Bandera de La Concha

Cóctel de lágrimas entre San Juan y Errenteria

La mayoría de participantes en la regata femenina coincidió en la gran dificultad que tuvo bogar en la bahía

R.M.

El rosa sanjuandarra inundó el muelle donostiarra con la llegada de las bateleras. Lágrimas de alegría en las guipuzcoanas y éxtasis en las manifestaciones de Maialen Arrazola, entrenadora y remera de la embarcación pasaitarra. «Se dice fácil que es la cuarta Bandera consecutiva pero detrás hay mucho trabajo», comentó nada más bajarse del bote. «En la charla les he dicho que la clave estaba en brankas. Si llegábamos con colchón, ya se puede remar con más tranquilidad». Arrazola quiso tener un guiño con la tripulación de Orio. «Quiero darles las gracias porque han tenido un gesto muy deportivo dejándonos hacer la ciaboga por dentro y ellas han perdido mucho tiempo por fuera».

Lágrimas también, pero de tristeza para la cuadrilla de Hibaika que no pudo mantener la ventaja conseguida en la primera jornada. June Oliván era la viva imagen de la tristeza después de un titánico esfuerzo. «Muy tristes, teníamos mucha ilusión y tendrá que ser en otra ocasión. Fuera estaba muy sucio, con mucho viento y olas enormes. Cuando venía la serie si no acertabas te ibas abajo y eso nos ha pasado». Desconsuelo general en la tripulación errenteriarra que se llevó la ovación de todas las aficiones al sacar su bote del agua.

Malísimas condiciones

En el resto de tripulaciones la sensación general fue que la regata había sido una lucha desigual contra la mar, que dificultó muchísimas maniobras. De poco sirvió que la víspera muchas tripulaciones realizaran un entrenamiento con la mar movida para tener contacto con la bahia, como reconoció Miren Garmendia, patrona de Hernani. «Estuvimos el sábado y ya sabíamos lo que nos tocaba», refrendó sobre las malísimas condiciones para bogar. «Hemos vuelto a gusto, gozando, estamos muy contentas con el resultado».

Similar fue el parecer de la patrona de Donostiarra, Erika González, quien confesó que «nos ha costado bastante llegar hasta la ciaboga y hacer la maniobra y controlar el bote». González no ocultó que «para las más nuevas sí ha sido un poco duro», bogar en esas condiciones de mar. En el patio de enfrente, es decir Arraun Lagunak, Andrea Astudillo bromeó diciendo «mola así más que cuando está bare. Sobre todo en el largo de vuelta. Hemos volado»

Fotos

Vídeos