobre la báscula. Si ahora hay alrededor de diez personas encomendadas a esta tarea, antes podían llegar a veinte», explica Alkain.

«Los clubes son sancionados con 500 euros si no acuden al pesaje en el muelle»

Hasta el año pasado la picaresca estaba a la orden del día en el pesaje. Quien antes llegaba al Portaaviones, también era el primero en coger el mejor sitio en la rampa del muelle. «El año pasado llegué aquí a las siete de la mañana y ya tenía a las dos traineras de Orio aquí, esperando. Hablamos con Donostia Kultura y decidimos poner una hora de entrada al puerto. Además, también se realiza un sorteo en el que se les asigna un puesto para la colocación de las carpas y demás bártulos a la entrada del muelle. De esta manera todo queda en manos del azar».

Pese a que todas las traineras tienen que tener unas medidas oficiales (12 metros de eslora, 95 centímetros de proa, 75 centímetros de popa, 60,5 centímetros de puntal y 1,72 metros de manga mínima), el peso de cada una varía de un año a otro. «Por supuesto que varía, puesto que tocan y modifican las traineras. Ahora, por ejemplo, se ha puesto de moda recortar la popa».

Quizá el próximo domingo Bermeo, Hondarribia, Orio y Kaiku apuren hasta el final en el pesaje. A Bermeo por lo menos le dio suerte, aunque ya saben lo que dicen: la suerte solo es para los que la buscan.

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