Las bordadoras se quedan sin bandera

Las dos banderas que aguardan a las traineras.
Las dos banderas que aguardan a las traineras. / SARA SANTOS

Los organizadores de La Concha encargan este año los trabajos a una firma valenciana tras 33 años contando con Itziar Alduntzin

O.O.G. SAN SEBASTIÁN.

«¿Has visto las banderas? ¡Ya no están bordadas como antes! No sé qué ha pasado pero esta no es la bandera de La Concha, parece la de cualquier regata de una liga menor», nos alertó el representante de un club nada más concluir la presentación de la regata el pasado viernes 24 de agosto. En el dosier de la competición, efectivamente, no figuraba la referencia de cada edición a Itziar Alduntzin y María Jesús Lorenzo, las tradicionales bordadoras de la bandera masculina y femenina, respectivamente.

Como siempre, se recoge información del autor del cartel de esta edición, pero no datos sobre los 7,5 metros de tela, los metros de hilo azul (6.000), oro viejo (2.500) y otros tonos (2.000) para bordar el telar durante unas 400 horas en el caso de la bandera masculina entre Alduntzin y una ayudanta.

El sábado por la tarde, las redes sociales comenzaron a arder denunciando el hecho de que las bordadoras habían visto privadas de realizar su labor, al contratar el trabajo a una empresa valenciana. Pocos aficionados no habrán recibido un Whatsapp sobre este tema.

«A mí me llegó por primera vez el sábado, y luego me fue llegando varias veces más», afirma Itziar Alduntzin. «Del mismo modo que cuando hacía la bandera no hacía nada por darme publicidad, ahora tampoco quiero ningún tipo de polémica. Yo solo tengo Whatsapp, pero cuando me fue llamando la gente y me decían que se estaba hablando en Facebook, Twitter... ya pensé que esto se iba a ir de las manos».

La presente iba a ser la 34ª edición que la bandera era confeccionada por Alduntzin del modo tradicional, con su máquina Singer de toda la vida impulsada por sus piernas y los brazos. «Yo no sabía hacerlo de otra manera». Así le enseñaron las hermanas Maruja y Juani Carvallo en su taller de la calle Etxaide.

La bordadora, de 52 años, no desea profundizar en detalles. «Me hubiera gustado que esto no hubiera trascendido», sostiene. Fue Lorenzo quien le comunicó que este año no se les iba a encargar las banderas. «Lo único que pregunté es si la empresa que las iba a hacer era de Gipuzkoa y me respondieron que no. No quise saber más».

Es una empresa valenciana la que ha confeccionado las nuevas banderas con las modernas máquinas programadas con un ordenador. Fuentes consultadas aseguran que el motivo ha sido económico. La bandera bordada a mano costaba 2.200 euros, por unos 900 la actual. En el precio estaban incluidas las 400 horas de trabajo y los materiales de gran calidad.

A las bordadoras se les nota molestas porque hasta junio no supieron que no recibirían el tradicional encargo, pese a haber mantenido contactos previos. No se les dio la oportunidad de abaratar su producto, aunque admiten que no podrían competir con las cifras de la empresa valenciana.

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